10 proyectos YouTube para el aula

Youtube es uno de los espacios de mayor crecimiento ininterrumpido, con sus diversas adaptaciones. La noticias apuntan, por si fuera poco, a que ganará competitividad convirtiéndose más en red social. Y sin lugar a dudas ocupa un ámbito muy relevante en el mundo educativo. Su auge no es accidental, sino que refleja una tendencia de cambio en todos los aspectos de la vida social, de ahí que sea clave y reto para la escuela.

Pensamos en Youtube como un repositorio de vídeos, con miles de canales educativos abiertos, y también puede ser al revés, planteado como el proyecto final en el que los alumnos se comprometen, colaboran, aprenden juntos, desarrollan sus capacidades. La era tecnológica es netamente audiovisual, enteramente volcada en una interacción directa en la que la capacidad para expresarse oralmente y disponer de apoyos visuales será fundamental. La escuela no puede dejar al margen a los alumnos de este proceso, en gran medida por lo mucho que los alumnos pueden aprender con todo esto.

1. Flipped Classroom

Una metodología que ha ganado muchos adeptos en España, en todas las áreas apoyándose en YouTube. Resumiendo mucho se trata de invertir el orden: en casa se ven los vídeos que graba en profesor con las explicaciones, en clase se practica. De este modo, entre las muchas ventajas, se puede perfeccionar mucho la claridad en las exposiciones, en su didáctica, ganar en motivación, acompañar a los alumnos de otro modo. ¡Seguro que ya lo conoces!

Una vuelta de hoja sería animar a los alumnos a grabar sus propias exposiciones en YouTube, a modo de repaso de los temas, o para completar algo, o para contar cómo lo entendieron y qué conclusiones sacan.

2. YouTube resuelve problemas

Imaginad alumnos grabando vídeos resolviendo problemas de distintas áreas, poniéndolos a disposición de otros compañeros a través de YouTube. No sólo los de su clase, también de otros lugares del mundo. Todos los que trabajamos en educación sabemos lo mucho que se aprende cuando se procede paso a paso (y se comprende) y todo lo que se gana cuando se explica a otros. Sería una doble motivación. Además no hace falta que aparezca el rostro de ningún menor si se graba el cuaderno.

Sin lugar a dudas sería una forma estupenda de repasar y fijar contenidos de forma más clara. Cuando haya dudas, un compañero podría ver la explicación de otro, paso a paso.

3. YouTube y la historia

Sería tremendamente divertido contar la historia a través de sus grandes protagonistas, en primera persona, disfrazados, adaptándose a los tiempos. Un aprendizaje significativo, que enseñe también a los alumnos a expresarse ganando competencia lingüística.

Quien dice personajes de historia en YouTube puede extrapolarlo a casi cualquier otra realidad personal. Por ejemplo un autor hablando de su libro o un científico de su descubrimiento. Una forma amena y entretenida de introducirse de lleno en el tema.

4. YouTube de noticias

De entre las muchas cosas que debería enseñar la escuela es a pensar. La actualidad en todos los ámbitos de la vida daría para hablar largo y tendido. Seleccionar lo que sucede en el mundo, buscar comprenderlo, analizar causas, adelantar posibles consecuencias… ¡colgar el análisis en YouTube! ¡Una tarea maravillosa que serviría también para dar voz y formar opinión prudente aprendiendo a escuchar!

Hace falta, pienso, que los alumnos sean protagonistas con autonomía de lo que van desarrollado. Un noticiario es imprevisible, no sabemos bien lo que va a suceder a lo largo del curso, aunque por desgracia haya que rascar mucho para encontrar buenas noticias.

5. YouTube literario

Tan sencillo como una cartulina de fondo, en la que aparezcan distintos personajes que cuenten cosas. Crear el propio cuento, una historia original “casi de cero”,  hacer versiones de los grandes clásicos con sorprendentes finales, o contar sin más, resumidos por ejemplo, relatos de toda la vida. La grabación y posterior disfrute podría ser compartida de este modo entre alumnos mayores y pequeños, y también a la inversa sería muy enriquecedor. Cada uno vería y analizaría aquello que está trabajando.

