Ante emergencias humanitarias, la callada por respuesta

La Comisión Europea, siguiendo el mandato del Consejo Europeo, presentó el pasado 13 de mayo la nueva Agenda europea de Migración para los próximos años. La Agenda contempla un paquete de medidas y estrategias a corto, medio y largo plazo. Entre las medidas urgentes y excepcionales figuran dos iniciativas que apelan a la solidaridad y a la responsabilidad de los 28 Estados Miembros para evitar la tragedia del Mediterráneo -en lo que va de año, hay ya 1.800 muertes registradas- acogiendo durante los próximos dos años un cierto número de refugiados en los distintos países de la UE. Los planes son:

1.Un plan temporal de reubicación para distribuir en los próximos dos años entre los países de la UE a 40.0000 personas con necesidades de protección internacional que llegan a las costas mediterráneas europeas. Su fin es ayudar a Estados, como Italia o Grecia, que están recibiendo un flujo masivo de entradas.

2.Un plan de reasentamiento, gestionado en colaboración con ACNUR, para que aquellas personas necesitadas de protección puedan acceder legalmente a Europa sin lanzarse al Mediterráneo. La Comisión propone acoger en los próximos 2 años, entre todos los Estados Miembros a 20.000 personas refugiadas que están fuera de la UE, en Oriente Próximo, Cuerno de África y Norte de África.

Ambos planes van acompañados de un paquete muy importante de financiación europea, que recibirán los Estados Miembros – 6.000 euros por persona reubicada y 50 millones de euros durante 2015 y 2016 para el plan de reasentamiento-. El reparto entre los Estados se hará ponderando la población de cada país de la UE (40%), su PNB (40%), la tasa de desempleo (10%) y el número de solicitantes de asilo y refugiados ya acogidos entre 2010-2014 (10%).

La llamada a la solidaridad europea para afrontar a corto plazo las muertes del Mediterráneo repartiendo a las personas entre todos los países y de forma coordinada es sin duda razonable. Sin embargo, ya ha sido cuestionada por varios países, España entre ellos. La propuesta de la Comisión Europea para España es acoger a 5.837 refugiados– 4.288 solicitantes de asilo provenientes de Italia y Grecia y 1.549 refugiados provenientes del Norte de Africa-. El Ministro García Margallo y el Ministro del Interior, Fernández Díaz, ya han expresado su rechazo a la cuota española alegando que es demasiado alta porque el desempleo debe tener mayor peso en el cálculo de la cuota, así como el esfuerzo por contener la inmigración irregular.

Sin embargo, las cifras son pírricas si tenemos en cuenta la magnitud de la tragedia. Sólo de Siria hay 4 millones de refugiados, asentados en su mayoría en los países fronterizos. Que torpe e inhumana nuestra respuesta! Que 500 millones de habitantes ofrezcamos reasentar a 20.000 personas en dos años, mientras que  Turquía, Líbano y Jordania están agobiados por las elevadísimas cifras que acogen, es una vergüenza.

Las cuotas de reasentamiento no son por supuesto la solución al problema y deben ir acompañadas de otras medidas y a más largo plazo. Pero como ha dicho Timmermans, Vice-Presidente de la Comisión Europea, no es aceptable que los europeos pidamos que paren las muertes en el Mediterráneo y al mismo tiempo, permanezcamos en silencio cuando se pregunta qué pasa con esta gente cuando son salvados en el Mediterráneo.

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