Amagar y no dar

Cuando las cosas no se hacen, porque no se puede, lo mejor es no hablar más del asunto, repartir tabaco y barajar. Cuando no se hacen porque no se sabe, lo que procede es aprender y luego poner manos a la obra. Y en todo caso, antes de haberse tirado al ruedo y decir que “vamos a hacer tanto y cuanto”… lo suyo hubiera sido sentarse a calcular –como el de la parábola- cuánto costará la torre y si tenemos recursos para terminarla en tiempo y forma. No vaya a ser que, por un exceso de imprudencia o de estupidez, si vienen mal dadas quedemos, al final, como Cagancho en Almagro. Ahora bien, cuando las cosas no se hacen porque no se quiere, entonces, sí: entonces la cosa cambia.

Viene esto a cuento de la incoherencia entre el discurso y la práctica; entre la prédica y el trigo… a propósito de la lucha contra la corrupción, en cualquier lugar mundo: que el fenómeno está presente en todas partes, como Dios Nuestro Señor.

Aquí en España, por sólo dar leves pistas, tenemos al PSOE enfangado en Andalucía; al PP en Madrid y Valencia; a CiU –o como se llame ahora- con el caso de los Pujol y el tres-por-ciento… ¡Si hasta mi paisano, el compañero ugetista  Lito Fernández Villa metú la mano en caxón!

Los políticos –sobre todo en este largo período de campaña que venimos padeciendo- sacan pecho, hinchan el garganchón como los pájaros macho en celo, y hablan y hablan de luchar contra los corruptos… pero –es lo que tiene amagar y no dar-, las cosas siguen como siempre, al no haber voluntad política de ir al fondo de una fórmula tan sencilla como perversa:

C = M + D – Rc.

La corrupción es igual a: Monopolio, más Discrecionalidad, menos Rendición de cuentas. Por ello, sabiendo que eso es así, no hay más que incidir en los tres términos de la ecuación, con las medidas oportunas. Hace años propuse, entre otras, las siguientes: primero, castigar a infractores importantes –de manera más desgarrada decía yo entonces que había que “freír unos cuantos peces gordos, a efectos de ejemplaridad y de aviso para navegantes”. En segundo término, acometer reformas en favor de una economía verdaderamente competitiva –alejada de monopolios, oligopolios y del crony Capitalism o capitalismo clientelista que anula al mercado. Como providencia tercera habría -¡cómo no!- que tocar la palanca del régimen fiscal y la transparencia presupuestaria. En definitiva, se trataría de reforzar las instituciones democráticas, aumentar los controles y promover la transparencia.

Quien, pudiendo hacer algo al respecto, opta por mirar para otra parte, buscar excusas y racionalizaciones, decir que es muy difícil luchar contra el fenómeno… es, cuando menos un comparsa legitimador de los corruptos. Eso si no llega al punto de ser cooperador formal al mal.

Por suerte, hay también vidas ejemplares que merecen el aplauso ético. Tal es el caso de Mark Pieth y Joseph Stiglitz en lo referido a los papales de Panamá.

Pero eso se lo contaré en el próximo artículo.

57 Comentarios

  1. No hay ninguna duda de que la corrupción ocupa un puesto principal en la sociedad actual. Como señala el artículo, el problema no está en la existencia de la corrupción sino en la pasividad ante este problema. Es necesario tomar conciencia de este problema para poder erradicarlo eficazmente

  2. Como este artículo refleja, la corrupción es un problema actual que afecta a toda la población. El título, “Amagar y no dar” hace referencia a aquellas promesas de los políticos que no se ponen en práctica, aunque parezca haber voluntad. Debemos promover un cambio dentro de la política, como dice el artículo “freír unos cuantos peces gordos, a efectos de ejemplaridad y de aviso para navegantes” y enfrentarse al monopolio del poder.

  3. El ser humano es ambicioso por naturaleza, los deseos y las metas son principios intrínsecos a la persona. ¿Cuántas veces se plantea uno hasta dónde puede llegar?¿Hasta dónde llegaría para alcanzar esos objetivos que tanto anhela? En la actualidad se llega a olvidar en muchas ocasiones la razón con la que seguro muchos iniciaron con entusiasmo su carrera política.

    En la televisión, en la radio, en los periódicos, en Internet… todos los días nos vemos bombardeados por cantidades ingentes de información que nos saturan hasta hacernos repetir al son del altavoz “la política actual es una mierda”. En los tiempos que corren no es una frase inapropiada ni mucho menos, pero sigo creyendo que uno debe mirar al espejo antes de por un oscuro ventanuco estrecho. España es un país con una tradición de corrupción terrible. Y no, no me refiero únicamente a las instituciones que tanto destacan, sino también a cada particular que acostumbra a defraudar a hacienda mes a mes, que se desgrava lo que no debe y que inventa todo tipo de triquiñuelas a cada cual más ingeniosa. El problema es precisamente esa tradición de la que justo hablaba. Hasta hace veinte años, se vivía cómodamente junto a la corrupción. No aparecía día sí y día también en las noticias porque el dinero ficticio que prestaban los bancos alemanes parecía eterno.

    Aun con todo ello, creo que buscar culpas es un paso necesario, pero no necesariamente inmediato. Lo urgente es solventar los problemas que afectan a este sistema de raíz.

    En mi humilde e inexperta opinión, creo que no son los corruptos la arraigada fuente que con los años sigue emanando hordas de políticos que se llenan los bolsillos ilícitamente: el problema es el sistema que no impide o que alienta la corrupción. Hay que cambiar y penalizar a quien lo merezca, pero previamente hay que renovar la maquinaria que provoca un cáncer terminal a cada brote verde que florece. Lo difícil no es cambiar a los ladrones por personas decentes, sino impedir que las personas decentes se conviertan en ladrones. El poder de infección de la corrupción es más letal que el de la peste bubónica. Tampoco pido que se llegue al clásico ostracismo porque causaría más conflictos diplomáticos de los asuntos internos que podría llegar a arreglar, pero creo que quien se comprometa a una tarea de la que dependen los ciudadanos que mismamente le pagan debe ser fiel a unos principios muy estrictos.

  4. La corrupción, esa práctica realizada por gran cantidad de políticos, cada vez más frecuente, que nos inquieta y preocupa. Aumentan semanalmente los casos de corrupción en España, raro es el día en que no aparece algún titular en el periódico relacionado con un caso de corrupción, tanto a nivel nacional como municipal. Esto hace que crezca la desconfianza en la sociedad española, la cual opina que nuestro país está gobernado por una “panda de corruptos canallas” que no buscan más que su propio interés, olvidando las necesidades del pueblo. Muchos nos prometen erradicarla, acabar con ella de raíz, pero.. ¿cómo podemos confiar en que esas palabras sean ciertas?, porque cierto es lo mencionado en el post; los políticos se dedican mucho al palabrerío, a prometer acabar con este tipo de prácticas pero a la hora de la verdad es más fácil mirar hacia otro lado, aplicando la tan conocida frase de “ojos que no ven, corazón que no siente”, si hago que el problema no existe, parece que este desaparece. Es difícil confiar en sus palabras en parte también porque los mismos que hoy critican duramente a aquellos que se benefician del dinero público, son los que quizá mañana salen en la prensa como imputados. El problema es muy profundo y acabar con el es una dura y ardua tarea, que sólo unos pocos, y no cualquiera, son capaces de llevar a cabo.

