¡Adiós Cassini!

Saturno desde la sonda Cassini

Las listas de efemérides suelen estar plagadas de grandes desgracias y pérdidas para la humanidad. Y el año 1997 no iba a ser menos. Encima ni siquiera éramos todavía una superpotencia deportiva para parapetarnos tras la excusa. Pero si rebuscamos en la lista, entre desgracia y desgracia, y casi a la vez que la inauguración del Guggenheim o la publicación de Harry Potter, encontraremos el lanzamiento de la mítica sonda Cassini hacia Saturno.

lanzamiento de la Cassini
Imagen del lanzamiento de la sonda Cassini en 1997. Créditos: NASA

Si le contamos a un adolescente de hoy con ojos desorbitadamente abiertos y fascinados que, Cassini, esta vieja máquina de pinta cyberpunk, ha mandado 500GB de datos, entre fotografías, datos de las atmósferas del planeta y las lunas, señales de radio y un largo etcétera, igual no le parece mucho, porque llevará un minúsculo disco duro de varios Terebytes en la mochila. Pero con tecnología de hace 20 años y enviadas desde 10 millones de kilómetros de distancia, tiene más mérito que mandar mensajes por las redes sociales a quien está al otro lado de la mesa.

Salió de la Tierra un 15 de Octubre y tardó 7 años en llegar al planeta que más fascina a la imaginación por los anillos que le rodean. Y desde allí nos ha estado enviando imágenes durante 13 años, 9 más de los que se pensaba que iba a durar la misión en un principio.

Parafraseando la canción ochentera, Cassini atravesó el mundo, y volando llegó al espacio exterior a buscar cosas entre los anillos de Saturno. Y vaya si las encontró.

El satélite Pan
“Satélite Pan con su forma extraña. Animación de imágenes tomadas por la sonda Cassini”. Créditos: NASA/JPL-Caltech/Space Science Institute/K. Walbolt/S. Samochina

Descubrió que Saturno tenía más anillos de los que pensábamos. Encontró lunas que nunca habíamos visto que estuviesen por allí, y de formas insospechables, algunas más parecidas a huevos fritos de plastilina que a la típica y esperable esfera con cráteres monos. Descubrió que Encelado, una luna cuya superficie está helada, encierra un océano debajo que podría albergar vida. O que había más pequeños satélites, que no habíamos visto nunca, y algunos como Egeón, escondidos entre los anillos.

A mitad de su larga misión, Cassini incluso permitió que su compañera de viaje, la sonda europea Huygens aterrizara en Titán, uno de los objetivos principales de la misión. Se preveía muy interesante estudiar el satélite más grande de Saturno, por su presunto parecido a una Tierra pre-vida. Así que en 2005, se separaron y Huygens aterrizó en el planeta mientras Cassini seguía en órbita.

Titán
“Titán”. Créditos:NASA/JPL/University of Arizona/University of Idaho

Y desde entonces sabemos que es Titán es verde, azul y naranja, y que tiene lagos y mares de metano líquido, incluso puede que bajo su superficie. Y que llueve como aquí. Aunque igual es una lluvia todavía un poco incómoda, porque a nosotros ahora ya no nos va nada bien que nos rieguen con hidrocarburos. Preferimos respirarlos.

Pero como la energía ni se crea ni se destruye, al final se le acabó la gasolina después de tanta vuelta. 3500 millones de kilómetros alrededor del planeta. Un paseíllo. Y la NASA decidió que era hora de dejarle dar el paseo final para que repose para siempre sin contaminar las lunas que rodean a Saturno.

La rosa
“La rosa”. Vórtice de la tormenta del polo norte de Saturno. Créditos: NASA/JPL-Caltech/Space Science Institute

Al final y como en las grandes historias, esta vieja sabia que tanto había visto y había permitido ver, lo hizo con las botas puestas, o lo que es lo mismo, con las antenas encendidas a su máxima potencia y apuntando a la Tierra, mientras se convertía en una estrella fugaz. Para terminar de mandarnos datos de la atmósfera del planeta que nos tendrán años ocupados en interpretar.

Lo menos bueno es que muchos de nosotros ya no podremos volver a ver imágenes de cerca del hexágono perfecto que hay en el polo norte de Saturno con su super tormenta interior en forma de rosa. No sólo porque el ciclo de estaciones de Saturno hace que la tormenta suceda cada 30 años, sino porque de momento no parece que haya intención de mandar otra sonda por allí cerca. Y tardan un ratito en llegar.

Me prometisteis colonias en Marte y en vez de eso, tengo Facebook
“Imagen de la portada del MIT Technology Review con la frase de Buzz Aldrin: Me prometisteis colonias en Marte. En vez de eso, tengo Facebook”. Créditos: MIT Technology Review, No/Dec 2012 Issue

A ver si hay suerte, dinero, y mejores políticas de impulso a la investigación. Porque es una pena que se aparquen los grandes retos tecnológicos, que podrían resolver grandes problemas de la humanidad, para sólo dar salida a los que tienen mejor retorno de inversión en marketing a corto plazo. Más nos vale que si no lo conseguimos, al menos tengamos algún otro lugar en el Universo al que emigrar.

Y mientras compartimos en las redes lo que los científicos vayan desentrañando de la maraña de bits recibida, nos conformaremos con disfrutar de ver cómo se nos vería desde allí.

Earth from Saturn
“El día que la Tierra sonrió”. Vista de la Tierra desde Saturno enviada por la sonda Cassini. Créditos: NASA/JPL-Caltech/Space Science Institute

Porque seguro que algo o alguien, lo hizo, lo hace o lo hará. Si sólo estamos nosotros flotando por ahí, cuánto espacio desaprovechado, ¿no?.

Aquí os dejo un video-resumen que publicó la NASA hace unos meses para ir preparando lo que denominó el Gran Final de la Cassini.

y otro con las últimas imágenes recibidas:

Las imágenes de este post son propiedad de la NASA y pueden verse junto con el resto de la información sobre la Misión Cassini en https://saturn.jpl.nasa.gov/

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