Fórmula para un gobierno: 5 reformas esenciales realizadas por 5 ministros para toda la legislatura y un turno de 2 presidencias que nombrarían libremente el resto de ministros para cada mitad de mandato.

Los españoles se enfrentan por primera vez en democracia a una política de coaliciones sin haber desarrollado previamente cultura política de coalición. Nos jugamos la solidaridad y cohesión de este país pero también la necesidad de un cambio cualitativo que no se puede aplazar. Todos buscamos cuáles pueden ser las fórmulas de gobierno en un parlamento tan plural como
el que resultó de las urnas del 20 de diciembre de 2015. Entre las propuestas echo de menos que se haya mencionado una fórmula que quiero poner sobre la mesa y que podríamos llamar Modelo 2×5. Es una opción que arregla algunos problemas y lleva a cinco pactos que necesita nuestro país.

La fórmula tiene tres componentes:

[a] 5 reformas. Se proponen en el parlamento 5 grandes reformas de mínimos y se busca un acuerdo parlamentario sobre cuáles son los asuntos y cuál es el contenido del programa de reforma. Evidentemente no se puede ir a máximos y habrá que aparcar los desacuerdos secundarios (asignatura de religión, por ejemplo) para ir a lo fundamental que urge al país.

[b] 5 ministros para 4 años. Se llega a un acuerdo sobre 5 posibles ministros que pueden realizar esas reformas y una mayoría llega a un acuerdo sobre sus nombres. Los partidos que quieran apoyar esas reformas -tal y como se han pactado-, apoyarían que esos 5 ministros estén en el gobierno durante toda la legislatura. Esos ministros tendrán perfiles independientes de partidos y también serán de los diferentes partidos que den soporte.

[c] 2 presidentes. La legislatura tendrá un turno de dos presidencias que cambiará a mitad de legislatura. La primera presidencia será del candidato del PSOE y la segunda del candidato del PP. Cuando gobierne el PSOE uno de los 5 ministros ligado al PP tendrá una de las vicepresidencias y cuando gobierne el PP será uno del PSOE el que ejerza otra vicepresidencia. Cada presidente nombrará libremente el resto de ministros de su gabinete.

Además, se constituirá una Mesa de Mejora de la Constitución formada por miembros de los grupos parlamentarios donde cada partido representará libremente los intereses de sus electores.

Imaginemos que se llega a un acuerdo sobre cinco reformas esenciales:

[1] Educación. Lucha contra el fracaso educativo e implementación del paradigma educativo de inteligencias múltiples. Quizás es sobre la que más gente pide que se llegue a un Pacto para varias legislaturas.

[2] Inclusión. Plan de choque contra la pobreza, reducción radical de la exclusión extrema, inclusión intercultural de los inmigrantes y reforma de los servicios sociales según el paradigma de la Sociedad de los Cuidados.

[3] Trabajo. Mejora cualitativa de los servicios de empleo, expansión de la Formación Profesional y modelo de contrato laboral. La reforma laboral ha concentrado gran parte de la polémica entre partidos y el desempleo es el mayor problema del país.

[4] Administración. La racionalización, refuerzo cualitativo de la coordinación y cooperación entre Administraciones y la clarificación competencial entre Administraciones es gran parte del problema de nuestro país. Asimismo aquí se ubica gran parte de las medidas más importantes contra la corrupción, la transparencia y la participación, así como la autonomía de la Justicia, Fiscalía y la garantía de independencia profesional para RTVE.

[5] Economía sostenible. El pacto busca la sostenibilidad de las pensiones, un cambio de fórmulas y dotaciones en la inversión en I+D+I, IVA cultural y el aumento de la economía social –que se ha mostrado la más sostenible y la mejor creadora de empleo resistente-.

Seguramente hay cuestiones urgentes o que han sido objeto de fuerte debate que no están incluidas, pero es sólo a modo de ilustración. Imaginemos ahora que se llega al consenso sobre ministros que puedan realizar estas reformas. Existen nombres de prestigio tanto en la sociedad civil y profesional como también entre los políticos de carrera. José Antonio Marina (independiente), Ramón Jáuregui (PSOE), Soraya Sáez de Santamaría (PP), José Manuel López Rodrigo (Podemos) o Luis Garicano (Ciudadanos) podrían ser algunos de ellos. Todos estos ministros tendrían un programa concreto que aplicar y que ha sido objeto de acuerdo de legislatura en el parlamento entre los grupos que apoyen la fórmula 2×5. Durante la legislatura los grupos parlamentarios que apoyan la fórmula 2×5 mantendrán un equipo de seguimiento de cada una de las 5 reformas y de la acción de los 5 ministros. Cuando cambie el presidente de gobierno a mitad de legislatura esos cinco ministros continuarán a menos que ocurra algo extraordinario que requiere su relevo, lo cual sería renegociado por los grupos parlamentarios que dan soporte al 2×5.

Pedro Sánchez sería quien ejerciera como presidente en el primer turno. Tiene derecho a nombrar el resto de ministros –puede que otros cinco o seis- según su confianza. Quedan grandes aspectos para que cada presidente los oriente de modo singular: exteriores, interior, justicia, defensa, cultura, cooperación, grandes causas como violencia de género o sinhogarismo, etc. Puede incluir miembros de su partido y quizás podría llegar a acuerdos parciales con Podemos en caso de que éste no apoye la fórmula 2×5. Podemos podría apoyar parte de las políticas –incluidas las del paquete 2×5- e incluso participar con ministros en el gobierno. Pedro Sánchez nombraría una o más vicepresidencias pero entre los 5 ministros el PP elegiría a uno para que sea uno de los vicepresidentes (por ejemplo, Soraya Sáenz de Santamaría). Cuando Mariano Rajoy o quien determine el Grupo Parlamentario Popular sea presidente del segundo turno a mitad de legislatura podrá cambiar a los 5 o 6 ministros opcionales, daría una vicepresidencia al PSOE (en el caso que ponemos, sería Ramón Jáuregui).

Aunque no tenemos más espacio, queremos hacer tres breves defensas del modelo 2×5.

[1] No al entreguismo. Partimos de la premisa de que PP y PSOE saldrían muy dañados respecto a sus electorados si uno le da al otro el gobierno de esta legislatura. Tienen razón quienes dicen que eso sería contrariar la voluntad de millones de electores.

[2] No a la Gran Coalición Plena. Frente a quien dice que una gran coalición es entregar el gobierno al otro, en este caso simplemente se llega parcialmente a un paquete común de reformas y ejerce el poder en el turno correspondiente. Tiene componentes de gran pacto pero deja flexibilidad para la oposición y la diferencia.

[3] Margen para la oposición. Puede que se diga que en este caso, PSOE y PP dejan de hacer oposición cuando les toca el turno. No es así: hacen la oposición respecto a los ministerios de libre opción, donde se realiza un programa dirigido por el presidente del gobierno.

Creemos que la respuesta no es la Gran Coalición plena ni entregar el gobierno al partido oponente. Ambas opciones en términos absolutos no son viables y creo que no son positivas. La fórmula 2×5 es más flexible, toma aspectos de todo y se adapta a los tiempos plurales que piden en parte pactos en lo fundamental pero también que se ejerzan las diferencias. Esta opción toma el pastel, da una parte a cada uno (2 turnos) a la vez que establece una tercera parte para compartir. De todos modos, si se es capaz de practicar una fórmula como 2×5 se estará adelantando parte del pluralismo y consenso que habrá que tener para acordar cambios en la Constitución para el 2018 (40 años después de 1978). A grandes pluralidades, grandes remedios.