En rebeldía : Cuando las artistas árabes denuncian

¿Tiene sentido pasar una aspiradora por el desierto de Jericó? ¿Tiene sentido colocar  cortinas  en la ventana y poner  una mesa con flores en lo que fue en su tiempo la habitación de una casa  y hoy es un gran boquete en medio de un montón de escombros?

Son  preguntas que  surgen al observar las imágenes de artistas  que se encuentran en la exposición “En rebeldía: narraciones femeninas en el mundo árabe”  que se desarrolla hasta finales de enero de 2018 en el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM)

La exposición toda es una reivindicación de los derechos de la mujer desde sus propias voces y desde las miradas de Zorha Bensemra, Amal Kenawy, Nadia Benchallal, Randa Maddah, Leila Alaoui, Mona Hatoum, Rula Halawani o Raeda Saadeh, mujeres artistas  árabes que provocan, desafían, cuestionan, desmontan, desvelan y denuncian una realidad de opresión en el espacio público, en el espacio familiar y el espacio sexual en el que muchas otras, muchos millones viven día a día. Mujeres artistas que arriesgan literalmente su vida al plantear escenarios de convivencia alternativos e igualitarios. Mujeres que por medio de su obra invitan a soñar a contracorriente, a esperar contra toda esperanza.

[ctt template=”3″ link=”sgWv2″ via=”yes” ]Es necesario buscar incansablemente la paz y no renunciar a seguir poniendo la mesa en medio de la metralla[/ctt]

En estos días de diciembre en los que se encadenan conmemoraciones del 69 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, conviene no olvidar que esta declaración es hoy una realidad en muy buena parte gracias a la obcecada rebeldía de Eleanor Roosevelt. La misma rebeldía que llevó dos siglos atrás a Olympe de Gouges a la guillotina por reivindicar la Declaración Universal de los Derechos de la mujer y la ciudadana.

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Cuando la última osadía del incontinente inquilino de la Casa Blanca ha prendido la mecha de la tercera intifada y está a punto de buscar la excusa perfecta para ensayar su material militar en Corea. Cuando los discursos xenófobos azuzan el miedo al diferente y legitiman su exclusión en países otrora catalogados como tolerantes. Cuando todavía hoy ser mujer, ser joven, ser viejo, ser gay, ser bisexual o transexual sigue siendo sinónimo de discriminación cuando no de condena en el mercado, en la sociedad o en la iglesia, urge   no cejar en la búsqueda de la Paz Positiva: Esa paz que según Galtung, se asienta sobre la Justicia Social tal y como relata de forma magistral Tica Font en su artículo: “No hay Paz sin justicia social” .

Es necesario buscar incansablemente la paz y no renunciar a seguir poniendo la mesa en medio de la metralla. Hay que seguir pasando  la aspiradora en medio del desierto, aunque no haya donde enchufarla. Tiene y tendrá razón de ser  esta rebelión “sin sentido”  y profundamente “sonorosa” (usando la terminología del Cántico Espiritual) frente a la inamovilidad, o, peor aún, frente a esas otras rebeliones consentidas, toleradas, que no cambian ni transforman.

 

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