«Black Mirror»: lecciones del futuro. Parte II

black mirror
Fuente:Pixabay

En nuestra anterior entrega comenzamos a hablar de «Black Mirror», serie de tv, concretamente de la posibilidad de que el futuro, tal como se nos adelanta en la pantalla, nos permita tomar nota, nos entregue una lección. Nos detuvimos en los temas de la veracidad de la información, la escena pública del ciudadano y los gadgets utilizados como prótesis.

En esta segunda parte, queremos reflexionar sobre el abordaje que hace la serie de la memoria y de la reputación.

Recuerdos permanentes

Todos conocemos las restricciones de nuestra memoria, es limitada, frágil y caprichosa. No solo olvidamos cosas sino que las recordamos a nuestra manera.

La humanidad ha luchado contra esto en toda su historia, desde antes de inventar la escritura ya intentaba fijar sus recuerdos pintando objetos. La evolución tecnológica nos ha brindado la posibilidad de contar con herramientas que nos permitan alojar nuestros recuerdos: la escritura, la fotografía, el vídeo.

Esta evolución ha significado que cada vez podamos almacenar más, con mayor detalle, ocupando menos espacio físico y con menor coste. Digamos que, cuando Google decidió lanzar en exclusiva un sistema de correo electrónico que daba gratis 1 Gb de almacenamiento (Gmail) instauraba un hito en la economía de la información, los discos duros eran más baratos que la publicidad. Esa fue su baza, regalar almacenamiento a cambio de no pagar promoción publicitaria.

Pero, ¿alguna vez nos hemos detenido a pensar cómo serían nuestras vidas si recordásemos todo?

Este es uno de los dilemas que insistentemente y de diferentes maneras nos plantea la serie – «Toda tu historia» (T1 E3), «Blanca navidad» (T2 E3), «Cocodrilo» (T4 E3), «Black Museum» (T4 E6 ).

Puede interesarte:  Breve historia del Sol

Vivimos tiempos en los que, por un lado todo lo que nos rodea está cubierto por cámaras y, por otro, nos obsesiona la posibilidad de grabar o fotografiar nuestro día y a día. Si aparte de este material, nuestros ojos fuesen capaces de enviar a una memoria secundaria todo lo que ven, podríamos recordar todo.

Visto así, luce maravilloso, pero la serie se encarga de plantearnos los problemas que puede traer a continuación. Las infidelidades, las faltas o crímenes, el permanente recuerdo de hechos simples no deseados puede convertirse en una auténtica tortura.

Por otro lado, nos deja una reflexión importante: todo el tiempo que dedicamos a visualizar el pasado es un tiempo que le robamos al presente.

También, el olvido puede ser un recurso terapéutico al que estamos a punto de renunciar.

La reputación digital

Nunca dimos tanta importancia a lo social como ahora. Venimos de siglos de sociedades rurales en los que la interacción social tenía espacios y tiempos claramente acotados, pasamos a sociedades urbanizadas cuyo denominador común fue los medios de comunicación social en los que fuimos grandes consumidores de contenidos en el espectro radioeléctrico sin la posibilidad de emitir feedback alguno y, actualmente estamos en sociedades cuya interconexión entre sus ciudadanos es total, emitimos y recibimos con iguales posibilidades.

En este contexto ha surgido una nueva moneda, la valoración que otros tienen de mí (expresada en “me gusta” o sucedáneos). Lo que apreciamos en la serie es que esta moneda comienza a darle un pulso al dinero, constituyéndose en la auténtica fuente de acceso al poder. Pasamos del “tanto tienes tanto vales” del siglo XX al “tanto ranking tienes tanto vales” del siglo XXI.

Puede interesarte:  «Black Mirror»: lecciones del futuro

Plantea la serie, la posibilidad de que el acceso a ciertos grupos sociales, urbanizaciones e incluso a la compra de bienes o servicios quede reservada a las personas con determinada puntuación; puntuación que es calculada por la media de todos los votos que se reciben tanto de conocidos como desconocidos en situaciones cotidianas. De esta manera, pasa a ser la reputación digital una herramienta de exclusión social, tal como en otros tiempos ha sido el color de la piel o el sexo- «Caída en picado» (T3 E1)-.

Por otro lado, «Black Mirror» también nos habla del bloqueo llevado hasta sus últimas consecuencias. Si bien en la actualidad, cuando bloqueamos a alguien en Twitter –por ejemplo- perdemos el contacto y la interacción con este usuario. En el episodio «Blanca navidad» (T2 E3), se nos adelanta la posibilidad de que el bloqueo pueda significar que dejemos de ver el rostro y de oír su voz si nos cruzamos con esta persona en la calle.

Además, somos advertidos de la posibilidad de que los “linchamientos digitales” se cobren víctimas hasta acabar con su vida. ¿Qué pasaría si al final de cada día, la persona que es trending topic en una campaña de descrédito acaba sin vida en extrañas circunstancias? «Odio nacional» (T3 E6).

En el capítulo mencionado anteriormente una de las protagonistas comenta «Madre mía. Nunca habría dicho que viviría en el futuro, pero mírame, aquí estoy». De esto se trata, cada día damos un paso hacia el futuro, si no lo construimos, otros lo harán por nosotros.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.