  5. Vivimos en un mundo de cambios constantes, y desde luego, la finalidad de este artículo se conseguirá solo con un cambio drástico. Desde hace décadas la corrupción reina en España, sin embargo todavía debemos perseverar para encontrar a un Gobierno que dirija de forma eficaz e insobornable al país. Estoy de acuerdo con la mayoría del artículo, pero el cambio deberá ser mucho más profundo que solo ”freír unos cuantos peces gordos”. No digo que esto sea una tarea fácil ni mucho menos, pero hemos de intentarlo porque la esperanza es lo último que se pierde.

  6. Lo expuesto en este artículo en relación a la corrupción es una realidad que hoy en día nos afecta a todos. Actualmente es innegable que vivimos en un mundo donde la corrupción tiene un papel principal en el día a día de todos los cuidados, viéndose esto principalmente en algo tan importante como la política, donde la mayor parte de los representantes del país están o han estado implicados en temas de corrupción. Tal y como explica este artículo, el problema radica en “amagar y no dar”. Los políticos están dando un ejemplo nefasto a su país, haciendo que la corrupción se expanda cada vez más, dando pie constantemente al tema para atacar a otros partidos, en lugar de preocuparse por erradicar completamente el problema y buscar caras nuevas que no hayan estado nunca implicadas en temas de corrupción. No hay que olvidar que los políticos son el reflejo de los cuidadanos por lo que estos actos no se pueden tolerar.

  7. Estoy totalmente de acuerdo con este artículo. La corrupción es un gran problema en nuestro país al igual que uno de los temas que más se tratan tanto en la vida cotidiana como en los debates electorales. Todos los políticos prometen ,a través de sus largos discursos, paliar mediante distintas medidas la corrupción pero efectivamente se trata de “amagar y no dar”. Lo más incoherente de todo este asunto es que los políticos son los que deberían dar ejemplo a la población e inculcar unos valores que al parecer muy pocos de ellos los poseen. En mi opinión, si queremos poner fin a este asunto, se deben tomar medidas serias contra aquellos que llevan a cabo esta deshonesta acción y dejar la palabrería aparte.

  8. Estoy totalmente de acuerdo con lo comentado en el artículo, pues uno de los problemas que más preocupan en España es la corrupción. No escuchamos más que palabrerías de los políticos, pues ¿cuántas veces han prometido mejoras en la sociedad y no lo han cumplido? Como decía Lord Acton “El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente” los políticos no buscan el bien de la nación, sino el poder. Los políticos tienen la obligación de cumplir con sus promesas pero nosotros los ciudadanos debemos de actuar y no callar nuestro enfado permitiendo a los de arriba seguir con este “juego”

  9. Tratamos la corrupción como un tema nuevo y escandaloso que toma cada vez más relevancia en las conversaciones “políticas” que tenemos con nuestros vecinos, allegados, o incluso mas escandalosamente, con meros conocidos.
    La corrupción, como bien ha resaltado Andrea Gonzalo, lleva existiendo desde que asumimos la idea de poder.
    Sin embargo, realmente vivimos en una época en la que nuestra voz se oye (con respecto a otras épocas), y no la utilizamos porque ni sabemos ni queremos. Como bien ha establecido usted, el que” no hace porque no sabe” debe de aprender e intentar solucionarlo, pero no aprendemos, nos dedicamos principalmente (sin generalizar demasiado) a repetir lo que oímos en los medios de comunicación y lo que nos dicen nuestro jefes o padres sobre lo mala que es la corrupción. Y lo que es todavía peor, no utilizamos la voz que hemos conseguido tras siglos de un progreso lento y sangriento porque no queremos, siendo una parte activa del impedimento para eliminar la corrupción.
    La corrupción no solo implica en la persona que comete algún fraude de cualquier tipo, sino en aquellos que se lo permitimos. Al igual que aquel que no para un crimen que conoce que ha estado, está u ocurrirá se le considera un cómplice del crimen.
    No podemos sólo culpar a un partido político de algo a lo que estamos contribuyendo, al fin y al cabo: que es un líder sin sus seguidores? Nadie. Si es verdad que no somos culpables (la mayoría) de la corrupción como delito en si, pero si lo somos de perpetuarla. Pensamos que tenemos la potestad de atribuirle cierto poder a una persona, en este caso dirigentes que puedes resultar estar corruptos. Pero también la tenemos para arrebatárselo y usar nuestra voz para buscar soluciones y no simplemente repetir que “la corrupción está mal y tiene que acabar”, porque eso ya esta obviado. Lo que no está obviado sin embargo es como, y si no participamos de alguna manera en frenarlo somos una parte indirecta de que esto siga sucediendo, haciéndonos culpables de que la corrupción siga puesto que somos los cómplices de este delito.

  10. Como Ud. bien dice, Dios Nuestro Señor está presente en todas partes; y es Él mismo el que nos llama a predicar no con nuestras palabras, sino con nuestro ejemplo.
    La corrupción es una de las grietas que debilitan el sistema político español actual, y con ello el correcto funcionamiento de nuestra economía, tanto a nivel nacional como internacional, pues el problema no se queda en casa. El no erradicar estas prácticas permitiendo un constante robo a manos llenas, y lo que es más grave, cerrar los ojos ante ello, nos conducirá a un desequilibrio y desconfianza aún mayores por parte de los ciudadanos. Por ello, la única solución posible es cortar de raíz todos estos problemas. Han de gobernar en nuestro país aquellos que tengan la misma voluntad de recaudar impuestos a sus ciudadanos, que de cumplir con su deber, pues el compromiso ha de ser recíproco.

  11. Desgraciadamente la corrupción es uno de los temas que encontramos a diario en periódicos y telediarios. Es un fénomeno que se da en nuestro país a todas las escalas y uno de los temas que mas preocupa a los ciudadanos. Encontramos esta corrupción en la mayoría de partidos políticos: caso Gürtel, eres en Andalucia, trabajadores sin contrato… Estos partidos políticos, en lugar de buscar una solución común que satisfaga a los ciudadanos, lo único que hacen es recriminarse unos a otros… A los líderes se les llena la boca con palabras vacías en las recientes campañas electorales, pero sin proponer ninguna solución fiable para acabar con este problema. Al mismo tiempo, no vemos castigos ejemplares ante las diferentes tramas sino que muchos políticos se salen con la suya e incluso saliendo en los conocidos papeles de Panamá, son candidatos a un puesto en el Banco Mundial. De ahí el fantástico titulo de este articulo “Amagar y no dar” es lo que estan haciendo los líderes politicos frente a esta corruptela. Por ello, y aun pensando que queda mucho por salir a la luz, es necesario que los políticos dejen de decirnos lo que queremos oír y se pongan manos a la obra juzgando a los imputados e imponiendo sanciones ejemplares.

  12. La corrupción es un tema que, infortunadamente, está a la orden del día en nuestro país. La falta de reprimendas ante este asunto ha ocasionado que cada vez más y más políticos, sin distinción de su ideología, se sintiesen atraídos a defraudar. No es hasta hace relativamente poco, al salir a la luz los numerosos casos de corrupción en España, que los partidos políticos parecen dispuestos a tomar medidas y acabar completamente con este problema pero, ¿realmente están haciendo algo al respecto o solo nos regalan los oídos con falsas promesas mientras siguen beneficiándose de su poder? Como define perfectamente el título, la política en nuestro país es un “amagar y no dar”, prometen mucho pero a la hora de la verdad hacen poco o nada. Y esto mismo ocurre en este caso, quieren acabar con ello pero verdaderamente no toman medidas para que esto suceda. En mi opinión lo primero que se debería de hacer sería, como dice el artículo, castigar a los infractores, y después se deberían tomar medidas para que no se repitiera empezando por que haya una mayor transparencia en los partidos y regenerándolos con personas que estén dispuestas a velar por nuestros intereses y no solo por el suyo propio.

