Acompañar para transformar

Laura Lage Rial, Responsable de Centro Abierto

Centre Sant Jaume, Fundació Carles Blanch

Acompañar a personas en situación de riesgo de exclusión es un trabajo intenso y de equilibrio. Centrarse en la persona, ver al otro y ayudarle a definir su norte no siempre es tarea fácil. Es un ejercicio de coherencia constante. Aprender a ser paciente y respetar el tempo del otro que a menudo no es el mismo que el tuyo.

Cuando hablamos de acompañar, hablamos de entender, de comprender y a menudo  de cuestionar al otro y a ti mismo. En el acompañamiento aprendemos y crecemos todos. Poder establecer una relación de vínculo positivo con el otro, nos permite ciertos privilegios, que gracias a la cercanía y la confianza pueden posibilitar un acompañamiento con mejores garantías de éxito.

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Acompañar es estar y saber lo que siente el otro, estar atento a la mirada y leer lo que su rostro expresa.  Saber cómo le ha ido el día de hoy y escuchar  la respuesta para tener claro qué es lo que debes acompañar, contener, sostener. Es aprender a trabajar con la rabia, los miedos o la incapacidad de control, manipular emociones, muchas. Es acompañar lo más emocional y primitivo.

Acompañar también significa creer en el otro y saber decirle que lo que hoy no ha funcionado seguramente mañana le pueda salir mejor. Y que lo importante es que lo haya intentado. Saber que la limitación que siente surge de su propia experiencia y que tiene la oportunidad de volverse a reencuadrar. Cada día tiene la oportunidad de poner un marco nuevo. Es ayudar a transformar su propia mirada y construir una versión mejor de uno mismo.

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Acompañar también es cuidarse, estar bien para poder estar con el otro. Estar tranquilo para poder ver al resto y saber hacia dónde hay que ir. Es no perder de vista lo más esencial, poner la mirada en lo importante en lugar de lo urgente.

El mundo social no es matemático, ni tiene fórmula mágica, trabajar con personas es a la vez emocionante y complejo. Es importante aprender a frenar y mirar, contemplar, cuestionarse a menudo y compartir con el equipo aquello que piensas, lo que te funciona y lo que no, lo que nos ayude a crecer. Quien trabaja con personas debe saber cuidar y ser cuidado. Cuidémonos para cuidar.

 

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