El activismo digital no entiende de fronteras

El activismo digital es un fenómeno global que no entiende de fronteras, idiomas, religiones, razas, ideologías, orientaciones sexuales, identidades de género, clases sociales o niveles culturales (aunque todo ello impacte en el nivel de persecución que sufras en las redes). Desde cualquier lugar del planeta puedes aprovechar la revolución tecnológica para provocar cambios en tu realidad más cercana o en la que se vive a miles de kilómetros de distancia.

Lo globalidad de la revolución del Social Media es algo que se vuelve extraordinario en el contexto que nos rodea. Vivimos tiempos convulsos que están quebrantando los derechos y valores más primarios. Un momento en el que grandes conquistas históricas, que presumíamos totalmente asentadas, sufren un retroceso que puede tornarse apocalíptico si no hacemos nada para remediarlo. Por eso tenemos que actuar y explotar al máximo la revolución digital.

La crisis de refugiados está poniendo en jaque el sistema de gobernanza mundial. El 2015 fue el año de los compromisos, de los #RefugeesWelcome. Mientras Justin Trudeau cumplió su palabra y acogió a casi 27.000 refugiados y refugiadas (2.000 más que lo prometido) en 6 meses, el gobierno español sigue despreciando las vidas humanas. Nos comprometimos a acoger 17.337 personas refugiadas en dos años. Quedan 119 días y faltan por llegar 16.033, el 92,5%. Es, sencillamente, vergonzoso e inhumano porque, como dijo José María Vera, Director General de Oxfam Intermón, La mayor vergüenza de Europa es la muerte en su territorio de quienes buscan refugio.   

Mientras en España seguimos luchando para que nuestro gobierno asuma su compromiso con campañas como #VenidYa, en Alemania empiezan a trabajar procesos de auto-organización digital con la población refugiada que ya ha llegado. Gran parte de las personas refugiadas son pioneras digitales. Se han valido del Social Media para informarse, huir, buscar una vida digna. Y una vez que llegan a sus destinos, las redes sociales les permiten asentarse más y mejor. El año pasado en Berlín, la HKW (Haus der Kulturen der Welt, Casa de las Culturas del Mundo) organizó el congreso “Sociedad Civil 4.0. – Personas refugiadas y auto-organización digital” en el que refugiadas, voluntarios, activistas, desarrolladoras digitales, artistas y expertas teóricas se juntaron para debatir e identificar problemas y soluciones que impactan en la vida de la población refugiada en Alemania.

Ya he hablado anteriormente del poder que tiene la diáspora para promover cambios, con ejemplos como el movimiento #FreeMakaila. La grandeza del espacio digital es que esas personas refugiadas, desde sus nuevos destinos, podrán incidir tanto en sus países de acogida como en los de origen.

Las organizaciones de la sociedad civil no podemos dejar pasar las oportunidades que nos ofrece el Social Media. Tenemos la responsabilidad de generar espacios para que la comunidad de personas refugiadas tome el poder y lidere sus propios procesos de cambio; que sean ellas mismas las que marquen las prioridades y las urgencias. Y luego activemos y unifiquemos a la generación conectada para cambiar juntas el rumbo de la historia.

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