7 formas de usar Instagram en el aula

Las redes sociales son una oportunidad educativa muy singular. Y entre ellas, la que más auge tiene entre los jóvenes alumnos es Instagram. Es espacio en el que entablar contacto con otras personas centrado principalmente en contenido audiovisual. Aunque comenzó siendo exclusivamente pensado para fotos, y siga siendo lo principal, la presencia de videos es creciente.

Instagram se divide prácticamente en dos espacios muy diferentes. Uno permanente, que los jóvenes cuidan con esmero donde colgar las fotos más significativas y llamativas. Los comentarios e interacción sobre estas imágenes será pública, cuando la cuenta esté abierta a todos. Otro efímero, en el que todo contenido desaparecerá automáticamente a las 24 horas. Las respuestas a estos vídeos e imágenes sólo serán leídas por su dueño, luego la comunicación en este contexto será privada. Como otras redes sociales ha incorporado herramientas para enriquecer las imágenes o vídeos con texto, emoticonos, cajas de pregunta, localización…

¡Vamos con las oportunidades educativas!

  1. Instagram como tema de redacción o exposición

Muy sencillo, sin más complicaciones. Un tema de sobra conocido sobre el que se puede pedir tanto una descripción como un análisis, o la creación -con más imaginación- de una historia que pueda girar en torno a él con su presentación, nudo y desenlace. Por escrito o hablando. Con palabras clave que deban usarse o libre. El elenco de posibilidades es grande y el tema resultará, supongo, novedoso para los alumnos. A mí me cansaban mucho las redacciones sobre el verano.

2. Analizar un perfil concreto, desde un tema particular

Como todas las redes, sus usuarios hablan de todo. Pero al tratarse de imágenes, a mi modo de ver, se transmite de forma cribada y a través de lo visual, un pensamiento que cala fácilmente sobre la felicidad, las relaciones, la belleza… ¿Por qué no dedicarnos a analizar, en grupo o de forma personal, alguno de los supuestos perfiles top? ¿Qué transmiten con su presencia, con sus poses, con su entorno, con sus gestos? ¿La vida puede ser esto o hemos cedido parte de la realidad a la fantasía componiendo un enorme engaño? ¡Todo un debate! ¡Da igual por dónde empecemos esta tarea!

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3. Describir una imagen de un artista presente en la red

Sobre todo, ayudar a los jóvenes a aproximarse a los artistas más relevantes e interesantes en la red, que con frecuencia comparten no sólo sus productos sino su forma de hacer las cosas. El mundo de la fotografía, de la escultura, de la pintura, de los interiores, del exterior, de la naturaleza… ¿Por qué no creamos una actividad en la que seamos capaces de describir, quizá con pautas, la imagen de uno de los fotógrafos más relevantes del momento? ¿Por qué no escoger imágenes que tengan relación con refugiados, o con nuestra ciudad, o con otras culturas? ¿Qué saldrá de la actividad? ¿Y si lo hacemos además entre toda la clase? ¿Qué palabras pondremos a lo que vemos?

4. Crear un perfil temático concreto

Probablemente la acción que a todos se ha venido a la mente como la primera. Sería interesante que no la gestionara el profesor, sino los propios alumnos. Y que fuera sobre asuntos concretos, como construcciones de la Prehistoria, o ropa de la Edad Media, o reyes de España, o primeras ediciones de libros, o letras antiguas, o células… Existe material, en la propia red, que es de por sí valioso. Hay herramientas que ayudan a compartir en el propio perfil contenidos de otras personas, lo cual es muy interesante. ¿Por qué no motivar para descubrirlos?

5. Crear un hashtag para una actividad concreta

Por ejemplo, para una visita de la clase a un museo, parque o ciudad monumental. O para una actividad de aula sobre su lectura, reflexión, dibujo, personaje o persona real importante… ¿Por qué no incrementar la relación con la necesidad de comentarse unos a otros lo que se ha compartido previamente? ¿Puede ayudar todo esto a la evaluación, por ejemplo, como proceso de comprensión y reflexión del propio alumno sobre su propia tarea? ¿Puede dar pistas también al profesor, no sólo sobre el tema, sino sobre la forma de relacionarse, el lenguaje que se emplea para hablar entre unos y otros?

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6. ¡Analizar el propio perfil! 

Francamente creo que es, hoy por hoy, de lo más interesante y de lo más necesario. Es como la reflexión sobre la propia existencia. La educación debe conducir de un modo u otro a esto, ayudando al alumno a abrir su horizonte y comprenderse a sí mismo. ¿Es simple repetición de otros, tiene algo de original? ¿Se comparte pensando en uno mismo, en la autenticidad, o en cubrir las expectativas de los demás? ¿Cómo forman parte otros de la propia vida, como espectadores o como protagonistas, como amigos o como simple escenario? ¿Tiene cabida el mundo con su complejidad? ¿Dónde ponemos el acento para ser felices? ¿A dónde conduce lo que hago, también en la red? ¡Es una actividad, que estando bien guiada, supone un antes y un después!

7. Comparar otros perfiles

Sería muy interesante analizar conjuntamente perfiles que traten de lo mismo, por ejemplo “zapatos” o los memes del momento. Preguntarse si las estrategias que usan llegan igual a todos o sus perfiles segmenta para decir a los demás aquello que quieren escuchar o que aceptarían sin mayores preguntas. ¿Todos hablan de lo mismo o cada uno vende a su modo lo que tiene? Al comparar encontramos propiamente dos apartados: lo que les une y lo que les separa, las semejanzas y las diferencias. ¿Por qué son parecidos, por qué son diferentes? Hay cuentas que están consagradas a la educación, a la lucha contra el racismo, a la promoción de la justicia, a la física, a la geografía, a las matemáticas… ¿Todos hablan igual?

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