  13. Como bien dice el autor del artículo, los políticos actuales, que han sido elegidos, de una manera u otra, por los españoles como representantes de todos los ciudadanos, parecen obviar que en sus manos se encuentra el poder o la capacidad para manejar la situación de corrupción ante la que nos encontramos, y es que, el que no hace algo al respecto es porque no quiere. Parece que es mas sencillo dedicarse a contemplar y de vez en cuando unirse a la jauría que dice estar en contra de las malversaciones económicas, en vez de imponerse y actuar al respecto. Además, hoy en día, da igual hablar de un partido u otro, ya que siempre se encontrará a alguien involucrado, aunque sea la persona más “insignificante” dentro del partido. Y eso que no sabemos cuantos casos quedan sin salir a la luz. Aún así se nota como están dando ejemplo como buenas voces del pueblo que son, debido a que ya no se puede culpar de corruptos únicamente a los políticos porque nuestra querida corrupción puede incluso encontrarse en la tienda de la esquina. Da la sensación de que si uno accede a un cargo político podrá utilizar los recursos que obtiene en favor propio y que no habrá consecuencias al respecto ya que es lo que nos dan a entender. Es muy fácil ocultarse tras un traje y corbata una vez a la semana para proclamar todas tus propuestas y tu posición totalmente contraria a esta situación pero una vez fuera de la sala, ¿donde quedan todas aquellas aspiraciones y promesas de cambio?

  14. Totalmente de acuerdo con el contenido del post. La corrupción ha sido la nota dominante durante muchos años y no se ha hecho nada para evitarlo. Como todo, al principio empezaría siendo cosa de unos pocos, pero al ver que sus actuaciones salían impunes este fenómeno se extendió como un virus entre todo aquel que tuviera un cierto poder. Esto lo demuestra que da igual el color político o incluso el cargo a desempeñar dentro de la gestión pública (o privada, en su caso). La base de cualquier gestor debería ser su vocación de servicio público y no pensar que por ello debe ser recompensado más allá de lo establecido por su contrato. La solución a este problema (que aunque parece endémico no es así, ya que no hay más que asomarse fuera de nuestras fronteras para ver que no ha sido un invento nuestro) pasa por varios frentes de actuación. Por un lado, el castigo ejemplar a quien incurre es estas prácticas fraudulentas que según nuestro régimen constitucional debería estar garantizado por la separación de poderes. Por otro, se deberían tomar medidas de prevención y control, con la creación de mecanismos que regulen el ejercicio del poder por parte de aquellos que no participan directamente de él, garantizando así la objetividad de su labor. Tras esta oleada de casos que a diario han copado portadas de medios de comunicación, costará mucho a la clase política que los ciudadanos les restituyan la confianza que en ellos se debe depositar, porque entre otros aspectos ese es uno de los pilares de la democracia. Si se toman medidas inmediatas, se conseguirá acabar con esta lacra en un medio plazo. La condescendencia de tiempos pasados debe compensarse, ya no solo desde la ética sino también desde la estética, actuando con total contundencia ante los corruptos.

  15. Corrupción, el escuchar esta palabra se ha convertido, aunque no debería, en una costumbre. La errónea creencia de que detrás de las palabras se alberga como fin un bienestar común, de la contribución a la búsqueda de una solución que mejore la situación de nuestro país, pero parece que esto no está a la orden del día, sino que los egoístas intereses personales deben guiar cada movimiento. Aunque pretendamos engañarnos creyendo que hemos encontrado ese partido diferente, a esas personas que verdaderamente necesitamos, la realidad es que en mayor o menor medida el hecho de la corrupción es algo presente en todos los partidos. Charlatanes que pretenden meternos en el bote con un par de discursos bien preparados, pero al fin y al cabo las palabras se las lleva el viento. Sin generalizar, no se ha de olvidar tampoco a los ejemplares políticos que nada tienen que ver con esto y que promueven la lucha contra la anticorrupción. Finalmente he de decir que estoy muy de acuerdo con el articulo sobretodo en los términos de aumentar los controles y promover la transparencia. .

  16. Corrupción, corrupción y más corrupción… Parece ser que nos persigue, de hecho hace tiempo que nos alcanzó. Los ciudadanos somos víctimas de la incompetencia o desfachatez de nuestros “queridísimos” políticos. Aparentan estar sanos pero poseen veneno dentro, o eso están demostrando. Por tanto, no podría estar más de acuerdo con el post. El problema de la corrupción no es que no se pueda ni se sepa como erradicarla sino que no mueven un dedo por hacerlo. Lo podríamos asemejar con la vida contemplativa aristotélica por parte de los políticos. En cierto modo, es lo que más irrita a la ciudadanía. Además, esto se está convirtiendo en un monopolio lucrativo en el que la democracia parece estar degradándose cada vez más. Por consiguiente, se demanda transparencia, menos palabrería y promesas y más hechos que nos lleven a un desarrollo limpio del país.
    En definitiva, se trata de que los políticos asuman que el ejercicio de la política es un servicio a la ciudadanía y un privilegio poder ejercerla. Y no por ello se deben aprovechar.
    Probablemente, una retribución más acorde con las responsabilidades de cada puesto, una elección de personas y no de partidos, una limitación en el tiempo de ejercicio en los cargos políticos y una persecución real y rápida de los casos de corrupción elevaría la percepción que los ciudadanos tienen de la clase política.

  17. Corrupción, corrupción y más corrupción… Parece ser que nos persigue, de hecho hace tiempo que nos alcanzó. Los ciudadanos somos víctimas de la incompetencia o desfachatez de nuestros “queridísimos” políticos. Aparentan estar sanos pero poseen veneno dentro, o eso están demostrando. Por tanto, no podría estar más de acuerdo con el post. El problema de la corrupción no es que no se pueda ni se sepa como erradicarla sino que no mueven un dedo por hacerlo. Lo podríamos asemejar con la vida contemplativa aristotélica por parte de los políticos. En cierto modo, es lo que más irrita a la ciudadanía. Además, esto se está convirtiendo en un monopolio lucrativo en el que la democracia parece estar degradándose cada vez más. Por consiguiente, se demanda transparencia, menos palabrería y promesas y más hechos que nos lleven a un desarrollo limpio del país.
    En definitiva, se trata de que los políticos asuman que el ejercicio de la política es un servicio a la ciudadanía y un privilegio poder ejercerla. Y no por ello se deben aprovechar.
    Probablemente, una retribución más acorde con las responsabilidades de cada puesto, una elección de personas y no de partidos, una limitación en el tiempo de ejercicio en los cargos políticos y una persecución real y rápida de los casos de corrupción elevaría la percepción que los ciudadanos tienen de la clase política.

  18. Parece que la corrupción nunca pasa de moda en el ámbito político de nuestro país. Cada discurso es una copia del anterior y resulta que todos llevan a una misma solución: seguir estafando. Es muy sencillo hablar para agradar, contarle a la gente lo que quiere oír, pero nadie está dispuesto a cumplir su palabra y acabar con este sistema de engaño y corrupción.
    De nada sirven las quejas y los suspiros si no se hace nada al respecto. Como bien dice el articulo, ya es hora de “freír unos cuantos peces gordos” en lugar de permitir que semejantes actos queden impunes.

  19. Una publicación muy acertada con los tiempos que corren y no podría estar más de acuerdo con las soluciones que propone al tema de la corrupción en nuestro país, sin embargo, como pretendemos que nuestros políticos acaten las normas y sean honrados cuando la propia ciudadanía tampoco lo es. En España el país de la picaresca en donde defraudar a hacienda es visto junto al fútbol, por muchos, como deporte nacional es necesario cambiar la mentalidad.
    Pero claro cambiar la mentalidad no significa como piensan muchos en tachar a todos los políticos como corruptos, apoyar al que dice que va a solucionar todo de la noche a la mañana y seguir viendo un programa de prensa rosa o el fútbol. Hay que interesarse por la política de tu país aunque sea solo para saber como te afectan las decisiones de otros en tu día a día.

