Mayo del 68, cuéntame cómo te ha ido (I)

El pasado lunes presentamos en Valencia el libro “Mayo del 68, cuéntame como te ha ido” de Marcelo López Cambronero y Feliciana Moreno. Vino su autor a presentarlo en el marco de unas jornadas en las que hemos conmemorado el cincuentenario de Mayo del 68 uniendo dos acontecimientos importantes: el mayo del 68 propiamente dicho y la “primavera de Praga”. Con el título: “Paris y Praga, las dos primaveras del 68”, varios profesores, periodistas e investigadores se han reunido para contar cómo nos ha ido después de aquel histórico mes de Mayo.

Quiero empezar la crónica con este libro de Marcelo y Feliciana porque es un trabajo excelente e imprescindible para quienes valorar, analizar o al menos recordar el significado del mayo francés. No estamos ante un ensayo para medirnos con la historia y ponderar el rescoldo que aún queda de aquella revuelta o insurrección estudiantil que cambio para siempre el modo de entender las relaciones entre el eurocomunismo, las utopías revolucionarias y el liderazgo de los estudiantes en el cambio social. Estamos ante un libro que recoge diez entrevistas a personajes significativos que vivieron aquellos años y que aún pueden contarlo.

Las diez entrevistas están organizadas en cinco capítulos. El primero describe la experiencia revolucionaria con las palabras de Alain Krivine y Aldo Brandirali. Fueron personajes claves para entender el papel del maoísmo y el troskismo en la interpretación del socialismo que hacían los diferentes partidos comunistas que estaban a las órdenes de Moscu. No estamos hablando del paleolítico filosófico sino de interpretaciones que determinaron el compromiso y movilización de miles de jóvenes que podían (o no), elegir entre revolución y reforma, engrosar las filas de un partido o quedarse en movimiento, utilizar la violencia o evitarla, jugarse la vida o conservarla.

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El segundo describe la experiencia personal de Gabriel Albiac y Jean-Luc Marion. Como saben los más talluditos del blog, Gabriel Albiac formó parte del partido comunista de España en la clandestinidad y nos cuenta cómo se vivieron aquellos días en el tardofranquismo y la idealización de lo que sucedía en el Barrio Latino. A Marion le desbordaron las huelgas y manifestaciones en la puerta de su casa y describe cómo aquellos días culminaron todas las ensoñaciones del milenarismo y la teología política del socialismo científico que se inició en 1848.

La tercera parte es muy interesante y tiene el morbo de que toda efervescencia del deseo que se expresó aquel mes está contada por mujeres. El capítulo lleva por título “la mujer ante un cambio de época” y recoge las entrevistas a Françoise Picq y Amelia Valcárcel. La primera lleva el importante título: “En Mayo del 68 las mujeres no tomamos la Bastilla, pero tomamos la palabra”. Esta emergencia del feminismo es analizada por la profesora Valcárcel y denuncia con claridad cómo las actuales teorías del género tienen poco de feministas y menos de solidarias. Dice algo muy claro sobre el clásico de libro de Judith Butler titulado El género en disputa que es el manual de los defensores de la ideología de género: “no fui capaz de encontrar una frase con la que podía decir mira un auténtico destello de inteligencia” (p. 136)

Las cuatro últimas entrevistas merecen un entrada nueva en el blog y siento dejar al lector intrigado con su crónica. Y no hablaremos solo de los tres iconos de esa revuelta, Marx, Mao y Marcuse, simplemente les adelanto que las dos primeras plantean la relación con el nacionalismo y las dos últimas con el mundo católico. Y les dejo con un párrafo de los autores del libro:

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Hemos visto que esta generación conoció un tipo de capitalismo centralizado altamente regulado, que se concentraba en la satisfacción de las necesidades básicas y en alejar el fantasma comunista. Los jóvenes no se alzaron en contra de las comodidades, ni de la libertad de mercado, sino de la hiperregulación social y sus automatismos, de su previsibilidad cuasi-científica y, por lo tanto, del correspondiente sentimiento de asfixia de la personalidad. Se rebelaron contra todo lo que emanara olor a tradicionalismo, a rigorismo, a estructura social impuesta: la familia, el puritanismo, la autoridad, las jerarquías, etc… y al derribar esos obstáculos dejaron el campo libre para que se instalara un capitalismo diferentes que, al carecer de todos esos límites, se volvió extremo y voraz pero, a la vez, inteligente y adaptativo.” (p. 233).

Ms información en:

http://www.uimp.es/paris-praga-las-dos-primaveras-del-68.html

 

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