2 horas 4 minutos, un tiempo para casi nada

Photo Credit: marcoderksen via Compfight cc

Ya lo dice el conocido versículo del Eclesiastés 3,1: “hay un tiempo para todo […]” .

O “Todo tiene su momento”, o “hay un momento para cada cosa”. Depende un poco de la web, la traducción, vuestra ubicación geográfica o la versión web a la que os lleve Google cuando pongáis “Eclesiastés 3”. En definitiva, que hay un momento adecuado para cada cosa y tiempo para casi todo. Y eso no es algo incompatible con la vida en la era digital. Aunque una de las frases de moda sea el “no me da la vida” como corolario a pasarnos el día lejos de casa.

Si el autor del libro bíblico lo hubiese escrito en el siglo XXI, me apuesto una consumición a que además de los ejemplos inmutables sobre nacer, cosechar y amar también hablaría de otros momentos: un momento para estar delante del ordenador y un momento para estar en la calle sin él. Un momento para estudiar y aprender, y otro para descansar y divertirse (también aprendiendo). Un momento para conectarte y un momento para desconectarte, del móvil, del ordenador, de la consola, de la red, del trabajo, etc.

conciliación y horario de trabajo
respetar horarios #esconciliar

Perdonadme si lo simplifico más de lo debido. Pero yo a esto lo llamo conciliar, en el más amplio sentido del término. Y por supuesto, la era digital está llena de herramientas que nos deberían permitir conciliar más y mejor. Todo depende del color del cristal con que miremos o de la forma de usar estos nuevos superpoderes.

Parece algo fácil de discernir usando simplemente el más común pero menos frecuente de los sentidos, y sin embargo todos los días podemos escuchar casos en donde “no se puede”, “ no se quiere”, “no se debe” y un sinfín de noes. Y no le echemos la culpa al móvil, o al sistema de teletrabajo elegido. Es una cuestión de sentido común, de querer es poder y de no rendirse en intentarlo cuando aunque se quiera no se pueda. En frente tenemos una de las formas más arraigadas de desigualdad de nuestra sociedad. No podemos prescindir del 50% del activo humano pero en lo que a educación familiar se refiere, debemos estar cerca de desperdiciar el 80%.

En mi humilde opinión las herramientas digitales deberían ayudarnos a conciliar y no al contrario. Hablamos de los grandes peligros que por ejemplo pueden existir en la red para nuestros hijos, pero ¿serían igual de peligrosos si nuestros menores surfearan por la red acompañados? Pero para acompañarles tenemos que estar y participar con ellos, y esto también es conciliación. Cuestión de compromiso.

Internet está lleno de iniciativas en este sentido, como esta campaña de @malasmadres con su hashtag para cambiar un poco el mundo : #yonorenuncio

yonorenuncio-AVATAR conciliación
via @malasmadres

2 horas y 4 minutos de media. Qué poco para un “país civilizado”.

Yo tampoco renuncio, al menos a intentarlo cada día. Objetivo: conseguir el segundo hashtag #yoconcilio. Labor ardua y difícil, tanto en lo personal como en lo profesional, en el mundo real como en el virtual. Más difícil para ellas que para nosotros, por supuesto, por desgracia. Porque la conciliación en la era digital tiene que incluir darle su tiempo a cada cosa, a cada carrera, a cada red, a cada posibilidad, sin importar género, edad, color, o condición, sin tener que renunciar a nada y menos a las personas. Jamás a las personitas.

2 horas diarias es un tiempo ínfimo para cualquier labor, pero también pueden ser un triunfo cuando no depende de nosotros mismos y hay que conquistarlas. Hay un tiempo para todo, y en el mundo global actual también hay un momento y un horario para todo, respondiendo a la más cruda ley real de la oferta y la demanda. Como en este documental (de comando actualidad de RTVE) en el que se muestran soluciones actuales 24 horas al día: guarderías, servicios de canguro, gimnasios, trabajos, iglesias abiertas 24×7. Hay un momento para todo y gente para todos los momentos.

En un sistema tan caótico, y con tantas variables, hay que ser muy cuidadoso en qué medidas adoptar para no crear un efecto mariposa devastador. Pero es cuestión de no rendirse y de no renunciar. Como de todos los males del mundo, los inocentes que los sufren son nuestras niñas y nuestros niños.

Nelson Madela
Nelson Mandela – akifrases.com

Sirva este humilde post de homenaje a todas y todos, las y los que luchan por no desaparecer del todo cada día, y también a quien no puede evitar hacerlo, pero lucha por minimizar el efecto.

Para quienes buscan el equilibrio. Un equilibrio en la Fuerza en la que cada uno crea pero con unos destinatarios que lo merecen todo y que nos necesitan mucho.

Permítanme dedicárselo especialmente, a quien, hace justo hoy un lustro, me aceptó de compañero en un plan descabellado en el luchamos juntos para estar cada día más presentes, renunciando cuando no dependió de nosotros, pero sin renunciar a la libertad de intentar darle su tiempo a todo. #yonorenucio @teresukisan #letitgo! 5x5x5 more!

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