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  1. El dialogo es una herramienta muy fácil de usar, pero a su vez la menos empleada; todos oímos, pero casi nadie escucha; todos tenemos opinión sobre todo y nadie tenemos ni idea de casi nada. Esta es la sociedad de hoy en día, culta en muchos temas pero de ninguno en concreto. Esta ignorancia nos suele llevar a conflicto.
    El diálogo es la cura a esta infección generalizada. Escuchar opiniones ajenas, discutir formalmente sobre lo comentado y construirte así como persona es la forma de paliar los efectos de la enfermedad. Una conversación calmada siempre puede llevar a solución; puede costar, puede “doler” dar tu brazo a torcer; pero siempre hay una salida diplomática. No hay más que ver como hubo negociaciones con las FARC, por poner un ejemplo actual.
    Nuestros políticos son los más enfermos; Rufián faltando al respeto a los militantes del PSOE, Pedro Sánchez con su “no es no y qué no entiende” o Trump y su “si salgo presidente usted entrará en la cárcel” No podemos tener líderes que pierden los papeles a la mínima y atacan sin atender a razones.
    Hago un llamamiento: dialogad. Dialogad con todos, de todo y siempre que se pueda. Construiros como personas. Creced como pensadores. Aprended a respetar. Os prometo que la mitad de los problemas de la actualidad habrían sido resueltos antes de haber perdido el control.

  2. El diálogo es la discusión sobre un asunto o sobre un problema con la intención de llegar a un acuerdo o de alcanzar una solución. Siguiendo esta definición, en la actualidad andamos faltos de diálogo. Muchas veces queremos exponer nuestras ideas y no escuchamos a la persona de enfrente. Mientras la otra persona habla, nosotros estamos pensando en cuando dar nuestra opinión. Esto ocurre en todos los ámbitos, políticos, sociales… En política es especialmente sorprendente debido a que si no se escuchan los unos a los otros es imposible llegar a un acuerdo. En los últimos meses se ha visto claramente en España ya que en lugar de preocuparse por los intereses de la sociedad y el bien común se han centrado en los suyos propios.

  3. Cuántos conflictos podríamos haber evitado utilizando simplemente la palabra; y cuántas soluciones habríamos encontrado a tantos otros conflictos con este mismo medio. La mayoría de los desacuerdos son simples malentendidos entre las partes, ¿por qué? Porque siempre nos ha resultado más importante pensar lo que queríamos decir que escuchar lo que nos decían.
    Llevando esto al campo de nuestra situación política, nos encontramos a que hemos estado once meses tendidos de un hilo sujeto por personas que no han sabido hablar, (y menos aún entenderse). ¿Es lícito que dependamos de las decisiones que estos representantes tomen?
    En una época en la que la opinión pública es tan diversa, ojalá el mundo pueda avanzar en el diálogo y en tratar de buscar puntos comunes, y no tanto en lo que nos diferencia.

  4. El diálogo es un elemento imprescindible para la comunicación. Así bien, la ansiedad por expresar las ideas que egocéntricamente creemos más importantes por ser las nuestras nos han conducido a vivir constantemente en un diálogo de sordos. Las redes sociales, han contribuido de manera discreta pero perversa a querer imponer nuetras opiniones o creencias a los demás, y al final, todos somos iguales por querer ser diferentes. En efecto, el mundo necesita cambios, pero hay que saber identificarlos dejando de lado los intereses personales y velando por el interés colectivo. Por otro lado, es necesario adoptar un enfoque objetivo a la hora de escojer el camino para poner en marcha esos cambios, algo que parece suponer un esfuerzo hoy en día. El término “colectividad” no pertenece al vocabulario de las sociedades individualistas anglosajonas, pero la preocupación nace cuando esto empieza a ocurrir en países como Alemania, Dinamarca, etc. Los errores del pasado sirven para evitarlos en un futuro, a través del presente, pero como se dice en Mindfulness, “el presente es el lugar más inhabitado del mundo”.

  5. La capacidad de usar la palabra es una de las cualidades que nos puede diferenciar de otras especies de seres vivos, podemos resolver nuestros problemas con ella. Sin embargo, parece que estamos dando marcha atrás y cada vez somos menos capaces de utilizarla, o por lo menos de hacerlo bien. En España, los representantes de los partidos políticos -que en definitiva son los representantes de la opinión del pueblo- no son capaces de sentarse en una mesa para hablar, solucionar sus conflictos y concretar un gobierno. No hay duda de que el diálogo es imprescindible. Vivir en una democracia implica aceptar de vez en cuando medidas que no son comunes a las que defendemos personalmente, pero que si lo son a la mayoría de la gente, y por lo tanto hay que aceptarlas. En mi opinión, si queremos crecer como personas y ayudar a nuestra comunidad, debemos estar abiertos al dialogo, a escucha la opinión de los demás. No es una tarea fácil la de escuchar críticas hacia tu persona o hacia los valores en los que tu crees, sin embargo es necesario para poder reflexionar acerca de ellos y tal vez cambiarlos o mantenerlos, pero no hay duda de que si todos reflexionásemos antes de hablar, nos entenderíamos mejor.

  6. Vivimos en un mundo antropocéntrico en el que el ser más importante es uno mismo. Es un mundo en el que la dimensión individual de cada persona ejerce de guía en una población falta de valores éticos, normativos y morales y más importante, carente de diálogo. Nos encontramos ante ejemplos claros como la inestabilidad política española actual o el Brexit del Reino Unido. Así como el papa Benedicto XVI dijo: “Vivimos bajo la dictadura del relativismo y los resultados están a la vista” (Ratzinger, 2015).

