La auténtica generación conectada siempre ganará la batalla

Emma Gonzalez y David Hogg en la manifestación en Fort Lauderdale

Las personas realmente jóvenes, esas que han nacido con un dispositivo móvil en sus manos, dominan la revolución tecnológica y digital. Son la auténtica generación conectada. Sin matices. No conciben la vida sin los códigos, las oportunidades y los riesgos que ofrece el Social Media. Por eso ganarán cualquier batalla que se libre en las redes.

El pasado 14 de febrero Nikolas Cruz asesinaba en el instituto Marjory Stoneman Douglas de Parkland a 17 personas y dejaba heridas a otras 15 en la que ha sido una de las peores masacres perpetradas en escuelas estadounidenses. Un pavoroso tiroteo consumado con un rifle de asalto comprado legalmente que ha marcado un punto de inflexión en el debate sobre el control y acceso a las armas en los Estados Unidos.

Supervivientes de la matanza, junto con miles de estudiantes, han emprendido un movimiento juvenil sin precedentes que se asienta en el activismo digital e inunda las calles, y que está haciendo temblar el negocio armamentístico norteamericano. Fundaron la campaña #NeverAgain. Luego apostaron por llevar su estrategia de incidencia política más allá y organizaron la March for our lives’ (Marcha por nuestras vidas) con la que el pasado sábado mostraron que su músculo activista trasciende las redes y abarrota las calles. La movilización del 24 de marzo fue una de las mayores protestas en la historia de los Estados Unidos.

March For Our Lives’ es un movimiento creado y liderado por la auténtica generación conectada. Por estudiantes que, cansadas de esperar a que adultos serios y responsables tomaran medidas para acabar con la epidemia de tiroteos masivos, han convertido en prioritario el debate sobre las armas en Estados Unidos. Hay dos elementos clave en su éxito: el dominio del activismo digital de las jóvenes que lo conforman, y el liderazgo, fuerza y carisma de las y los jóvenes que se han convertido en referentes del movimiento, como es el caso de Emma González, una de las supervivientes de Parkland que ha pasado de no tener Twitter y apenas conocer la red social, a contar con 1,5 millones de seguidorxs.   

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La guerra que se está librando en Social Media desde que nació el movimiento, está exhibiendo el lado más oscuro y sucio que tiene la revolución digital. La derecha rancia se está mostrando tal cual es, sin escrúpulos y sin un ápice de ética. Propagan discursos de odio hacia las líderes del movimiento, y juegan en la era de la posverdad con la viralización de bulos, mentiras y difamaciones como el que afirmaba que no eran supervivientes de la matanza sino meros actores.

Las estudiantes de Parkland están ganando la batalla digital a esa derecha viejuna. Aprovechan el ciberactivismo para educar y generar una narrativa propia que se impone al discurso oficial. Saben moverse en Twitter como nadie, aunque apenas empezaran a usarlo horas después de la masacre. Crean su propio discurso, sin necesidad de que ningún medio de comunicación tenga que intermediar para llegar a la ciudadanía, evitando que se puedan tergiversar o manipular sus mensajes.

La auténtica generación conectada siempre ganará la batalla. Porque son nativas digitales. Entienden el ecosistema digital de manera innata. Pero además saben lo importante que es unir las redes con las calles. Porque como jóvenes que son necesitan verse, tocarse, sentirse, gritar, movilizarse y actuar juntas.

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