    Por último decir que las tres soluciones que propone son las idoneas para solventar el problema aunque para acometerlas habría que realizar importantes cambios en el sistema de justicia tales como la despolitización con la que muchos de los que ostentan un cómodo y bien pagado puesto no estarían muy por la la labor.

  20. Me da lástima, y creo que nos da lástima a todos. Da lástima que la avaricia sea, inevitablemente, una de las características que defina a aquellos que dirigen nuestro país o participan en ello. Da lástima que en vez de colaborar y centrarse en mejorar la situación en la que nos encontramos, los partidos políticos y sus respectivos líderes se preocupen más por criticarse y dejarse en evidencia. Da lástima, da mucha lástima, el pensar que si el problema de la corrupción sigue siendo eso, un problema, sea porque todos hayan sido participes de ello.
    Puedo entender que sea complicado decir no a algo tentador. Pero aquello de lo que se ocupan, un país nada menos, es algo muy grande, y las cosas grandes conllevan grandes responsabilidades. Por ello, me da lástima esta gente, ya no porque no puedan o no sepan, si no porque no quieren, y porque en ellos reina la reactividad.

  21. La corrupción es un tema que, evidentemente, nos crispa a todos. Paradójicamente, molesta también a las personas de los partidos corruptos que, aún sabiendo lo que sus compañeros hacían, miraron hacia otro lado. Hace unos cuantos años, cuando todavía no se conocían tantos casos de corrupción, el filósofo Emilio Lledó dijo en un entrevista: “Cuando un país está regido por esta gente que piensa sólo en hacer dinero, o en hacer dinero para los suyos, su grupo y sus clanes, están llevando al abismo a ese país.” Y eso es lo que (por gran parte) ha llevado a España a encontrarse en una situación tan precaria: a nivel político (casi nueve meses sin gobierno), social (22,7% de la población activa en paro) y económico. Amagar y dar, prometer y no proporcionar. Ese es el problema.

  22. El problema de la corrupción en mi patria es como un iceberg, parece grande pero las dos terceras partes del problema están ocultas. Al igual que el asesino del Titanic la parte que se ve es la más llamativa, pero la que da la estocada mortal está sumergida bajo el océano.
    Unas instituciones extremadamente solidas frente al robo a mano armada al que la sociedad es sometida por la clase política y la ejemplarización no son soluciones de carácter permanente. Y es que desgraciadamente el problema reside en que estos remedios solo palian el tercio visible, el golpe a la corrupción pretende ser rápido, tenaz y certero pero nunca da. No hay que reformar el sistema, sino a la sociedad que lo compone. Si la mentalidad de mis conciudadanos no es alterada, jamás sera posible solucionar esta cuestión. Podremos fortalecer el sistema y la pena por corrupción, sin embargo no por ello este expolio parará, tan solo parará cuando la mentalidad del pueblo español sea la correcta y es que todos hemos escuchado: ¨yo también lo haría ¨ o el clásico¨ si es que lo tienen ahí, a mano.¨ Por todo ello aun habiendo disfrutado el artículo y coincidiendo plenamente en la lacra que es la corrupción y en que requiere de una solución, debo disentir en la solución propuesta ya que se olvida del verdadero problema, tal vez peque de joven pero solo se es inocente una vez.

  23. Como bien se dice, los políticos se llenan la boca de palabrería despreciando a la corrupción, pero no se hace nada en consecuencia de ello, lo que acaba desembocando en un mero populismo, una forma de contar a la gente quien es el malo del cuento, pero sin decir como se van a enfrentar a él. Y cabe decir que este discurso no pertenece a una zona del espectro político, sino que todos los partidos independientemente de su ideología se suman a este odio, buscando el origen de esta despreciable práctica de estafa a gran escala en lugares donde ellos no tienen responsabilidad.

    Mientras Podemos se limita a culpar, sin aportar claras soluciones, a partidos que están de mierda hasta las cejas, el PP afirma que su corrupción interna es un ataque a ellos mismos, a lo que dirijo mi critica, que basta de la política de “compadreo”, y más luchar contra las prácticas ilícitas sin tapujos.

    La llamada constitución interna de nuestro país, indicada por nuestra situación sureña, nos hace que históricamente los españoles hayamos sido buscadores del beneficio con el menor trabajo posible, y de ahí recurrir a las estafas. La mentalidad ha de cambiar, un pequeño cambio de números en la declaración de Hacienda ya es un acto de corrupción a menor escala, así que mejor que dedicarse a culpar como nuestros inquilinos del Parlamento, centrémonos en cambiar nuestra forma de actuar y la de nuestros descendientes.

  24. Ya en la antigua Grecia, Aristóteles hablaba de los vicios de la política, del dinero, del poder…Desgraciadamente, es un problema que sigue existiendo en nuestro país hoy en día. En eso consiste la corrupción: en el dinero y el ansia de poder que se va comiendo la ética del político o partido en cuestión.
    Siendo ellos conscientes del problema, no pueden dejar que el ciudadano se de cuenta. De allí viene el velo que extienden los partidos sobre la corrupción, de allí viene la lucha un tanto artificial de dichos políticos y de allí viene finalmente el termino “amagar y no dar”. Están en la primera linea de la batalla contra la corrupción cuando en realidad son las primeras víctimas de las palabras de Aristóteles.

  25. “El pesimista se queja del viento; el optimista espera que cambie; el realista ajusta las velas.” William George Ward. En este artículo se aprecia un fuerte análisis del panorama político actual. Vivimos en un país donde abundan los optimistas, pesimistas y aunque parezca mentira también realistas. El grave problema es que la clase política que nos representa escasea de tener éstos últimos al timón, capaces no solo de quejarse, y proponer mundos idílicos, sino de poner medios de verdad para que se cumplan las medidas que proponen. Coincido totalmente con la opinión que se muestra en cuanto a la falta de respuestas que se dan a todos los problemas que tanto ciudadanos como la clase política percibimos.

  26. Es utilizada, escuchada, manoseada y ha perdido todo su valor. La corrupción. Un problema casi irremediable para la sociedad de hoy en día, no solo en España sino también en todo el mundo.

    Muchos políticos prometen acabar con este delito, pero sus actos no coinciden con sus largos discursos, llenos de falacias. A raíz de esto, muchos de nosotros nos damos cuenta de cómo terminará este camino. ¿Queremos continuar o tomar uno nuevo? Pero sabemos la respuesta a esta pregunta y todos queremos justicia, es decir, castigar a los infractores como dice este artículo. Pero la verdadera cuestión es, quien será capaz de llevar esto ante los tribunales, cuando el poder sigue estando en manos de los mismos.

  27. Alberto Griñán. Miguel Bernad. Rodrigo Rato. Pablo Echenique. Jose Luis S. P. Prevaricación y malversación continuada por parte de un presidente autonómico que desconocía la ‘organización criminal’ que se encontraba bajo sus pies. Prisión incondicional y sin fianza por extorsión, amenazas y pertenencia a organización criminal al máximo responsable de una de las organizaciones anticorrupción más conocidas e importantes de los últimos años, trabajando codo a codo junto a Luis Pineda (los anteriores más estafa, administración desleal y fraude de las subvenciones). Apropiación indebida y administración desleal por parte del expresidente de Bankia y exdirector del FMI (Fondo Monetario Internacional). Trabajadores en negro (sin contrato) por parte de uno de los autoproclamados líderes de la regeneración democrática del país. Y, por último, 52 declaraciones falsas del IRPF de un ciudadano de a pie que, al ver que su estafa marchaba viento en popa, cada año aumentaba el número de falsificaciones.

