Firmar una petición se ha convertido en el paradigma del activismo digital actual. Cualquier cambio que se desee lograr tiene detrás un puñado de peticiones dirigidas a gobiernos, parlamentos, entidades, empresas o autoridades, para provocar pequeños cambios que logren conformar un nuevo mundo en consonancia con los valores de todos y todas.

En el sector social cada vez son más las voces que actúan como detractoras de este activismo a golpe de click, y de hecho cada vez nos preguntamos más si la firma es un mecanismo de incidencia política que empieza a estar agotado.

Los datos son contundentes al respecto: hoy por hoy, la firma como manifestación del activismo ciudadano sigue cosechando resultados. Los más de 44 millones de usuarios de Avaaz o los más de 162 millones de Change.org que han logrado 19.431 victorias en 196 países, son prueba de ello. Este tipo de activismo ha triunfado, y sigue triunfando, porque es muy fácil unirse a una causa y además supone un coste de compromiso muy bajo. Sin embargo sí creo que necesitamos dar un paso adelante y atisbar qué futuro le depara al activismo digital más allá de la firma.

Recientemente, un estudio de Silvia Masiero, investigadora asociada de la ‘London School of Economics’, considera que la plataforma Megashouts.org puede suponer un cambio en el terreno del activismo digital. Aunque guarda muchas similitudes con una web de peticiones digitales, da un paso más para convertirse en un “amplificador del Social Media”, como la definen sus creadores. ¿Qué es más óptimo, que 100 personas firmen una campaña o que esas 100 compartan a todos sus contactos, garantizando que el mensaje le llega a mucha más gente y obteniendo probablemente bastante más de 100 firmas? La plataforma se centra en la difusión exponencial de sus campañas y ahí radica parte de su éxito.

Imagen de campaña en MegaShouts.org

Imagen de campaña en MegaShouts.org

En MegaShouts.org cualquier persona puede crear una campaña con una petición muy concreta y un destinatario claro. Una vez que te unes a una causa, te permite fácilmente compartir la campaña en todas tus redes sociales, incluido whatsapp si te conectas desde el teléfono móvil. También se puede apoyar económicamente la campaña para invertir en publicidad y espacios de comunicación offline a modo de crowdfunding, solicitar el apoyo de influencers o enviar mensajes directos a los destinatarios de la petición.

Por si esto fuera poco, la plataforma permite además visualizar en directo el estado real de la campaña y su alcance. Desde sus estadísticas puedes observar a cuántas personas les ha llegado potencialmente el mensaje, en qué fechas, a través de qué fuentes, cuánto dinero se ha donado y en qué se ha gastado. Y desde su apartado acciones, puedes incluso ver los resultados de la publicidad comprada. Una rendición de cuentas inmediata, transparente y de calidad, que incorpora además múltiples aprendizajes de gran utilidad para cualquier persona que se dedique al activismo digital.

La petición online no desaparecerá, se reinventará y evolucionará, porque siempre habrá causas, contextos y momentos políticos que ameriten un activismo basado en las firmas de cientos de miles de ciudadanas con ganas de sentirse parte de una indignación común.