2015: El año de Ada, el año de la gente

Con 2016 recién estrenado, toca hacer balance de las campañas que, durante el año que hemos dejado atrás, han tratado de captar nuestra atención, despertar nuestra sensibilidad y provocar nuestra necesidad de actuar. Después de hacer un repaso mental, estas serían las tres campañas que, a mi juicio, son merecedoras de un puesto en el pódium:

Medalla de bronce para: CEAR y su campaña “#UErfanos”

El 2015 ha venido marcado por una crisis de esas que da vergüenza (ya no ajena sino propia) que aún no se haya solventado: la crisis de refugiados. Más de un millón de migrantes y refugiados han llegado a Europa en 2015 en un viaje que cada día se hace más largo y más peligroso, y que se ha cobrado ya la vida de más de 3.500 personas; 25.000 muertes en los últimos 15 años. 

La campaña #UErfanos pone el énfasis en la falta de valores reflejada por una pasividad de los gobiernos europeos que roza la psicopatía. El regateo en las negociaciones por el reparto de refugiados entre los países europeos ha sido, sencillamente, patético y bochornoso, y CEAR lo ha ilustrado fantásticamente con el vídeo “¿Quién da menos?” dirigido por Miguel Bardem.

Una campaña cruda, revulsiva y con capacidad de indignar a la que desgraciadamente le queda aún mucho por hacer en este 2016.

Medalla de plata: Greenpeace y su campaña “no avergüences al niño que fuiste”

Sencilla, contundente y directa al corazón. Así ha sido la campaña lanzada por Greenpeace para lograr que los principales candidatos de las elecciones generales del pasado 20 de diciembre no se olvidaran de la naturaleza y la protección del medio ambiente. Esta campaña nos ha recordado algo que no debemos olvidar, y es que cuando somos niños los valores humanos impregnan nuestro día a día, pero cuando crecemos nos vamos corrompiendo hasta llegar a avergonzar a ese niño que una vez fuimos. Precisamente el lema de Antoine de Saint-Exupéry, “que el niño que fuiste no se avergüence del adulto que eres” ha sido el lema de esta campaña.

La viralidad de la campaña fue inmediata y mientras miles de personas jugaban en sus trabajos a descubrir qué político eran, los candidatos respondieron a la campaña con las fotos reales de cuando eran niños en el caso de Albert Rivera, Pablo Iglesias, Alberto Garzón o Andrés Herzog, o con compromisos vertidos en twitter en el caso de Pedro Sánchez o Mariano Rajoy.

La única pega fue que la reacción de los candidatos se quedara en lo anecdótico y apenas hablaran de los temas medioambientales en su campaña, uno de los grandes temas olvidados.

Medalla de oro para:

Si hay una ganadora del año, esa es Ada Colau y una campaña triunfante que arrancó la noche en la que Ada dio la bienvenida al 2015 anunciando que viviríamos la revolución democrática. Luego llegó su run-run y una legión de activistas que empezaron a revolucionar las municipales de mayo de 2015 hasta llevar el cambio a Barcelona, Madrid, Iruña, A Coruña, Santiago de Compostela, Cádiz o Zaragoza.

Lo que más me ha fascinado de esta campaña es que ha conectado excepcionalmente bien lo online y lo offline, las redes y las calles, la clave del éxito de una buena campaña. De nada habrían servido las más de 300.000 visualizaciones del run-run de Ada Colau si, por ejemplo, el MLGB (Movimiento de Liberación Gráfica de Barcelona) no hubiera inundado las calles con sus creaciones. Por eso, y por la humildad que caracteriza a una lideresa como Ada Colau, el cambio a Barcelona lo ha traído la gente, y el éxito de su campaña ha sido de la gente.

A la vista de esta pequeña clasificación, las campañas que vimos en 2015 estuvieron marcadas por las convocatorias plurielectorales. Lo que se llega a vislumbrar del 2016 que ahora comienza nos indica que este año podría ser incluso más movido en el terreno electoral, con los comicios vascos, gallegos y la posible repetición de las elecciones catalanas y generales. Y, atención, que todo apunta a que, de nuevo, éste será el año de Ada, y por tanto el año de la gente.

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