    Los grupos políticos son simplemente una extensión de la sociedad, por lo que me parece poco autocrítico con la nuestra echar sobre sus hombros todo el peso de la corrupción. Clara es la carencia de un sistema eficaz cuando somos el tercer país con más corrupción de la UE solo por detrás de Grecia e Italia, pero resultaría injusto meter a todas las manzanas en el cesto de las podridas y mirar a la cúpula cuando este problema nace desde la base de la sociedad. Esta afirmación de valor universal podría ser reprendida mediante la simple cuestión ¿realmente puede existir una ley o una serie de leyes que combatan un problema universal agravado por el contexto cultural? a la que no creo que nadie se atreva a responder. Y es que, para quien no sepa por dónde van los tiros, en nuestro país las trampas se ven recompensadas desde que somos chiquititos. Este virus universal al que pocos son inmunes adquiere un tinte especial cuando, al llegar los primeros exámenes, vemos que compañeros logran mejores resultados mediante medios ‘poco convencionales’, con su posterior reconocimiento y admiración por parte de los integrantes del grupo que en ocasiones desean aprender estas técnicas y ¡aprobar el examen sin haberse leído el tema! ¡¡¡Qué guay!!!

    Cualquier lector podría estar pensando: -“Pero por dios, Álvaro, ¡ni que los profesores fuesen policías!” – o, de la misma manera, – “¡Es culpa del que empieza copiando!”. Y claro, quizás haya que preguntarse por qué empieza uno a ser tramposo y no para qué, además de cuáles son sus consecuencias (entre ellas tema principal de su artículo y mi simple y corto comentario). Podría ser que en países como Noruega, Reino Unido y Suecia el tramposo es verdaderamente castigado y repudiado por sus compañeros, o que en el país con mejor educación del mundo, Finlandia, no haya deberes y tengan las jornadas escolares más reducidas en la escuela (absurdo, ¿eh?), pero no, solo son diferencias culturales insalvables.

    Esta opinión generalizada hace que me cuestione si de verdad se quiere apostar por una vacuna eficaz o más bien por una serie de parches que nunca terminen de mejorar la situación. Parches como las sanciones millonarias mensuales/semanales de la CNMC, que aunque necesarias, evidencian que el problema no es la existencia de cárteles que derivan en competencia desleal y en oligopolios temporales, si no la abundancia de los mismos, representando un problema mayor. Por otra parte, opino que en un Estado de Derecho el cumplimiento de la ley debe ser objeto de exigencia a toda la ciudadanía sin ninguna gradación de normas. En vez de dar un merecido escarmiento puntual a alguna personalidad para asustar a los potenciales delincuentes, creo firmemente que un endurecimiento de las leyes anticorrupción sería más eficiente, siempre desde el objetivo democrático de reformar y reinsertar a los sujetos haciendo que realmente se den cuenta de su error con el fin de no repetirlo.

    Por tanto, sin dudar de la necesidad e importancia de estos parches, confío en que se ataque el foco del problema, la educación, la cual empieza en casa desde la transmisión de valores de generación en generación y donde todos podemos participar para que los problemas de hoy en día sean solo una anécdota que contar en el futuro.

    Reformas, responsabilidad y exigencia, por supuesto. Culpabilidad absoluta y generalización, no creo que sea justo.

  28. Es utilizada, escuchada, manoseada y ha perdido todo su valor. La corrupción. Un problema casi irremediable para la sociedad de hoy en día, no solo en España sino también en todo el mundo.
    Muchos políticos prometen acabar con este delito, pero sus actos no coinciden con sus largos discursos, llenos de falacias. A raíz de esto, muchos de nosotros nos damos cuenta de cómo terminará este camino. ¿Queremos continuar o tomar uno nuevo? Pero sabemos la respuesta a esta pregunta y todos queremos justicia, es decir, castigar a los infractores como dice este artículo. Pero la verdadera cuestión es, quien será capaz de llevar esto ante los tribunales, cuando el poder sigue estando en manos de los mismos.

  29. Completamente de acuerdo. La corrupción es el principal problema al que se enfrentan los políticos españoles. La política española está absolutamente monopolizada por personas que apenas rotan entre sí; son siempre los mismos cuatro partidos que se disputan el poder. Llevan a cabo una política de ‘favores debidos’ en la que la transparencia está ausente. Como dice un refrán que resume muy bien esta situación ‘entre bomberos no nos pisemos la manguera’ . Mientras los políticos llevan esta conducta de falta de generosidad, de no saber dar un paso atrás y admitir los errores de uno mismo, los ciudadanos observan atónitos este espectáculo lamentable. Y lo realmente preocupante es que estas actuaciones acaban permeabilizando.

  30. ¡Qué gran problema es la corrupción en este país! Las cosas no se hacen cuando uno no quiere hacerlas. Los políticos prefieren mirar hacia otro lado y decir aquello , tan famoso como ruin, “y tu mas” mientras los ciudadanos quedamos insatisfechos y avergonzados de sus actos. La distancia entre el ciudadano y la clase política no parece que pare de crecer.
    Es necesario una regeneración total, un cambio de actitud y que se empiecen a afrontar los problemas de frente.
    Yo creo que los actos de los demás no han de ser una excusa para los propios. No es justo estar continuamente comparando y criticando lo ajeno.
    Impulsar los valores y los principios en nuestra vida cotidiana es el primer paso para poder conseguir el cambio que tanto hace falta y poder así conseguir que este comportamiento nuestro llegue a la clase política ya que parece ser imposible que por ellos mismos lo consigan.

  31. Una reflexión interesante sobre la corrupción en España, uno de los no escasos problemas que el país debe hacer frente hoy en día. Las diferentes reacciones posibles para este “fenomeno” son acertadas y las solución propuesta es totalmente pertinente. Sin embargo, desde un punto de vista más crítico, el objetivo no sólo se remite en presentar el problema y en ofrecer soluciones, sino en conseguir que estas se pongan en práctica.

  32. “Amagar y no dar”. Estas cuatro palabras reflejan claramente la actitud predominante en la política española, especialmente durante los últimos meses. Tanto es así, que nuestros representantes políticos, mirando solo por sus intereses, todavía no han sido capaces de formar el gobierno que tanto necesitamos… Pero ese es otro tema. En cuanto a la corrupción, en los debates y campañas electorales todos los partidos hablan y hablan sin cesar de sus intenciones de combatir este gran problema, pero como bien dice el artículo, ninguno cumple sus promesas ni pone en marcha las medidas necesarias para hacerlo, y no es porque no sepan cuáles son dichas medidas ni porque no se puedan llevar a cabo, sino porque no quieren. Porque en vez de tomar las riendas y atacar todos juntos la corrupción, se dedican a juzgar, a criticar y a echarse en cara unos a otros qué partido ha sido el menos transparente o el que más dinero ha robado, por ejemplo. Y así, verdaderamente, no se consigue nada, no avanzamos, y mientras esta actitud no cambie, el problema de la corrupción seguirá tan presente como hasta ahora.
    Un gran artículo, claro y tajante.