    Por ello, desatendemos nuestros deberes sociales y olvidamos aquella famosa frase aristotélica de “El hombre es un ser social por naturaleza”. El hombre necesita volver a los tiempos de solidaridad, de escucha, de respeto y de cooperación ciudadana, alejándose así de los intereses personales. Debemos de procurar el bien común olvidándonos de las diferentes nacionalidades, religiones u opiniones que sustente una persona, ya que todos al fin y al cabo, no somos más que eso, personas.

  7. Cada uno tiene una opinión, una idea distinta y actualmente, es muy fácil compartir nuestras ideas en cuestión de segundos a través de las redes sociales. Sin embargo, no podemos quedarnos conformes con nuestra idea, no podemos aferrarnos a ella y pensar que es mejor que la que tienen los demás. Debemos intentar abrir nuestras mentes a nuevas perspectivas para ampliar nuestro conocimiento y conocer otras opiniones que incluso puede que sean mejores que la nuestra. De ahí, que el dialogo con los demás sea importantísimo y debe utilizarse en todos los ámbitos desde el social hasta en el ámbito político. Como pensábamos hace unas semanas, que parecía que nuestro país, a falta de dialogo entre los distintos partidos políticos para llegar a un acuerdo, ibamos a unas TERCERAS elecciones, lo cual estaba generando incertidumbre entre los ciudadanos llegando a pensar que los políticos “no se preocupan mucho” de lo que piensa la gente y que “siempre” buscan sus “intereses personales” ante todo.

  8. Cada uno tiene una opinión, una idea distinta y actualmente, es muy fácil compartir nuestras ideas en cuestión de segundos a través de las redes sociales. Sin embargo, no podemos quedarnos conformes con nuestra idea, no podemos aferrarnos a ella y pensar que es mejor que la que tienen los demás. Debemos intentar abrir nuestras mentes a nuevas perspectivas para ampliar nuestro conocimiento y conocer otras opiniones que incluso puede que sean mejores que la nuestra. De ahí, que el dialogo con los demás sea importantísimo y debe utilizarse en todos los ámbitos desde el social hasta en el ámbito político. Actualmente, podemos ver que nuestro país, a falta de dialogo entre los distintos partidos políticos para llegar a un acuerdo, vamos a unas TERCERAS elecciones…lo cual está generando incertidumbre entre los ciudadanos llegando a pensar que los políticos “no se preocupan mucho” de lo que piensa la gente y que “siempre” buscan sus “intereses personales” ante todo.

  9. En las empresas, se busca un punto intermedio entre las partes para conseguir un objetivo común; esto lo consiguen a través de reuniones en las que puede haber desacuerdos o discrepancias, pero todos quieren lo mejor para la empresa y por ello usan el diálogo para conseguirlo. Esto se puede aplicar a todos los ámbitos de nuestra sociedad, pero sobre todo al político. En la actualidad hay tanta divergencia entre los representantes de los partidos, que da la sensación de que ni van a iniciar un diálogo. El diálogo lleva al entendimiento pero si ni siquiera se intenta comprender unas ideas distintas a las tuyas (que no quiere decir que sean mejores o peores), se creará una situación de bloqueo, como la sufrida en España en el último año. Vivimos en un mundo que parece estar acelerado, en el que todo es inmediato, y como bien dice el artículo hay una falta de serenidad. Esta rapidez supone que no nos detengamos a escuchar lo que dicen los demás, lo que debe suponer dejar de centrarnos en nosotros mismos y así, quizá, poder emprender un diálogo.

  10. Estamos sin duda alguna en una época caracterizada por la ausencia de un diálogo, que como expresa este artículo, es totalmente necesario para mejorar la convivencia, y acercarnos a un punto de consenso desde el que poder crecer como una comunidad. Y es que actualmente en la política por ejemplo, no podemos encontrar conversaciones de diálogo, si no ver que cada uno se centra en criticar al de al lado sin siquiera sopesar su opinión ya que solo buscan satisfacer sus intereses, y rara vez los de la mayoría. Esto solo crea obstáculos que dificultan mucho llegara un punto en común desde el que poder avanzar. En un mundo en el que cada uno tiene una opinión diferente, es imprescindible buscar situaciones de diálogo y acercamiento porque solo así, y no cerrándose solo a nuestras ideas, podemos llegar a soluciones que satisfagan a la mayoría.
    De nada sirve quejarse y atacar a lo que no nos parece conforme con nuestra opinión si no vamos a estar dispuestos a escuchar, y desde una actitud asertiva, aportar ideas que puedan favorecer un consenso.

  11. ¿Qué duda cabe que ahora más que nunca es necesario un diálogo? Hoy en día es muy fácil opinar sobre un tema y hacerlo público, de manera que todo el mundo es capaz de establecer una nueva manera de pensar y que sea compartida por muchas otras personas. ¿Y de qué sirve esto? Pues todo el mundo puede presentar su inconformismo o compartir las ideas de otro, pero el idóneo es el que con su opinión y con la de los demás, puede establecer un diálogo y llegar a un consenso. Mucho tiene que ver también con la reciente y larga situación del gobierno en funciones, en un mundo de miles de opiniones, es estrictamente imprescindible un diálogo. Lo que no lleva a ningún lado es encerrarse en la opinión de uno mismo, confiar en que es mejor que cualquier otro punto de vista y rechazar inmediatamente a cualquier opositor. Una idea distinta, no es una idea errónea.

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