He aquí un antiguo refrán castellano, el cual nos sirve para expresar una perplejidad que nada tiene que ver con la gente del norte de África: El ayuntamiento de Madrid parece entretener sus ocios en promover grupos terroristas básicamente difuntos, posicionarse sobre el sexo de los ángeles, quitar placas y monolitos con dedicatorias olvidadas hace décadas, y eliminar del callejero a cualquiera que, a lo largo de cuarenta años, diera señales de adhesión al anteanterior Jefe del Estado (quienes, visto lo que duró el dicho Jefe del Estado, debían de ser bastantes).

“Cada uno se entretiene a su manera”, se nos dirá con razón. Y eso es precisamente lo que me preocupa. Porque si la iniciativa viniera de la señora alcaldesa queriendo revivir sus tiempos mozos de militante del PCE, se entendería. Pero no; ella es la sensata del grupo. Los que avanzan a grandes zancadas en la carrera necrofílica que reabrió Zapatero, son los “jóvenes” que los diversos verbos han puesto alrededor de la alcaldesa.

De esos verbos solo uno es realmente relevante, y hace la razón de este alboroto: PODEMOS. La gente mira a sus concejales como muestra de lo que haría el partido si llegara al gobierno. Al fin, el ayuntamiento de Madrid es el sitio más importante donde tienen poder. Y en ese sitio, lo que encontramos no son novedades significativas en la economía o la gestión, la prioridad de los pobres, la recuperación de la división de poderes, o un rol nuevo de la voz popular que genere una participación digna de mencionarse, sino un cambio en el dedo que nombra y mucha lanzada a moro muerto para distraer al personal.

Si hay alguna otra cosa, el ayuntamiento debería gastar el presupuesto en comunicarla, en vez de atender a nuestro mejoramiento moral con marquesinas sobre los chicles.

Les dicen comunistas y no lo son, más quisieran. Si están entretenidos con estas ideícas, probablemente es porque no saben qué hacer con la ciudad en el terreno económico. Qué hacer que no consista en ahuyentar inversiones y dejar parados a quienes podrían encontrar trabajo; que eso también lo sabemos hacer yo y usted, querido lector. El desafío está en llevar adelante un programa de izquierdas sin descapitalizar la ciudad en pocos meses. Arruinando el lugar se pueden intentar monerías, como han probado muy bien en Venezuela con ayuda de los mismos.

Todo marxista digno del nombre debe ser a la vez materialista histórico e internacionalista. Ganarle la guerra a Franco (o a los Reyes Magos) igual no es propósito adecuado para el ayuntamiento de Madrid de 2016. Estaba bien en 1936, pero acabó por no funcionar. Hay que pasar ya a lo siguiente.

Algo así está haciendo Varoufakis, de quien espero que aprendáis mucho, porque al menos él tiene experiencia personal de lo que no funciona. Nos beneficiaremos todos los vecinos de ese aprendizaje: de tener en la alcaldía de Madrid materialistas históricos que se ocupen de la vida material de la ciudad y no de cuestiones nominales, que sepan ver lo que no funciona antes de hacerlo y no después.


Imagen: www.biographicalinquiries2.com/wp-content/uploads/2015/05/francisco_franco_getty_170613.jpg