Bienvenidos a la Tercera Revolución Industrial

Los docentes que hemos tenido la suerte de vivir estos tiempos para educar y enseñar a nuestros alumnos estamos viendo cómo la sociedad está sufriendo una serie de cambios muy radicales en cuanto a la forma de comunicarnos y de obtener información. Nos encontramos, sin duda, inmersos en la tercera Revolución Industrial, en la que Tecnología viene a nosotros para cambiar totalmente la sociedad no solo en lo referente a la comunicación e información, sino también en los procesos administrativos, laborales, educativos, etc.

Las primeras Revoluciones Industriales crearon un nuevo sistema de enseñanza que estaba basado en el objetivo de crear nuevos obreros capaces de desarrollar su vida laboral en las entonces incipientes fábricas. Para conseguirlo, era necesario ofrecer a estos futuros obreros una serie de capacidades básicas que les permitieran tener nociones de lectura, matemáticas, historia, filosofía, y que pretendían crear en ellos la sensación de pertenencia al grupo, así como la sensación de un cierto inmovilismo social por el que no tenían derecho a reclamar nada que no hubiesen obtenido por nacimiento.

Nos encontramos ahora en esta tercera Revolución Industrial y cabe esperar que de ella surja una nueva escuela, con unos objetivos que ahora mismo nos son desconocidos, pero que está en manos de nosotros, los docentes, que sean dirigidos a formar ciudadanos más competentes, críticos y comprometidos con la sociedad más cercana y con esa globalidad a la que Internet nos ha acercado.

Según los últimos planes de enseñanza, uno de los principales objetivos a cumplir es enseñar a nuestros alumnos a buscar información en la red, a reflexionar sobre ella, a coger la que les sea válida y a descartar aquella que no lo sea, y somos nosotros los docentes los que tenemos que enseñarles, además, a crear su propio sistema de creencias a partir de esta información que consumen constantemente, evitando que sean otros los que determinen qué opinión es válida.

Nuestros alumnos llegan todos los días a clase conociendo casi en directo el drama que se sufre en Oriente próximo, la falta de libertad que se sufre en muchos países, el sufrimiento casi constante de muchas personas que son atacadas sin piedad por gobiernos y grupos que no respetan sus creencias o sencillamente su origen.

Está en nuestra mano facilitar a nuestros alumnos la capacidad de ser activos en las redes, de enseñarles a protestar haciendo uso de las herramientas que Internet les ofrece, de enseñarles a no mirar a otro lado ante el sufrimiento humano, independientemente de dónde este se esté produciendo.

Es nuestra obligación como educadores y es su derecho como alumnos tener acceso a esas herramientas, y a recibir una educación basada en el respeto y la libertad. Ser parte activa de esta sociedad no consiste solo en consumir información y en trabajar para poder adquirir el último modelo de esos dispositivos que facilitan la comunicación.

Si no lo hacemos, esta segunda Revolución Industrial la va a dictar el mercado y los grandes grupos mediáticos y políticos, y perderemos la oportunidad de dar un salto cualitativo en el significado de la palabra sociedad. ¿Seremos capaces de conseguirlo desde las aulas?

Escribir un comentario

Please enter your comment!
Please enter your name here