8 de marzo

Foto tomada de: http://e-ducativa.catedu.es/44700165/aula/archivos/repositorio//500/625/html/Unidad_05/imagenes/5.jpg

En unos días celebraremos el Día Internacional de la Mujer, y como todos los años,  la Directora Ejecutiva de la ONU Mujeres, Phumzile Mlambo-Ngcuka, ha lanzado su mensaje para el 8 de marzo. En esta ocasión centra el contenido en la participación de la  mujer en el cambiante mundo del trabajo.

Entre otras cosas, nos recuerda, que a pesar de los avances habidos en la igualdad de género, siguen existiendo, en el mundo, millones de mujeres y niñas que no acceden a la educación o a un empleo porque deben cuidar de sus enfermos, de sus mayores, de sus hermanos y hermanas o hacerse cargo de las tareas domésticas.

Esta situación las coloca en desventaja a nivel intelectual, profesional y económico, generándoles mayor dependencia de su padre, de su hermano, de su marido…, es decir, de una figura masculina.

Podemos afirmar que en nuestra sociedad europea, y más concretamente en la española, ya las niñas no abandonan los estudios para cuidar de otros o de la casa. Siendo verdad, no lo es menos que si preguntáramos en nuestros colegios e institutos quiénes realizan esas tareas, nos sorprendería comprobar qué poco han cambiado las cosas.

Ya adultas e incorporadas al mercado laboral, este modelo se mantiene, lo que agrava la situación puesto que tenemos que responder a dos frentes: el de casa y el del trabajo. En ambos queremos responder al 100 x 100… y claro, eso no es siempre posible. Y llega el momento en el que tienes que elegir entre tu profesión o tu familia.

Todo lo dicho, no es nuevo, ya lo hemos oído en muchas ocasiones, pero por eso no deja de ser menos cierto ni ha dejado de seguir sucediendo.

Lo que quiero resaltar con lo expuesto es que necesitamos seguir generando un cambio en nuestros hogares, donde las tareas domésticas sea trabajo familiar, donde padre, madre, hijo, hija se distribuyan las labores de la casa y los cuidados.

Porque es en la familia donde aprendemos a ser ciudadanos y ciudadanas, donde tomamos conciencia del papel que deberemos desempeñar en la sociedad.

Sólo si educamos desde la comprensión de que somos personas, iguales en dignidad, podremos ir construyendo una humanidad diferente.


Foto tomada de: http://e-ducativa.catedu.es/44700165/aula/archivos/repositorio//500/625/html/Unidad_05/imagenes/5.jpg

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Pino Trejo
Nací y vivo en Canarias. Soy militante de la HOAC. Durante 25 años ejercí como profesora de Inglés, ahora trabajo para la HOAC en cuestiones formativas. Me preocupa cómo el sentido del trabajo humano se ha deteriorado tanto que ya ni se le reconoce. El trabajo es fundamental para la vida de las personas y las familias. La dignidad de la persona nos la estamos jugando en cómo se está organizando el trabajo y el empleo y cómo repercute en la vida personal y social.

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