  33. No me cabe duda alguna de que este artículo trata un tema que nos concierne a todos nosotros y al que debería ponerse solución cuanto antes, pero la cuestión que yo me planteo no es el cuándo ni el dónde es el cómo. ¿Cómo vamos a ser capaces de romper esta mentalidad, más bien tradición, que el español arrastra consigo de guardarse unas cuantas perras gordas en sus bolsillos? ¿ Cómo vamos a “freir a esos peces gordos”? Ya que el pez gordo es el mas astuto que ha sabido defenderse para llegar donde esta. ¿ Cómo vamos a nivelar una economía que se basa en que el más rico tiene más poder? Y señor mio, llámeme comparsa legitimador de los corruptos si le place, pero me parece a mí que la solución no recae en estos puntos.
    Antes de todo eso, deberíamos, mediante la educación, y el ejemplo de cada uno de nosotros en los trabajos que realicemos, cambiar la mentalidad de una sociedad entera, ya que el pez chico también se afana en llenarse los bolsillos. Hacer de lo público las posesiones que tenemos que cuidar, pero no por que son mías sino porque son nuestras. Y los políticos deberían ser los primeros en abandonar su condición de pez para convertirse en hombres justos y éticos.

  34. Es bien sabido que la corrupción no es nada nuevo, de hecho, este mal habito ha sido practicado desde hace siglos por reyes, ministros, consejeros o cualquiera que tuviera la posibilidad de echar mano al arca pública. A ninguno nos hace gracia que nadie utilice nuestros impuestos para los intereses de un particular, y hoy en día lo raro es que un político no robe. Entonces, si sabemos que se están riendo de nosotros, ¿ por qué no actuamos? la respuesta es simple: nos hemos acostumbrado. Prácticamente todos los días sale alguna noticia de un personaje público que esta siendo investigado por fraude, de vez en cuando a alguno se le somete a juicio y hacen el `paripe´un par de semanas, pero el final es siempre el mismo, no pasa nada. Es cierto que los ciudadanos nos quejamos mucho y actuamos muy poco pero la culpa no es solo nuestra, al final los que elaboran y aprueban las leyes son los políticos y de eso se puede deducir que si no hacen nada es porque va en contra de sus intereses.

  35. Este artículo me trae a la memoria una conversación que tuvo lugar en una de esas interminables sobremesas de los domingos de comidas familiares. Una vez se han retirado los pequeños, los adultos comienzan a debatir temas más o menos importantes, y como bien dice el artículo, con “este largo período de campaña que venimos padeciendo”, el tema de la política es algo cada vez más recurrente.
    -No entiendo como la gente sigue votando a aquellos que durante su periodo en el poder no han hecho más que robar y robar.-
    Esto refleja que no solo los políticos hablan de luchar contra los corruptos y cuando llega el momento no hace nada al respecto, la población general también actúa de una manera similar, opta por mirar a otra parte porque al parecer, tal y como se dice; es mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer. ¿Por qué cambiar mi voto si estos van a robar igual o más que los anteriores?
    En mi opinión la culpa de la situación que se vive actualmente en este ámbito concreto es tan culpa de los políticos que “hinchan el garganchón” como de los ciudadanos que también se niegan a cambiar. Incluso me atrevería a decir que estos últimos son más culpables, pues los políticos por lo menos ganan algo, siguen robando, sin embargo, el ciudadano medio es el único que sale perdiendo continuamente.
    Por lo tanto, debemos dejar de lado esa actitud de “amagar y no dar” pues solo nos perjudica a nosotros, tenemos que dejar de mirar a otro lado y hacer algo de una vez por todas. No será un camino fácil, pero será el camino correcto.

  36. Amagar, prometer, garantizar,comprometerse, asegurar,afirmar…Todo eso es fácil, tan fácil como abrir la boca y pronunciar una frase como: ‘voy a acabar con esto’ o ‘voy a hacer lo otro’, frases que por cierto, nos hartamos de oír. Sin embargo, como bien explica este artículo con el que estoy totalmente de acuerdo, todo esto no sirve para nada si luego no se lleva a cabo, que es lo verdaderamente difícil. Este es el problema de la política en España, la costumbre de ‘Amagar y no dar’, en concreto en lo relacionado con la corrupción, tema que oímos todos los días. ¿Es tanto pedir un respeto a los ciudadanos por parte de aquellos en los que dejamos en manos el futuro de nuestro país?

  37. Me ha gustado mucho el artículo. Sin embargo, discrepo en algunas cosas:
    1) cuando las cosas no se hacen porque no se puede, la mejor solución no es dejar de hablar del asunto sino decir la razón por la que no se puede llevar a cabo e intentar proponer otras soluciones para que en un futuro si se pueda.
    2) Sobre el tema de la corrupción creo que es muy fácil hablar en genérico de lo que se debe hacer pero es muy complicado dedicarla cuando los que han sido los corruptos o los que sin serlo han sido testigos y no han dicho nada (cómplices) siguen siendo los que tienen el poder. Yo creo que todos los partidos deberían cambiar de dirección con personas que no hayan tenido nada que ver en la corrupción durante los últimos 10 años, y confeccionar programas políticos que sean fiables y posibles (es muy fácil decir que queremos por ejemplo educación de primera calidad para todos y gratis. Sin embargo eso es imposible con los recursos económicos actuales y nuestra deuda). No obstante, se necesitan programas no con miras a las elecciones sino a que en el medio y largo plazo tengamos personas preparadas y recursos suficientes para acometer los objetivos más inmediatos.

  38. En la lucha contra la corrupción que no se puede generalizar. Esto no quiere decir que no haya que condenar a los culpables, sino que como se expone en el artículo 24 de la Constitución española todo ciudadano tiene derecho a la presunción de inocencia. El incremento de la transparencia política y de los medios de comunicación hacen cada vez más visibles estos supuestos casos de corrupción, pero esto no significa que hace 50 o 60 años no se produjeran. Lo que ocurre es que ahora al estar la sociedad al tanto de estos casos se exige a los políticos y a sus correspondientes partidos la adopción de medidas como las que se han propuesto en este artículo. En España existen alcaldes, diputados, senadores, etc que sí que velan por el bien de la sociedad a la que representan y no porque haya casos de corrupción, se debe generalizar que la política española está corrompida en sí misma.

  39. Estoy totalmente de acuerdo con este articulo. La corrupcion en España es un tema imposible de ignorar. Este problema empezó hace muchos años pero como se cubrieron los unos a los otros, con el tiempo ha ido creciendo hasta llegar a la situación actual. Ya es evidente que todos los principales partidos políticos han tenido algún caso de corrupción por lo que deberían aceptarlo y atenerse a las consecuencias.

  40. Desde hace unos años, en España la corrupción a pasado de ser un escándalo puntual a una mera realidad que parece ya parte de la cultura popular y a la que los españoles nos hemos resignado. Bajo el título del articulo; “Amagar y no dar”, damos con una clara metáfora en referencia a la poca transparencia del mundo actual, no sólo en cuestiones políticas sino también en las económicas, donde se predica pero no se actúa. Esto es debido a la sencilla fórmula remarcada en el texto donde intervienen tres factores para formalizar la Corrupción. En primer lugar, la obtención de un régimen de monopolio para que así, junto con el segundo factor indispensable, la discreción, sea una simple tarea acaparar el poder. De esta forma, sólo el que esté a los mandos del gobierno; ya sea el PP, el PSOE o cualquier partido estatal, puede actuar independientemente de una manera egoísta sin la necesidad de rendir cuentas, siendo este el tercer y último factor. Por ello, estoy totalmente de acuerdo con la necesidad de llevar a cabo unas reformas fiscales y éticas donde se propusiese llevar a cabo un régimen de cooperación y de lealtad a la comunidad.