YouTube da facilidades de edición que no siempre son conocidas, con la posibilidad de enriquecer los vídeos.

Puede servir igualmente para hacer grabación de los vídeos que vamos leyendo. Me encanta el fenómeno de los BookTubers, con su pedagogía, con su crítica directa y personal, con sus anécdotas. Sin lugar a dudas pienso que son excelentes animadores de lectura.

6. Proyectos de sensibilización

El curso pasado un grupo de cuatro alumnos en una de mis clases se lanzó a hacer una campaña contra el machismo. Pocos recursos, tiempo escaso, grandes frutos. Los primeros beneficiados fueron ellos, que se mojaron y aprendieron del tema, pero su proyecto final se dedicó a enfatizar una propuesta ya existente aportando su perspectiva, lo que ocurría a su alrededor. Su reflexión salió fuera de este modo, no se quedó en un trozo de papel archivado en un cuaderno. ¡Excelente!

Imagino también un grupo de jóvenes que hablan de su barrio en YouTube, que cuentan lo que sucede, o que se van fijando en los espacios de movilidad reducida por la calle. Daría mucho juego acercar estas herramientas a su capacidad concreta de transformación local.

7. vDiario

A modo de vBlog, centrado en la reflexión sobre cómo aprendemos y qué aprendemos. Estos procesos de meta-aprendizaje, de comprensión de uno mismo y del grupo, que pueden guardarse a modo de archivo en simples vídeos, y luego poder ser analizados entre todos los compañeros en el aula.

YouTube puede asociarse a cuentas personales de modo que se abran canales personales, pero también se puede grabar en un colectivo. Un alumno puede disponer fácilmente y de manera ordenada de vídeos en los que se autoanalice y perciba de un modo distinto a como reflejamos en ocasiones en la clase.

Las posibilidades en este sentido pueden ser enormes.

8. Apoyo didáctico

Quién no ha puesto un vídeo de Youtube alguna vez. Pienso que todas las clases -es quizá una exageración, o no- se podrían apoyar con un corto. Para educación emocional, para reflexión y pensamiento, para expresión y corrección en el lenguaje, para la historia, para cuestiones técnicas y científicas… Para todo…

Los alumnos pueden crear sus propias listas de vídeos catalogadas en las que disponer de repositorios de ayuda para su propio estudio. Hay que comprender que YouTube es el segundo buscador más grande del mundo, que cuando alguien quiere encontrar un tutorial para cualquier cosa acude cada vez con más frecuencia a vídeos para aprender.

9. Una guía visual

De un museo, contando las obras de arte. De una ciudad, explicando sus rincones, su historia, su arquitectura, sus barrios, su gente, sus tradiciones… Algo que exija una cierta investigación y desarrollo, y que a la par pueda ser disfrutada por otro en el mismo lugar.

Sería alucinante crear proyectos de videoguía de tantos lugares del mundo… Por qué no empezar por la riqueza que tenemos más cerca. Los vídeos también se pueden geolocalizar para ayudar en las búsquedas, o asociar a puntos de los mapas de Google… ¡Toda una experiencia por descubrir!

10. YouTubers

Animar a los alumnos a desplegar sus capacidades enfocándolas según sus intereses. Jóvenes que hablen a jóvenes de asuntos que son cruciales, o incluso a padres contando sus experiencias y vivencias. Con la discreción que requiere que sean menores, pero con voz propia y consciente de lo que pueden aportar.

A mí lo que más me asombra del fenómeno de los YouTubers es su capacidad para llegar a otros, su lenguaje directo. Muchas veces no comparto sus palabras ni formas, pero me sorprende la facilidad con la que se dirigen a los demás sin vergüenza.

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