Área Religiones en el Espacio Público

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A lo largo de la historia en España han convivido diferentes tradiciones religiosas, pero lo que en un determinado momento fue adecuado para gestionar la diversidad religiosa, puede no serlo ahora, pues el contexto se ha ido transformando. En el mundo globalizado, secularizado y plural, la vivencia del nosotros y el vosotros se amplía. Tenemos la tarea de pensar cómo nos relacionamos con el diferente, sobre todo cuando vivimos en una sociedad con una gran diversidad cultural y religiosa. El “nosotros” y el “vosotros” son límites que se dibujan y desdibujan en la medida en que profundizamos en su significado y en las consecuencias de situarse en un lado u otro de la frontera. ¿Cómo habitar el espacio público y encontrarnos realmente en él, sin renunciar a lo que somos, sin abandonar nuestras convicciones y sin condenar ni silenciar nuestras diferencias?
Una de las formas de evitar conflictos o confusiones es abrirse a la posibilidad de que el otro me descubra nuevas formas de comprender las cosas. En lo referente a la religión, la globalización es una oportunidad para conocer otras formas de religiosidad y para dar a conocer la propia. La diversidad será un camino de enriquecimiento, en la medida en que encontremos las claves para recorrerlo en diálogo y no desde el enfrentamiento. Esto es lo que nos proponemos desde el área de Religiones en el Espacio Público: crear un espacio para el encuentro para el diálogo, que nos permita enriquecernos mutuamente.
En un Estado laico, las religiones tienen el reto de proponer modelos de vida buena compatibles con el modelo que propone el Estado. El Estado tiene a su vez la difícil tarea de crear un espacio en el que sea posible la convivencia entre tradiciones distintas, manteniéndose neutral. Cada individuo debe poder vivir de acuerdo con su fe, pero sin tratar de imponerla; del mismo modo que quien carece de fe ha de poder vivir de acuerdo con sus principios, sin tratar de imponerlos. La dificultad se plantea sobre todo en el espacio público: ¿en qué medida puede el Estado favorecer, permitir o prohibir determinadas manifestaciones de carácter religioso? ¿Qué formación cabría dar a los ciudadanos para que crezcan sabiendo qué es una religión, pero sin que se les imponga ninguna? Si se imparte una materia vinculada con la religión ¿cómo definir sus contenidos?, ¿quién es el más capacitado para impartirla: el creyente, el agnóstico?
Estas preguntas van dibujando los retos que se nos plantean como Centro de reflexión vinculado a la Compañía de Jesús. El modo de afrontarlos en entreParéntesis sigue la línea señalada por la “Congregación General 34”, en la que se reconoce la importancia de “superar prejuicios y malentendidos históricos, culturales, sociales o teológicos”. Nos proponemos, en el ámbito del diálogo interreligioso, “cooperar sinceramente con todos los hombres y mujeres de buena voluntad empeñados en promover la paz, la justicia, la armonía, los derechos humanos y el respeto a la creación”. Para ello, entendemos que el mejor camino (método) es el “diálogo con personas motivadas por su compromiso religioso o que tienen un sentido de la transcendencia que les abre a los valores universales”. El diálogo y el encuentro suponen situarse en la frontera entre el “nosotros” y el “vosotros”, con el fin de trazar puentes y contribuir al entendimiento y el enriquecimiento mutuo.
Hemos resumido nuestro punto de partida en este papel.

¿Qué hacemos?

  • Compartimos reflexiones e inquietudes en el blog de entreParéntesis, donde unos ocho blogueros voluntarios cubrimos diferentes cuestiones sobre la presencia de las religiones en el espacio público: diálogo interreligioso, fiestas y celebraciones de distintas religiones, la relación entre religión y cultura, religión y violencia, etc.
  • Además organizamos seminarios por invitación para tratar temas concretos de manera sistemática, con personas de universidades, políticos, representantes de tradiciones religiosas y profesores de instituto. En el curso 2014-15 tuvimos un seminario sobre “Religión y religiones en la plaza pública”, cuyas conclusiones aparecerán en el primer trimestre de 2016.
  • También organizamos algunos actos públicos en los que pretendemos discutir sobre debates cruciales para nuestra sociedad.
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