Black Friday es el día mundial de mayor explotación de los trabajadores, los consumidores y el medioambiente. Mientras que hay una mayoría del planeta padece pobreza, el Viernes Negro es la gran exaltación del consumismo más frívolo. Black Friday es el día más obsceno del año. Expresa la globalización del mundo basura que degrada a las personas y las cosas a su más ínfima calidad. Y refleja tanto ese tipo de Cultura Basura que ha llegado a instituirse como día festivo en California y otros estados para que la gente pueda dedicarse totalmente a comprar.

  1. El día más injusto del año

Alrededor del Black Friday se llegaron a gastar hasta 51 miles de millones de dólares en 2012 –aunque la crisis ha hecho caer hasta un 11% las compras-. Es un gasto superfluo que dobla el Producto Interior Bruto de países como Burkina Faso, Mozambique, República del Congo o Chad.

El calificativo “Negro” se ha aplicado tradicionalmente a días marcados por destacadas calamidades como atentados, catástrofes o pérdidas enormes en ámbitos como la bolsa o una guerra. Y verdaderamente es un día “negro” cuyo origen se remonta a 1932, en plena Gran Depresión (aunque el nombre se usó por primera vez en 1951 en Nueva York). Es un día trampa, un engaño que bajo la excusa de las rebajas lleva la explotación a su culmen. La histeria del Black Friday llega a producir muertes. En 2006, por ejemplo, hubo 7 muertos y 98 heridos provocados por disputas o accidentes en el curso de las compras del Viernes Negro.

  1. El día de mayor explotación de los trabajadores

Primero, Black Friday es el día en que más se explota a los trabajadores en el mundo. Las jornadas de trabajo no sólo tienen que trabajar en muchas cadenas comerciales 24 horas seguidas sino que con mucha frecuencia no se respeta el día festivo de Thanksgiving. Bajo amenaza de despido tienen que irse a trabajar. La mayor parte de las veces ese trabajo extraordinario no tiene una correspondencia en salario ni se compensa ese festivo perdido. Pero además los trabajadores se enfrentan a situaciones peligrosas por las acumulaciones masivas de compradores. Por ejemplo, en 2008 en unos grandes almacenes de Wal-Mart en Nueva York (concretamente, en Valley Stream) una ansiosa multitud de casi 2.000 personas que esperaban a que se abriera a medianoche, se impacientó, rompió las puertas y aplastó un empleado de 34 años hasta matarle. Ese empleado pisoteado hasta la asfixia se llamaba Jdimytai Damour –sus amigos le llamaban Jimbo-, un ciudadano afroamericano de un barrio pobre de extrarradio. Uno de sus compañeros declaró su lamento a la prensa  y añadió que además “ni siquiera las ofertas eran buenas”. El establecimiento no cerró en señal de luto y mientras los servicios de emergencia atendían al trabajador en el mismo suelo de la tienda, la gente seguía comprando. Esa ceguera de jauría ilustra certeramente el tipo de comportamiento masivo que se crea.

  1. El día de mayor explotación de los consumidores

Además, el Black Friday tiene su propia línea de productos. No se trata solamente de vender de saldo los sobrantes acumulados. Como hay una demanda masiva y sin discernimiento dispuesta a comprar cualquier cosa, para ese día, la industria produce un tipo de productos de mucha menor calidad y sus existencias suelen agotarse. Con frecuencia se venden productos de marcas absolutamente desconocidas o el tipo de producto que tan barato ofrecen sólo está disponible ese día. Por ejemplo, Wal-Mart vendió en 2012 un televisor Orion de plasma de 24 pulgadas por 78 dólares que en Estados Unidos sólo pudo comprarse ese día. Samsung, Sony o HP también hacen productos de mucha menor calidad para el Viernes Negro.

Además de ser de peor calidad muchos de los productos que tan baratos se ofrecen, los compradores tienen que hacer durante horas colas exageradas. La gente acampa fuera de los establecimientos para entrar. Recuerdo en un Wal-Mart al que fui en Washington en Black Friday que a media tarde del día de Thanksgiving –cuando la gente debería estar celebrando con sus familias-, horas antes de medianoche larguísimas colas de afroamericanos y latinos guardaban su puesto dentro del gran almacén alrededor de cada producto. No se podían aún comprar hasta las 12 de la noche pero Wal-Mart había permitido el paso y que la gente formara colas alrededor de cada producto. El Black Friday es el día mundial de mayor explotación también de los consumidores y de las familias.

Black Friday es también el día de mayor explotación medioambiental del planeta. El impacto sobre las mentalidades es brutal especialmente para los jóvenes y las clases más precarias. Es una exaltación de lo que el papa Francisco ha denunciado como “Cultura del Descarte”. No es extraño que se haya producido el movimiento mundial del Fair Saturday o iniciativas como el Buy Nothing Day. No podemos resignarnos a que el consumismo más salvaje se haya convertido en una de las fiestas más universales de la actualidad. La respuesta al día más injusto del año no puede ser sólo no comprar sino que debe ser cultural, la Cultura de la Solidaridad. Puedes unirte al Fair Saturday en http://www.fair-saturday.org/home_es/