Y en el 2018 organizarnos más y mejor

Se va el 2017, y con él un año marcado por el feminismo. En el 2018 nos toca consolidar la cuarta ola feminista y aprovechar la revolución tecnológica y digital para organizarnos más y mejor.

La explosión del Social Media ha generado la cuarta ola del feminismo. Aunque no hay consenso en cuándo realmente se origina esta nueva etapa del movimiento feminista, lo que sí sabemos es que apenas hemos empezado a vislumbrar su potencial. Existen varios elementos que permiten mirar con gran optimismo al momento que vive el feminismo. En nuestra mano está aprovecharlos y poner fin al machismo sistémico que discrimina, invisibiliza, infravalora, humilla, acosa, abusa, violenta y asesina mujeres por el mero hecho de ser mujeres.

1. El liderazgo de un feminismo joven que digitalizará el movimiento feminista: las jóvenes feministas han nacido con un dispositivo móvil en sus manos. Dominan la tecnología y la comunicación digital, y lideran la movilización de la cuarta ola en las redes y en las calles. Como ya dije en este blog, la nueva oleada de jóvenes agitará el movimiento feminista. Repensará sus tácticas y estrategias y las hará más digitales y con una mayor apuesta por la conectividad global.

Si queremos extraer de verdad todo el potencial a la revolución digital, es vital ceder espacio de poder y de liderazgo del movimiento feminista a las jóvenes. Escuchar y priorizar sus demandas. Confiar en su talento y en su manera de entender la lucha feminista.

2. Activismo feminista a escala global: si hay un movimiento global, es el feminismo. Las mujeres de todo el mundo estamos unidas por nuestro género. El que nos coloca en una situación de desigualdad estructural que nos acompañará el resto de nuestras vidas. El que nos hace soportar constantemente actitudes y estereotipos machistas que legitiman y normalizan las violencias machistas. El que provoca que cada 10 minutos un hombre asesine a su pareja o expareja.

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La revolución digital es la revolución de la generación conectada. Podemos debatir, pensar y actuar colectivamente con cualquier persona o movimiento en cualquier parte del mundo. Y todo ello a golpe de click. El movimiento feminista aún no ha aprovechado toda la potencialidad que nos ofrece la globalidad del activismo y la organización digital.

El paro global convocado este 8 de marzo fue un inicio muy potente, aunque hay que aprender mucho de los errores que impidieron extraer todo el poder a la acción. La movilización del Día Internacional de la Mujer del 2018 debería apostar por una estrategia global más conectada que logre un impacto brutal a escala mundial. Y para ello necesitamos que las jóvenes jueguen un papel clave en esta acción.

3. La pedagogía feminista se vuelve accesible y ataja el machismo cotidiano que está detrás de las violencias machistas: las redes sociales se han convertido en un espacio para ahondar en lo que es y persigue el feminismo, combatir las actitudes y comportamientos machistas del día a día, aportar datos y certezas que destruyen los bulos que pretenden deslegitimar la lucha feminista.

Es fundamental seguir explicando cómo el machismo cotidiano está detrás de todas las violencias machistas que sufrimos las mujeres. Y que solo educando en el feminismo podremos poner fin a los feminicidios, los asesinatos sistemáticos a mujeres por el hecho de ser mujeres.

4. Un feminismo que ocupa las calles y las redes: como dijo Juan Luis Sánchez, el feminismo es el único movimiento regenerado tras el 15M (donde a su vez se abrió paso con dificultad) que ha conseguido mantener e incrementar su potencia 5 años después. El movimiento feminista ha sabido conectar los espacios online y offline. Ha levantado una ola de indignación en las redes que se ha trasladado a las calles. Tuits convertidos en pancartas que se fotografiaban y se subían de nuevo al Social Media. Expandiendo el mensaje y volviéndolo imparable.

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5. Las redes han transformado la vergüenza en activismo: que todas las mujeres, en algún momento de nuestra vida, hemos sufrido violencias machistas por parte de uno o varios hombres, es un hecho irrefutable que ha acompañado la historia de la humanidad. Las redes sociales nos dan un lugar donde poder ver que no te ha pasado solo a ti, que nos pasa a todas, que puedes contarlo y acabar con la impunidad de la barbarie, que puedes poner nombre y apellidos a tu agresor.

Con el #MeToo (#YoTambién) las mujeres estamos desterrando el sentimiento de culpabilidad y vergüenza que el propio sistema patriarcal nos ha inculcado para silenciarnos y mantener normalizadas las violencias machistas.

6. Potenciar la sororidad: las redes sociales son también un espacio en el que ejercer y promover el ejercicio de la sororidad. El movimiento #DefiendoAMaleno en apoyo a la activista Helena Maleno, criminalizada por el hecho de salvar vidas humanas, ha sido un ejercicio de sororidad. También lo es el post en Facebook de la campeona de ajedrez Anna Muzychuk, en el que se negaba a defender sus títulos mundiales en el campeonato mundial de ajedrez que tendrá lugar en Arabia Saudí.

7. Tenemos herramientas y tácticas digitales que nos permiten organizarnos más y mejor: el gran reto que afrontamos en este 2018, y que es transversal a todos los elementos descritos, es fortalecer las capacidades del movimiento feminista en las estrategias de organización para la acción. Si lo logramos, fomentaremos el liderazgo de las jóvenes, podremos generar acciones globales estratégicas más disruptivas, generaremos más y mejores herramientas para la pedagogía feminista, promoveremos una mayor conexión de las redes con las calles, haremos denuncias colectivas organizadas con mayor impacto sobre los agresores, y propagaremos una sororidad que fortalecerá el movimiento feminista.

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