  41. Un “corrupto” es definido, según la RAE, como aquel “que se deja o ha dejado sobornar, pervertir o viciar”. Esa parece ser una de las capacidades más desarrolladas por muchos de nuestros políticos. Se podría decir que incluso se ha puesto de moda, pues raro es el día que no salga a la luz un nuevo caso de corrupción en nuestro país. Por ello, estoy muy de acuerdo con lo que el artículo pretende expresar. Desde mi punto de vista refleja la frustración y el agotamiento que sentimos como españoles ante esta desagradable y bochornosa situación. Y si, “amagar y no dar” describe a la perfección la postura que mantienen los partidos políticos, pues prometen transparencia, pero nunca terminan de dar una solución, consiguiendo protegerse unos a otros. Prometer y no cumplir. Esa, entre otras razones, es la causa de que estemos cansados de la política en España, pues nos creemos engañados. Porque, en mi opinión, las palabras se demuestran con hechos, y la HONESTIDAD parece haber sido olvidada.

  42. A pesar de ser un artículo bastante bueno, hay ciertas cosas en las que estoy en desacuerdo.
    Tras leer este artículo he de admitir que soy “un comparsa legitimador de los corruptos” ya que en la medida de lo que estaba a mi alcance no hice nada el 26 de junio para acabar con la corrupción. Es más, vote a un partido imputado por corrupción. Pero, ¿me hace eso a mí y al resto de millones de españoles que votaron al PP, PSOE, Podemos y otro tantos, verdaderos legitimadores de los corruptos? Pues creo sinceramente que no. El día de las elecciones yo deposité mi voto pensando que en este país tenemos problemas más graves contra los que luchar. No es que menosprecie el tema de la corrupción, pero creo, al contrario que mucha gente, que no toda la clase política en nuestro país roba diariamente de las arcas públicas. Creo verdaderamente que hay políticos españoles que día a día trabajan honradamente por hacer de España un país mejor y que de ellos deberíamos sentirnos orgullosos. El problema es que valoramos más lo malo que lo bueno, y en el fondo es porque nos gusta, nos gusta quejarnos, nos gusta la bronca, los cotilleos… Es algo que va en el ADN de los españoles y un claro ejemplo es que somos el único país de Europa con 17 ediciones de Gran Hermano, y el único país que de lunes a viernes tiene un programa de 4 horas líder en audiencia en el que los colaboradores se gritan, insultan y otras barbaridades que “nos entretienen”.
    Y es por eso por lo que también estoy impaciente por leer la próxima publicación, en la que espero que no se hable solo de gente como Mark Pieth y Joseph Stiglitz, sino de algún político español que desde la sombra de los medios de comunicación haga su trabajo como es debido.

  43. Como otros tantos temas políticos tratados hasta la saciedad por los medios de comunicación, la corrupción es un problema grave. Como bien explica el artículo, se trata de un “querer y no poder”, de “amagar y no dar”. La palabrería a la que nos tienen acostumbrados los políticos de hoy en día recubre con un fino velo este problema. ¿Qué debemos hacer? Apartar el velo, identificar las transparencias y castigar a los culpables. Se deben proponer medidas reformistas para que nuestro sistema de leyes sea capaz de lidiar con la corrupción de manera eficiente. Los políticos deben ser tratados ante la justicia, exactamente, o incluso con mayor rigor, que los ciudadanos. Esta más que sabido que el poder corrompe, pero solo corrompe a aquellos que aman el poder sobre todas las cosas.

  44. Amagar y no dar, Título que define a la perfección el planteamiento de la política Española. Si 4 son hoy en día los Partidos políticos predominantes nos encontramos con que lo único que están dispuestos a hacer es no hacer nada.
    Nos meten en la cabeza que acabarán con la corrupción, que aumentará el empleo, que se harán reformas para mejorar la educación o la sanidad entre otros y nosotros, ya desesperados les creemos, votamos al partido cuyo programa electoral mas se asemeje a nuestras ideas políticas y esperamos, esperamos a un cambio que nunca llega, esperamos a que se forme por fin un gobierno en España, a que la ecuación por fin se resuelva. No obstante, pasan los meses y a punto estamos de llegar a terceras elecciones, es indignante que la gente en la que hemos confiado no sea capaz de llegar a un acuerdo. En cuanto a la lucha contra la corrupción, se debería empezar por desplazar la investigación por parte de Hcienda del pequeño contribuyente al grande ya que el objetivo debería ser perseguir a todos los contribuyentes y no el centrarse en colectivos mas fáciles de controlar como lo son los trabajadores de a pie. ¿Pero que esperar de un “Gobierno” que premia a los corruptos? He ahí el exministro Soria…

  45. Un artículo muy cierto y lleno de verdad, hoy en día, en nuestra política, el tema principal de cualquier debate o de cualquier programa electoral es la corrupción, y el intento de dar soluciones que consigan acabar con ella. Pero como muy bien se indica en el título de este texto, “Amagar y no dar”, todos prometen y hablan sobre como acabar con este problema, pero nadie es capaz de dar soluciones concretas que tengan buenos resultados. También, comparto la idea de que este problema no es solo culpa de los políticos, sino también de aquellos que apartan la mirada y optan por dejar este asunto en segundo plano.

  46. Lamentablemente en nuestro país la corrupción es el pan nuestro de cada día. Es fácil criticar estas actitudes pero el ser humano es débil ante la tentación de acaparar lo máximo posible. El principal problema es que hemos mirado hacia otro lado demasiadas veces hasta que la situación se ha vuelto insostenible. Para evitar esta decadente tesitura en la cual nos hemos visto envueltos se debería imponer una ética social tanto en los negocios como en la vida cotidiana, de manera que ni se engañe a los ciudadanos ni se actúe de manera indebida. Sin embargo, este largo proceso conlleva una regeneración, un cambio en la actitud de los partidos que nos gobiernan, por otra que condene la corrupción y actúe realmente en favor de los ciudadanos.

  47. El fenómeno de la corrupción lleva existiendo desde tiempos inmemorables pero sin embargo es desde hace relativamente poco cuando ha empezado a formar parte de nuestro día a día. Desde mi punto de vista el principal problema es no haber sabido (o querido) enfrentar este nudo de mentiras que nos rodea desde un primer momento. Y con ello no hago solo referencia a los altos cargos políticos que nos venden su falsa transparencia, si no a la corrupción “de pie de calle”, la que todos presenciamos y no damos importancia.

    El primer paso que todos deberíamos dar es creer que sí se puede luchar contra la corrupción, y no dejarla como un parásito en simbiosis con nuestra sociedad.

  48. Vivimos en una sociedad en la que la desafección hacia la clase política cada día es mayor. Otrora éramos testigos ojipláticos de las corruptelas que ejercían la minoría gobernante de países como Argentina, Venezuela o incluso Italia. Su mala praxis hacía saltar por los aires la economía y estabilidad quedando impunes, para más inri, los responsables que astutamente se amparaban en el blindaje que les ofrecía su poder. Es más, esa clase política gozaba de reconocimiento, respeto e incluso admiración por el supuesto altruismo que lleva su vocación cívica al servicio de la población. Pero estamos siendo arrastrados por una corriente de desprestigio de nuestros políticos que no parecen poder (o querer) luchar contra estas situaciones; todos los partidos parecen estar contaminados en mayor o menor medida. Pero por el mal que genera, bien valdría que tomaran medidas. Una mayor transparencia y un control objetivo serían los primeros pasos. Y por supuesto una condena ejemplarizante no sólo penal sino con la obligación de devolver todo lo sustraído. Medidas duras han reducido la siniestrabilidad en nuestras carreteras… Sigamos el ejemplo y acabemos con la siniestrabilidad de nuestra clase política.

