Adiós al engorro de los 140 caracteres

Twitter

Mi compañero de blog Sergio Redondo publicó recientemente un interesante post sobre un tema que ha provocado reacciones encendidas entre los usuarios de Twitter: la decisión de los responsables de esta red social de aumentar (solo a algunos usuarios a modo de prueba) la extensión máxima de los tuits, de los actuales 140 caracteres a 280. El post de Sergio refleja los motivos que se esgrimen en contra de la medida: beneficios de la concisión, rapidez y agilidad a la que obligaba la limitación de los 140 caracteres; apelaciones a la esencia de Twitter, advertencias de que perderá el rasgo que la diferencia de otras redes, etc.

Me parecen argumentos respetables y, de hecho, yo personalmente no tengo una posición sobre este tema: ojalá Twitter tome la decisión que más satisfaga a los tuiteros. Pero echo en falta en el post de Sergio el aspecto que a mí me parece más interesante de la polémica: los motivos en los que se basa Twitter para probar este cambio.

Precisemos en primer lugar el alcance de la revolución: la posibilidad de prolongar los tuits más allá de los 140 caracteres no estará disponible para cualquier usuario. No lo podrán hacer quienes empleen los idiomas chino, japonés o coreano. ¿A qué se debe semejante discriminación? Aquí viene el punto más interesante de la discusión, que nos adentra en el terreno de la lingüística. En lo que respecta al empleo de caracteres, hay idiomas que son más eficientes que otros: un texto en japonés suele ser entre un 20 y un 40% más breve que el mismo texto en inglés o español, y la diferencia es aún mayor en el caso del chino. Fíjense en este gráfico que indica el número de caracteres de los primeros cinco versículos del Génesis en diversos idiomas.

Los motivos para esta «ventaja comparativa» del coreano, el japonés y el chino son múltiples: el uso del espacio en blanco, los artículos, las inflexiones verbales pero, sobre todo, el hecho de que las palabras, sencillamente, son más breves en esos idiomas.

Esto tiene como consecuencia que los japoneses podían hasta ahora decir mucho más en un solo tuit que los usuarios que empleaban el castellano o el inglés. De hecho, los tuits en inglés ocupan de media 34 caracteres, mientras que los que se escriben en japonés rondan los 15. Esto hace que la limitación de 140 caracteres fuera un precipicio mucho más lejano para algunos idiomas que para otros: mientras el 9% de los tuits en inglés llegaba a la barrera de los 140 caracteres, solo el 0,4% de los escritos en japonés lo hacía. En definitiva, para estos últimos usuarios, los 140 caracteres casi nunca eran una engorrosa preocupación que les obligara a ser «concisos» y «creativos».

Pues bien, resulta que los responsables de Twitter se percataron de que eran precisamente los usuarios de esos idiomas los que más tuiteaban. Es decir, eran aquellas personas para las que la sacrosanta característica de los 140 caracteres resultaba más indiferente los más asiduos a la red social. Lo cual debilita uno de los argumentos de quienes se oponen al cambio. Sergio decía en su post que «si por algo ha tenido éxito Twitter ha sido gracias a su brevedad y fácil uso». Puede que sea cierto, pero ¿podría ser una brevedad excesiva la que exigía Twitter? Porque, de hecho, los usuarios de idiomas que ya podían tuitear ideas más extensas y complejas (en virtud de las características de su idioma) mostraban mayor apego a Twitter.

No pretendo negar que alterando una limitación que tiene para los usuarios un valor identificativo, icónico, emocional… sus responsables asumen un riesgo. Como decía al principio, personalmente soy indiferente al asunto y entiendo y respeto a los usuarios disgustados. Pero mi apuesta es que la decisión de Twitter es bastante segura: la brevedad va a seguir siendo marca de la casa, ninguna otra red puede competir con ellos en ese terreno, y los responsables de Twitter saben, con estadísticas en la mano, que con esta decisión les están ahorrando a los usuarios el engorro de tener que andar economizando caracteres al menos una de cada diez veces que tuitean.

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2 Comentarios

  1. Gracias Sergio. Me convence lo que dices sobre Twitter.
    Aunque le puse un título que parecía confrontar con tu post, en realidad mi objetivo era utilizarlo de excusa para tratar otro tema que me parece muy curioso: el diferente “rendimiento” de los idiomas en el uso de caracteres. Aprovecho para completar los datos del gráfico que puse. Aquí va el número de caracteres de los primeros cinco versículos de la Biblia en las versiones en euskera, catalán y español de la Sociedad Bíblica (Biblija.net):

    Sin contar espacios:
    Euskera: 306
    Castellano: 307
    Catalán: 323

    Contando espacios
    Euskera: 357
    Castellano: 379
    Catalán: 406

    Según esta comparativa (insuficiente y poco científica, sin duda), los euskaldunes tenemos ventaja en Twitter. 🙂

  2. Gracias por crear discusión, Xavier. Creo que dialogando conseguimos que las posturas se entiendan unas a otras y se respeten aún más si cabe.
    Pasando al tema que nos incumbe, aunque entiendo el planteamiento de Twitter en torno a la prueba de ampliar el número de caracteres, no acabo de verle la necesidad.
    Twitter es una empresa que desde hace ya bastante tiempo tiene un grave problema de crecimiento de cuota de usuarios. En sus comienzos y época de afianzamiento, la capacidad de atraer a nuevos usuarios por parte de Twitter era espectacular, pero llegó un momento en que se quedó estancado, y desde entonces, el ritmo ha sido bastante pobre, e incluso en ciertos momentos negativo. A eso hay que sumarle la gran cantidad de usuarios inactivos que tiene la red.
    Sin embargo, no creo que la limitación en el número de caracteres sea el motivo de esta ‘huida’. Los usuarios de Twitter, y más precisamente los que son ‘fieles’ a ella y son conscientes de las grandes posibilidades de esta red social, llevan mucho tiempo quejándose de falta de ciertas funcionalidades que harían la red del pajarito mucho más dinámica, usable y útil y, la verdad, nunca entre esas funcionalidades demandadas he encontrado voces pidiendo ampliar el número de caracteres. Hay necesidades más urgentes, como la posibilidad de editar tuits.
    Abordando ahora el tema de los distintos idiomas, sería interesante conocer las cifras de adopción de esta red social por país, pero siempre teniendo en cuenta las fechas en las que esta comienza a despegar en cada uno de esos países. Me extrañaría que en países asiáticos o árabes esta adopción fuese superior que en los países occidentales, teniendo en cuenta, insisto, la fase en la que se encuentra Twitter en cada uno de esos países.

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