“Alabanza”, en el taller de novela

Alabanza Alberto Olmos

Fieles a nuestra cita mensual, en esta ocasión hemos analizado “Alabanza” de Alberto Olmos.

Alabanza es la séptima novela de este autor segoviano (1975) que, desde que iniciara su trayectoria creativa en 1998, ha sido finalista del Premio Herralde, ha ganado la X edición del Premio Arte Joven de la Comunidad de Madrid, ha conseguido el premio Ojo Crítico RNE de Narrativa 2009 y fue elegido por la revista Granta en español en 2010 como uno de los 22 mejores narradores jóvenes en castellano.

El argumento de Alabanza es muy simple: Claudia y Sebastián disfrutan de unas vacaciones de verano en un pueblo escasamente habitado y donde no es posible conectarse a internet. Mientras él se dedica a recordar por escrito a todas las amantes de su vida, ella recorre el pueblo y los alrededores y acaba interesada por un suceso acaecido hace casi treinta años: el incendio de la iglesia mayor. El crimen servirá de catarsis para la vida de la pareja.

Alabanza Alberto OlmosDigamos que es un mero pretexto para las reflexiones que prodiga el autor a lo largo de toda la novela por medio de sus dos protagonistas; lo que se ha denominado como “novela en marcha”. El lector, mediante esta técnica narrativa, asiste a las reflexiones de un personaje-narrador sobre la construcción de la propia historia. En estas reflexiones cabe todo, sin mucho orden y con poco concierto: la metaliteratura y el mundo editorial, la política, la relación en pareja, el sexo en diversas variantes y formas, el cine, la música… Algunas de estas, como aquellas en las que reflexiona sobre la memoria y el paso del tiempo o sobre la educación y los hijos, despiertan el interés. En fin, que el autor ha puesto en práctica lo afirmado en una entrevista: “escribiendo es cuando se te ocurren las ideas y te das cuenta de lo que piensas o de lo que puedes llegar a comprender”, aunque en medio de todo ello, añadimos nosotros, el lector se harte o, en el mejor de los casos, “salga exactamente igual que se ha entrado”, en afirmación de uno de sus críticos.

Temporalmente, la obra está ambientada en un futuro inmediato (2019) en el que la literatura ha desaparecido de la sociedad. Es este un aspecto del que el lector se entera porque lo dicen los protagonistas; no porque se deduzca de la lectura; más bien parece que al autor le ha resultado interesante como punto de partida, pero, en el desarrollo de la novela se percibe como un dato postizo y poco creíble al igual que la historia que nos cuenta.

Desde el punto de vista del espacio en el que transcurre la acción, los topónimos que utiliza lo hacen perfectamente reconocible y verosímil en un entorno rural de la provincia de Segovia; aunque el autor, igual que hace con muchos elementos autobiográficos que utiliza, lo distorsione y recree dando al pueblo en el que se sitúa la historia cierto aire fantasmal o mítico.

En cuanto al estilo, pensamos que la intención que manifiesta el autor de que prevalezca un gran estilo, tampoco hemos llegado a percibirlo; por el contrario, nos encontramos con ejercicios literarios muy pobres, con erudición de diccionario, y con un sarcasmo y una ironía que no siempre consigue que llegue al lector.

En resumen, podíamos ser tan ácidos como lo publicado en La Medicina de Tongoy: Novela mayor, al menos en este caso, podría perfectamente ser aquello de salir a cazar elefantes con una escopeta especial para matar elefantes y volver con un ganso disfrazado de avestruz o cualquier otro animal, preferentemente palmípedo, con querencia a la introspección y facilidad para la autocomplacencia, la autocompasión o el onanismo”,  pero nos queremos limitar a constatar la unanimidad que ha conseguido en esta ocasión el rechazo de esta novela y a manifestar nuestra frustración porque su inclusión en el taller, atraídos por muchas buenas críticas recibidas y por la trayectoria del autor hasta ahora, haya resultado decepcionante.

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