3 claves y un juego sobre los Papeles de Panamá

La investigación #PanamaLeaks, los #PapelesDePanamá, destripan millones de documentos del cuarto proveedor mundial de paraísos fiscales, el despacho de abogados Mossack Fonseca. Esta investigación es fruto del esfuerzo conjunto del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ por sus siglas en inglés), y es la mayor revelación de datos que hayamos presenciado jamás.

Lo que hemos visto hasta ahora es sólo la punta del iceberg: tendremos oleadas de información de aquí hasta mayo: nuevos datos, nuevos nombres, y mucho más ruido. Y como lo que nos espera va para largo, he aquí las 3 claves que, creo, debemos tener en consideración para entender las noticias que vienen sobre las sociedades offshore:

  1. ¿Son ilegales? No. Algunos dicen que los paraísos fiscales son en realidad una bendición, un refugio para el infierno en el que se han convertido los países poco competitivos en materia fiscal. Los que cobran muchos impuestos, vaya. Entre quienes los utilizan hay gente respetable, con dinero obtenido de forma legítima, aunque con la poco respetable intención de no pagar los impuestos que tendría que pagar en el país donde debería pagarlos. Inmoral sí, pero no ilegal.

El riesgo está en que una sociedad offshore, la especialidad del despacho panameño, crea una compañía que se beneficia de la legislación de paraísos fiscales. Para hacerlo, no investiga el origen del dinero, sino sólo al intermediario, que puede estar limpio como una patena, aunque el capital venga del negocio más sucio. Los paraísos fiscales son alcantarillas de los movimientos de dinero mundial: ahí va a parar, junto a capitales limpios, aquellos tan manchados que necesitan ser escondidos de los ojos de Hacienda, de las entrometidas asociaciones de periodistas, y de la opinión pública. Y es que aunque sean legales, huelen. Los #PapelesDePanamá ya han pasado factura al primer ministro islandés y están poniendo en aprietos a David Cameron, cuyo padre aparece en los #PanamaLeaks.

  1. ¿Le afecta a usted, persona normal, sin cuentas millonarias? Claro que sí. Parte de ese dinero debería estar destinado a su salud, a la educación de sus descendientes, a investigaciones sobre enfermedades que lo afectan o que podrían afectarle a futuro. El dinero que acaba en un paraíso fiscal, pertenece a la ciudadanía del país dónde deberían haber sido declarados esos ingresos. Eso pone a los #PapelesdePanamá en el ámbito de la justicia y la solidaridad.
  2. ¿Quiénes son los más perjudicados? Nos afecta a todos, pero el impacto es mayor para las personas más vulnerables, que son quienes más se benefician de las políticas públicas, financiadas con impuestos, y quienes más padecen con sus recortes. En el escenario internacional, los resultados de la investigación dedicados a países empobrecidos son indignantes: comparativamente, los mayores perdedores.

Y el juego. Para entender cómo funcionan las sociedades offshore, de una manera ágil y entretenida, el ICIJ ha ideado este juego, una “escalera al paraíso fiscal”. Os invito a entrar aquí, jugar y entender de qué va esto, porque nos quedan #PanamaLeaks para rato.

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3 Comentarios

  1. Totalmente de acuerdo. La existencia de paraísos fiscales altera la competencia, socava los principios de igualdad y progresividad que deberían inspirar un sistema fiscal, y debilitan la capacidad de los estados de proteger el bienestar de la ciudadanía.

    Son malos malísimos, pero existen, y las iniciativas para eliminarlos están lejos de ser ligeramente efectivas. El débil funcionamiento de las democracias no es capaz de controlar el flujo de capitales hacia paraísos fiscales. Y os dejo esto, para entender algunos de los argumentos que los defienden: http://www.elespanol.com/economia/20160408/115868415_13.html

  2. Puede también mencionarse que los paraísos fiscales constituyen una forma de competencia desleal. Quienes operan a través de ellos, pagan menos impuestos y por ello tienen más ventajas en la competencia con los demás. Si no hubiera paraísos fiscales, estaríamos ante un sistema de impuestos MÁS IGUALES y por tanto: (1) MÄS BAJOS para todos; (2) MÁS NEUTRAL en la competencia, que se ganaría por razones distintas a la arquitectura fiscal de cada competidor; (3) MÄS TRANSPARENTE, porque ante cualquier propuesta fiscal sería más fácil estimar su impacto, al ser todo él visible.

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