  49. Cuanta razón. Sin voluntad difícilmente se solucionará el problema.
    Cada vez aparecen más casos de corrupción y, como bien has mencionado, personas de todo signo político han caído en la aparentemente irresistible tentación de enriquecerse a costa de los ciudadanos. Además de aplicar la ley con todo rigor a los infractores, también habría que cambiar el sistema que está provocando que personas con un mínimo de poder se vean atraídas a defraudar, tomando medidas tan necesarias como dar a los jueces más medios materiales y personales y modificar las leyes para que no salga tan barato jugar con el dinero público.
    Esperemos que pase pronto este tiempo de promesas y entremos en el de los hechos.

  50. Izquierda o derecha, arriba o abajo. Que me da igual, que me da lo mismo. Todos somos humanos y, haciendo justicia a nuestra naturaleza, somos débiles. Somos débiles ante la posibilidad de alcanzar un poder mayor, ante poder abarcar más que el vecino de al lado. Y si puede ser haciendo trampas y pisando su jardín para que la competencia sea mínima, mejor que mejor.
    Nuestros políticos no podían ser menos. Bueno, nuestros políticos, familia real, famosos del tres al cuarto, empresarios reconocidos a nivel mundial… Pero, queramos que no, a nosotros se nos gana por el oído. ¿A quién no le gusta escuchar lo que queremos oír? ¿O quién no oye lo que no quiere escuchar? Pues eso es lo que nos ocurre ahora con el tema de la corrupción en nuestro país. Mucho ruido y pocas nueces.
    Citando a nuestro querido Aznar “estamos trabajando en ello” Aunque bueno, la parte de “hemos dedicado tiempo ayer y hoy por la mañana exactamente” se la han saltado. No interesa cambiar las cosas, es más fácil quedarse sentado. Esto funciona, ¿no? Mal, pero funciona. Cambiarlo ahora sería empezar de cero. Los partidos políticos quedarían barridos, los juzgados llenos y la población escandalizada por tanto mangante. Pero recalco, esto no se cambia porque es más fácil entrar en el juego ya establecido que intentar renovar sus normas.
    El poder es algo tan atractivo que nos lleva a sacar lo peor de nosotros. Tal y como nos venía anunciando el suizo Rosseau “el hombre nace bueno y la sociedad lo corrompe”

  51. Si es verdad que la corrupción es uno de los problemas más importantes a los que se enfrenta España, también lo es que muy poco se esta haciendo para ponerle fin. Los políticos de hoy en día centran sus discursos en expresar su anhelo de acabar con la corrupción, atacando a los demás partidos por sus respectivos casos, pero sin realmente proponer soluciones significativas. Digo respectivos porque casi no hay partido político que a día de hoy no se haya tenido que enfrentar a casos de este tipo dentro de su propia asociación. Ademas, no son solo los numerosos casos que ya conocemos, sino todos los que aun no se han descubierto y que quizás nunca salgan a la luz. Por ello, estoy de acuerdo con este articulo, y entiendo que la sociedad exiga una mayor transparencia y compromiso a los políticos que a la hora de la verdad deciden lavarse las manos.

  52. Completamente de acuerdo con el artículo. La corrupción es un grave problema con el que hay que terminar, sin dejarlo pasar como han hecho los políticos. El simple hecho de no tomar represalias contra aquellos que cometían esta farsa ha traído consigo que más y más políticos se sintiesen atraídos por un crimen que no se penalizaba. Es por ello, que ahora más que en cualquier otro momento, se deben tomar medidas para desmantelar los casos que se encuentran todavía ocultos y para conseguir una mayor transparencia. La palabra de nuestros partidos políticos ya no tiene ningún tipo de credibilidad puesto que conforme estos han prometido luchar contra la corrupción, queriendo ganar nuestro voto de confianza, han ido saliendo a la luz nuevos casos. Mientras el problema siga latente veo como mejor solución no encubrirlo, sino que sea el partido quien reconozca el error y que el miembro que haya cometido el delito salde sus cuentas con la justicia.

  53. Corrupción. Una palabra que nos bombardea constantemente, ya sea en las noticias, periódicos o en un blog como este. Y es que esta es una de las mayores preocupaciones de los ciudadanos; de ahí que todos los partidos políticos quieran ponerle fin. Sin embargo, mucho dicen y poco hacen. Todos, aunque cada uno a su manera, prometen transparencia, sinceridad, una vuelta a la confianza. Pero, mientras tanto, lo único que hacen es cubrirse los unos a los otros. El problema actual de la corrupción en España no tiene fácil solución, teniendo en cuenta que la estructura de los partidos políticos que la gobiernan está contaminada, puesto que todos aquellos que han tenido acceso bien al poder nacional o autonómico han creado una red de clientelismo que favorece a determinadas empresas afines en cada territorio en función de intereses económicos (léase PP, PSOE, PNV, CIU). La solución estaría en una regeneración del sistema político; pero no mediante el cambio de siglas, sino a través de una renovación de los propios partidos y de las estructuras que los conforman, con un compromiso a futuro de reformar nuestro sistema democrático a través por ejemplo de listas abiertas, supresión de la Ley D´Hondt, etc.

  54. Estoy muy de acuerdo con esta publicación. La corrupción es un tema tratado día a día ya que es la lacra de la política en España. Está claro que es un asunto al que los españoles deberíamos darle prioridad ya que hemos permitido que nos engañen sin hacer nada al respecto. Por lo tanto, es esencial promover la transparencia en los partidos políticos, de tal forma que, en mi opinión, lo primordial sería como bien dice usted en el artículo “freír unos cuantos peces gordos, a efectos de ejemplaridad y de aviso para navegantes”.

  55. La raza humana tiende a excusarse por naturaleza, y si no, que se lo digan a los que juegan al “Candy Crush” en el Congreso. En numerosas ocasiones nos planteamos, tal y como viene referido al principio del texto, ¿por qué no hacemos las cosas? Sin embargo, son pocas las veces en que nos sometemos a una pregunta más dura si cabe, ¿por qué hacemos las cosas? En este caso que nos ocupa, la pregunta podría ser: ¿por qué participamos en casos de corrupción? Desde luego, no creo que sea debido a la fuerza del Maestro Yoda, algo más debe haber detrás de este enigma. Desde mi humilde punto de vista, considero que podría existir una fórmula paralela a la planteada en el escrito.
    Corrupción= Depravación + Consentimiento-Moralidad.
    Por ello, insto a que hagamos el quite que Cagancho no logró en Almagro.

  56. Evidentemente, solucionar el problema de la corrupción debe ser uno de los principales objetivos de cualquier partido que se encuentre en el poder. Sin embargo, no se han llevado a cabo las medidas necesarias para remediarlo en su momento. De tal modo que hemos dejado a la bola crecer y crecer y a los corruptos tener cada día un mayor poder, debido en gran medida a sus ilegalidades. Es por ello que, aunque ahora parezca haber una mayor voluntad por parte de los políticos ,y la sociedad en general, de empezar una auténtica lucha contra la corrupción, no se llevan a cabo las grandes medidas deseadas debido al miedo a las represalias que puedan llevar a cabo los corruptos contra aquellas personas que en su día miraron para otro lado y ahora quieren condenarlos.

  57. Me gusta mucho este artículo. Lo que dice es evidente a primera vista, pero nada obvio si uno lo piensa un poco más. Una de los sentires anti-corrupción más fuertes en la sociedad española piensa en dirección contraria: no menos monopolio / discrecionalidad sino más: más poder del Estado frente a las empresas, en lugar de más competencia. Otro de los sentires prevalentes, que es entendido como un bien y no como un mal moral, es que las personas cercanas deben tener prioridad sobre las normas abstractas. Es difícil decir que no a un amigo! Y sin embargo, en ese sentido del bien moral está la raíz de la corrupción. Una ley operante igual para todos va contra nuestro sentir “natural” de ayudar primero a los nuestros con los recursos que tengamos, poder incluido.

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