Poetas y anhelo humano. La poesía, por supuesto, es diálogo, es palabra, es silencio. Aquí hemos seleccionado 10 poetas que dialogan con el anhelo humano, la búsqueda, la aspiración más honda. Cinco varones y cinco mujeres. Todos nacidos en el siglo XX. Disfrutad la lectura.

  1. Vanesa Pérez-Sauquillo (Madrid, 1978) entiende su vocación como una pesca milagrosa: sumergidas en el mar de la poesía, las palabras emergen a la superficie de la vida transformadas y aptas para transformar. La poeta se sitúa en el umbral de los que saben esperar milagros y es ahí donde halla al que habla en agua y, como el agua, alivia. La suya es una poética de la soledad y del encuentro en las raíces de lo humano, una mirada que descubre estrellas en la alfombra y se apiada por cuantos adornan con lazos los carromatos de miseria. Para conocerla mejor:  http://www.vanesaperezsauquillo.com
  2. Cuando mueren, los poetas sólo mueren un poco. Por eso, José Ángel Valente (Orense, 1929), que falleció en Ginebra en el 2000, sigue vivo en sus poemas. Es el creador de una obra que se confronta con lo visible y concibe la caída como ascensión a lo hondo. Valente es el testigo que declara la hiriente claridad de cada día, el que lucha con el ángel y su sombra, el que alerta contra la madurez del fruto y navega en un universo sin orillas. Sus palabras recogen la pequeña luz en las ramas del amanecer y aprenden del alfabeto las lecciones de tinieblas. Más información aquí: http://www.usc.es/es/catedras/valente/
  3. Leer un poema de Aurora Luque (Almería, 1962) es comprar un billete a Grecia. Aunque resida en nuestro siglo, la poeta es contemporánea de Safo y de Alcmán, de Homero y Arquíloco, cuyos versos de amor ha luminosamente traducido. Su poesía cabe en una invitación: carpe amorem, una cesta en la que porta los feroces racimos del deseo, un vestido de palabras sutiles y preciosas, tejido de un hilo infinito, que se confunde con la desnudez y protege del frío del laberinto. Para entrar en él, he aquí una puerta: http://auroraluquepoeta.blogspot.com.es
  4. Como un girasol en la noche, Hugo Mujica (Buenos Aires, 1942) da vueltas alrededor de la luz que, de forma velada, revela la vida. Poeta agarrado a la ausencia, sobrevuela la patria de alas que es el desarraigo: nuestra condición humana, el pedazo de hambre que otro cuerpo nos trae, el puro existir, el milagro. Sacerdote que liba sus versos como una ofrenda pura, Mujica habla casi en silencio, rastreando esa huella que conduce hacia lo que sólo se escucha en la renuncia a nombrarlo. Esta es su ascética: soportar la ausencia de lo que se busca, dejarse encontrar en la renuncia a lo esperado. Más sobre él en http://www.hugomujica.com.ar
  5. María Antonia Ortega (Madrid, 1954) ve en la palabra pájaro un vuelo más alto que el del pájaro, por eso ella habita en el lenguaje, la escalera por la que desciende al cielo y llega hasta Dios, a quien suplica: Doma mi lengua como a una de tus yeguas blancas. Sean mis ojos hornacinas de tus imágenes. La poeta ha hecho voto de pobreza dorada, la forma de vida de quien pertenece a un género incierto: no entre el hombre y la mujer, ni entre el mono y el hombre, sino entre el hombre y el ángel. Este es su cuaderno de viaje: http://plinto.blogspot.com.es
  6. Antes de entonar el Cántico Cósmico, Ernesto Cardenal (Granada –Nicaragua–, 1925), oró por Marilyn Monroe, desnuda ante Dios como un astronauta en la noche espacial, anunció la primavera a los muertos (¡en vuestra carne resucitará toda la tierra!) y escuchó la salmodia de las cigarras en el alba. Después, enfocó con su telescopio el viaje de la luz en las tinieblas, descubriendo la hermandad de todo (elementos de nuestras lágrimas existieron en otros seres) y el propio origen y destino: hidrógeno seré, pero hidrógeno enamorado. Para él la poesía es anuncio de un mundo nuevo. Esta es su forma de explicarlo: http://www.otrocanal.cl/video/ernesto-cardenal-gozoso-viaje-por-la-poesa-y-la-mstica
  7. Raquel Lanseros (Jerez de la Frontera, 1973) habla así acerca de sí misma: Yo soy mi propio riesgo. Doy por cierta / la sed de infinitud que me espolea. / Ante el placer de respirar me postro. Quien hubiera amado ser discípula de Ícaro, recibe en sus poemas a quien aprecie la sombra de una higuera y un vaso de buen vino, tal vez porque en eso mismo consiste la poesía: tiempo que huele a pan, que huele a horizonte. Por eso, desde la tierra, sueña con un dios voluptuoso, a favor de la siesta. / Un semejante. Un dios / sin ánimo de lucro. Este es su portal: http://www.raquellanseros.com
  8. Para Joan Margarit (La Segarra, 1938) la poesía es una casa de misericordia de la que nuestra soledad puede salir más consolada, más en orden, más feliz. Todo en ella está a favor de la vida, es infinita, como la misma realidad. Estos dedos con los que el verso toca nuestra alma hacen que nadie sea más difícil de engañar que los lectores de poesía. Margarit lo sabe y, leyendo su existencia como un poema, encuentra la verdad: la vida se alimenta de días generosos. / De dar y proteger. / Si se ha podido dar, la muerte es otra. Por aquí se accede a su página oficial: http://www.joanmargarit.com
  9. La poesía de María Victoria Atencia (Málaga, 1931) coincide con los trazos de la autora: serena, clásica, espiritual, viajera. Su serenidad celebra la felicidad como un fruto. Su clasicismo la prepara para vivir ligera de equipaje, aceptando a cuerpo gentil el asalto del alba. Su espiritualidad cristiana celebra a María como la hermosa catedral sobre el desierto. Sus oídos viajeros, como los de Ulises, captan en Venecia el rugido de bronce que la piedra sostiene. En el reverso de sus poemas, como en una moneda antigua, brilla el contorno preciso en que lo bello acaba. Para quien quiera más: http://www.mvatencia.com
  10. Tal vez porque murió joven, los versos de Aníbal Núñez (Salamanca, 1944-1987) suenan jóvenes sobre el mundo. El poeta mismo nos alertó del póstumo peligro de que el amor estalle. Comparó la fuerza de la vida con la de las olas, / que saben que su próxima batida / en el acantilado no es la última / ni la mejor de todas. Exaltó las manos que no pretenden que un anillo / se pose sobre ellas, capaces / de no querer ser nada más que manos. He aquí dos fantásticos poemas: http://elhacedordesuenos.blogspot.com.es/2015/06/dos-poemas-de-anibal-nunez.html

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Autor: Víctor Herrero de Miguel. Fraile capuchino

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El dibujo de cabecera es de Luis Eduardo Aute.