No conozco a nadie que no tenga abierto un perfil en alguna red social. De ahí que se haga necesario formular algunas preguntas, que también ayuden tanto de forma práctica como en cuestiones de fondo. Sobre todo viendo la cantidad de artículos y comentarios que hay al respecto. Unos ayudan a situarse en la mejor red social para tus intereses, otros te enseñan a “hacer las cosas mejor”, otros reflexionan sobre lo que vendrá y ya no sólo con lo que tenemos. El tono, por otro lado, no es poca cosa, pues escuchamos desde terribles anuncios apocalípticos hasta las más grandes esperanzas.

Sin ánimo de mucho más, aquí os dejo frente a estas cinco preguntas:

1. ¿Enciendes tú el móvil o el móvil te enciende a ti?

Creo que es fácilmente comprensible la pregunta, pero se puede traducir de otro modo. ¿Usas o eres usado? ¿Quién domina, en el mejor sentido de la palabra? Esta pregunta debería hacerse por la mañana, por ejemplo, y en función de la respuesta sincera que nos demos, tomar o no una decisión. ¿No deberíamos ser capaces de apagar algo, sin apagarnos? ¿No es nunca, ni un sólo día del año, posible dejar el móvil en casa y presentarse en el trabajo como si se nos hubiera olvidado? ¿Tanto cambiarían las cosas?

2. ¿Qué tipo de relaciones mantenemos por tener el móvil en las manos? 

Dicen que la tecnología es causa directa (y esto es muy importante) de separaciones, rupturas y divisiones, de alejamientos y olvidos, de poca relación con las personas más próximas. ¿En qué medida esto es verdad? Por otro lado, ¿qué relaciones mantienes, es decir, cómo estás en la red? ¿Centrado en las personas que conoces o abierto a nuevas relaciones, por intereses particulares, en búsqueda, hablando o dialogando, escuchando o cotilleando?

3. ¿Qué sobra en tu móvil? 

Añadimos y añadimos, sumamos y sumamos, y pocas veces nos olvidamos de restar. Por un lado, aplicaciones. Pero también en las mismas redes, en nuestros propios mensajes. ¿Cuál borrarías, qué quitarías, en qué te corregirías a ti mismo? O, lo que es lo mismo, ¿has mejorado en algo, y esto también tiene reflejo en la red? Sería muy interesante considerar, por ejemplo, qué imágenes “ya no están a tu altura”, qué mensajes matizarías por ti mismo sin esperar, como el político de turno, a darte cuenta de cómo otros lo han recibido.

4. ¿Por qué continúas?

Empezamos por modas, por curiosidad, porque son cosas de los tiempos… No poca gente se ha “dado de baja definitivamente” y ha vuelto a tiempos pretecnológicos en muchos sentidos. Y no creo que sea una opción desdeñable en ningún aspecto. O sea, ¿por qué seguir, por qué no dar carpetazo a todo esto, por qué no vivir más viviendo y con menos pantallas?

5. ¿Quién eres en la red? 

Como decía aquel filósofo importante, no qué sino quién. Tampoco qué dicen de ti ciertos programas u otros usuarios, sino tú mismo. Quizá no haya mejor persona que alguien que te tiene aprecio, y se sienta libre para hablar, para ayudarte en esta búsqueda de identidad. Dicho sea de paso, un asunto fundamental y esencial, pues ya existe una “identidad” personal que no pocas veces se comprende de modo muy poco humano, por tanto muy poco valioso, muy poco digno. Y, por si fuera poco, ¿cómo te hace sentir “eso” que ves de ti en la red, cómo te hace “vivirte”, “entenderte”, “hacerte”? Esta identidad de la que hablamos, la que refleja tu recorrido e historia digital, se balancea no pocas veces entre lo que es y lo que quisiéramos ser.

Detrás de estas preguntas hay mucho indicado. Rutinas absurdas, necesidades creadas, docilidades inconscientes a los tiempos, servilismos incompatibles con nuestra dignidad y con la construcción de una humanidad dueña de sí misma, falta de sentido. También muchas búsquedas, sed de relaciones, lucha por la autenticidad. Indiscutiblemente, el rostro humano en la red también existe y es visible. Quizá, como en la vida, se pueda confundir con otros que también caminan y que también escriben, porque no se llegan a las intenciones que se esconden detrás de todo esto.

Más allá de las preguntas, que nos hacemos o que nos hacen, que nos provoca la realidad en la que estamos o que nos provoca nuestra misma presencia en el mundo, también tenemos respuestas, probablemente primeras, sin pulir del todo, como intuiciones difusas pero poderosas. A esas verdades que también la red ayuda a alumbrar, bajo la guía de la pista y orientación que señalan, deberíamos prestar mucha atención y cuidado. Dicen más de lo que creemos, aunque no sean capaces de decirlo todo de una vez.

Seguimos dialogando.

@josefer_juan