8M: la Huelga Feminista que puede parar el mundo

#HaciaLaHuelgaFeminista

El próximo jueves 8 de marzo las mujeres queremos parar el mundo con una Huelga Feminista convocada en más de 150 países. Una huelga que va más allá del ámbito laboral y se extiende a los cuidados, el consumo, el ámbito asociativo y estudiantil. En el estado español la Comisión 8M está detrás de una movilización que quiere demostrar que sin nosotras, sin las mujeres, no se mueve el mundo. Porque si paramos todas, paramos todo.

Hace un par de meses vi por fin el documental ‘She’s beautiful when she’s angry’, que narra la historia de las mujeres que lideraron el movimiento feminista norteamericano de los años sesenta. Logra resucitar el carácter disruptivo de esta revolución que puso encima de la mesa temas clave para el feminismo como la desigualdad estructural de las mujeres, los estereotipos de género o los derechos sexuales y reproductivos.

‘She’s beautiful when she’s angry’ es una película que te atrapa desde el primer momento. Te quedas ensimismada escuchando a Ellen Willis, Jo Freeman, Kate Millet, Linda Burnham o Jacqui Ceballos. Decenas de activistas feministas que rememoran las estrategias y acciones que pusieron en marcha; cada una desde su feminismo, cada una desde su activismo.

Uno de los momentos escandalosamente emocionantes que capta el documental es la convención nacional de la Organización Nacional de Mujeres, NOW, por sus siglas en inglés, que se celebró en 1970. Allí la mítica Betty Friedan dio su discurso de despedida. Concluía su mandato como la primera presidenta de NOW y, en lugar de irse con las típicas palabras de agradecimiento, hizo una llamada a la acción que sorprendió al auditorio feminista. Se levantó, cogió el micrófono y anunció que habría una huelga de mujeres. Al salir, le dijo a la prensa que 50.000 mujeres protestarían en las calles de Nueva York.

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Sería el 26 de agosto de 1970, con motivo del 50º aniversario de la conquista del derecho de las mujeres a votar en los Estados Unidos. Cada semana se publicaba un anuncio en el Village Voice. Las jóvenes se movilizaron en masa y acudían a NOW a planear la marcha y la huelga. Se repartía información en las calles. Se empapeló la ciudad con un poster bajo el lema “No planches si la huelga está que arde”. Y de pronto se les ocurrió una de esas ideas locas que lo cambiaría todo: tomar la Estatua de la Libertad. Y la tomaron.

Lograron colar dos pancartas de 12 metros de largo enrolladas en sus pantalones vaqueros, intentando pasar desapercibidas en sus andares robóticos. Mientras un grupo se manifestaba abajo con proclamas como “Fuera de casa, y dentro del mundo”, algunas mujeres subieron a desplegar a los pies de la Estatua de la Libertad el mensaje “Mujeres del mundo uníos”. Medios de todas partes se hicieron eco de la conquista del movimiento, expandiendo la revolución feminista y sus demandas por decenas de países.

Aquel 26 de agosto, cientos de miles de mujeres invadieron las calles de distintos estados reclamando sus derechos, exigiendo igualdad, apelando a la sororidad entre mujeres y reivindicando su identidad. Jaleadas por las vecinas y vecinos que salían a los balcones a apoyar la marcha. La movilización fue un éxito, y la expansión y conectividad del movimiento que se generó después mucho más.

La huelga feminista del 8M tendrá lugar en plena cuarta ola del movimiento, caracterizada por el activismo feminista digital. Ahora, además de tener la posibilidad de desarrollar acciones disruptivas, podemos conectarnos, pensarlas juntas, coordinarlas y organizarlas globalmente a golpe de click. Ahora sí que podemos parar el mundo. Todas, unidas, como pedían las colegas en los sesenta. Conversar con esas personas que no ven necesaria esta huelga feminista. Hacer pedagogía y llamar a la sororidad. Explicar que existen distintos feminismos que conviven por un objetivo común: que las mujeres podamos disfrutar de un mundo en el que no existan los privilegios, todxs tengamos los mismos derechos y oportunidades y las mujeres vivamos una vida libre de violencias machistas.

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Aprovechemos el potencial y hagamos historia. Porque nos queremos “libres, vivas, feministas, combativas y rebeldes”.

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