Estos días tengo la fortuna de recibir la visita de un amigo alemán que es pastor y profesor de teología práctica. Este buen amigo me comenta de su país que está sorprendido por dos cosas:

  1. Por el compromiso de la canciller alemana, Angela Merkel, con la acogida de refugiados.
  2. Por la amplia reacción de acogida de refugiados sirios por parte de sus conciudadanos.

Respecto a lo primero, me dice que a la canciller le ha salido el alma de ‘hija de pastor’. Es como si a pesar del peso de su cargo, algo más profundo en ella (¿será una profunda fe?) la hubiera movido a actuar sin medir la lógica política. Así, en su mensaje de fin de año, Merkel ‘exhortó’ a sus conciudadanos a tomar la entrada en 2015 de un millón de refugiados como una oportunidad de futuro (cf. El País del 31-12-2015).

RefugiadosSiriosAlemaniaUna palabra que la canciller reiteró en su mensaje fue «gracias», mostrando su gratitud a sus compatriotas por la acogida de los refugiados, lo cual me lleva al segundo punto que me comentaba mi amigo. Me dice que es como si de repente en Alemania se respirara otro aire, como si el país hubiera encontrado una ‘causa superior’ a la que merece la pena entregarse. Tal es el número de refugiados que está llegando, que incluso muchos pueblos pequeños ya tienen más refugiados que habitantes. Pero en lugar de alarmar a sus envejecidas poblaciones, me dice que muchas personas mayores actúan como si de pronto se hubieran encontrado con nuevos hijos o nietos.

Me gusta escuchar este ‘relato vivo’, porque la impresión que se transmite desde los medios es que el país se está fracturando por causa de los refugiados, que hay un importante auge de movimientos xenófobos, que hay graves problemas como las violaciones masivas denunciadas recientemente, etc. Es un verdadero shock contrastar estas noticias con el entusiasmo con el que mi amigo está viviendo este proceso. Y debo decir que más allá de la subjetividad natural, mi amigo es una persona de alta capacidad crítica.

La verdad es que me encanta el relato de mi amigo porque me dice algunas cosas que encuentro estimulantes, como por ejemplo:

  • ·        Ser testigo de que el más alto cargo de tu país, ocupado por la mujer más poderosa del mundo, según la revista Times (7-1-2016), ‘se la está jugando’ –muchos creen que está cavando su ‘tumba política’– por unos valores profundamente arraigados.
  • ·        Ser testigo de un profundo cambio de intereses en tu propio entorno: de repente las cuestiones políticas domésticas pasan a un segundo plano para dar paso a una realidad mucho más humana y mucho más revitalizante: la acogida real en los propios hogares de personas procedentes de culturas y religiones distintas.

Si en algo puede ayudar la fe cristiana a la sociedad, es precisamente a perder miedo a los ‘grandes vuelcos’ y hacer de ellos, en efecto, una oportunidad. En la situación política española actual, no nos vendría nada mal una valentía política más arraigada en la esperanza que nace de la fe, que en la expectativa de réditos políticos. 

Imágenes tomadas de:

http://www.usmagazine.com/celebrity-news/news/donald-trump-slams-time-for-picking-angela-merkel-as-2015-person-of-the-year-w159293

http://www.20minutos.es/noticia/2549372/0/miles-refugiados/llegan-alemania/hungria-austria-fronteras/