10 metodologías y formas de evaluación para profesores del siglo XXI

Los profesores del siglo XXI somos los que más metodologías didácticas tenemos de la historia. Nunca antes se enseñó lo mismo de tantas maneras posibles. Lo cierto es que la diversidad se ha instalado en el reconocimiento de lo que hacemos en clase. Los alumnos son diferentes, como lo son sus capacidades y dificultades, su situación y contexto. Los profesores igualmente, pues no todos se sienten igualmente cómodos con las mismas estrategias; y es probablemente muy bueno y muy necesario que no se robotice la función docente obligando a todos a lo mismo. Las metodologías acompañan estas amplias diferencias y construyen nuevos caminos para facilitar experiencias educativas que construyan auténticos aprendizajes.

El profesor del siglo XXI será flexible, sin lugar a dudas. Tendrá a su disposición numerosas estrategias para aplicar en el aula, según las necesidades propias de cada contexto y aquello que quieran aprender. A mi modo de ver estos son los dos motivos principales para justificar la entrada de la diversidad didáctica en el aula. No es por novedad ni por marketing, se trata de algo mucho más profundo, con una justificación de gran calado: la diversidad.

Propongo darle una vuelta a algunas de las que ya conocemos para darme mayor versatilidad y seguir descubriendo posibilidades.

1. Aprendizaje Clásico

Llamemos así a la clase más clásica, en la que los alumnos escuchan al profesor y realizan una serie de ejercicios de aplicación y generalización. Entiendo que no se limita sólo a la exposición, sino que detrás de ésta debe existir una serie de pruebas o tareas que acompañen de algún modo la adquisición sólida de contenidos. La evaluación será congruente cuando se pregunten en exámenes escritos u orales ejercicios similares.

Imagina una clase en la que sucede al revés, que son los propios alumnos los que dan las clases magistrales preparando por lo tanto su información, y explican a sus compañeros lo que han descubierto con la supervisión del profesor. Uno de las grandes lagunas del sistema educativo español es la capacidad expositiva del alumno, su competencia oral. ¿Hacemos un Concurso-TED sobre grandes filósofos, matemáticos? ¿Les dejaríamos escoger la mitad de las preguntas de un examen o los textos a trabajar en clase?

2. Aprendizaje Cooperativo

No es propiamente una metodología sino un conjunto amplio de ellas, en las que los alumnos aprenden justos distribuyéndose contenidos, organizando las tareas y poniendo en común los logros. Una dinámica viva y altamente eficaz que funciona cuando hay motivación e interés por parte de los alumnos. Existen numerosos ejemplos en la red y, sin duda, muchos maestros y cada vez más profesores son expertos en estas estrategias de diálogo, intercambio y producción de contenidos. Es algo más que trabajo en grupo, es trabajo de unos alumnos sobre otros, como verdadera colaboración.

Puede interesarte:  ¿Cómo es posible que perdamos cuando tenemos tanta buena voluntad?

¿Y si lo usásemos como estrategia de apoyo dentro del aula, como un complemento sistemático para el refuerzo educativo y la gestión de los recursos humanos dentro del aula, impulsándolo desde la tutoría? ¿Y si fuera esta la mejor forma de aprender y de repasar?

3. Aprendizaje-Servicio

Aquí la escuela supera ampliamente sus espacios ordinarios y sale fuera de ella. Desde el primer momento se dispone a mirar, analizar, evaluar las circunstancias que lo rodean, ver necesidades, estructurar un proyecto y ponerlo en marcha. ¡Nada más y nada menos! Alumnos comprometidos con su entorno, que demuestran que se aprende mucho cuando se ejercen determinadas funciones y competencias. El educador debe mirar todo el proceso para descubrir en él lo más educativo y por tanto evaluar en conformidad. No se trata simplemente de hacer sino de todo aquello que comporta el camino hasta lograr determinados resultados.

¿Qué proyectos propondrían tus alumnos? ¿Te haces una idea de lo que pueden llegar a ejecutar y del compromiso que pueden establecer con la realidad y las personas que les rodean cuando se les da oportunidad y palabra?

Sistematizar los objetivos didácticos es lo principal de cara a una evaluación global y conjunta, en la que puedan participar diferentes áreas y materias.

4. Aprendizaje Gamificado

Entre las metodologías más recientemente sistematizadas está la gamificación. No se trata de hacer de la educación un juego, mucho menos jugar con ella; más bien aprender a través del juego, no como un juguete. Es algo más que introducir juegos de mesa en el aula. Sería más preciso decir que, con un derroche enorme de creatividad y dedicación, se convierten los aprendizajes en juegos, con sus estrategias, contenidos, premios y puntos. Se puede abordar de esta manera una unidad didáctica, un repaso o un curso entero. El objetivo: llamar la atención, divertirse y divertir, pasar un buen rato aprendiendo y recuperar la motivación, en tantas ocasiones perdida.

Convertir juegos y referencias actuales en proyectos educativos de todo tipo. ¿Qué serían capaces de elaborar los propios alumnos, cómo usarían educativamente sus juegos preferidos? ¿Se puede convertir una clase de sintaxis en algo lúdico o el aprendizaje de matemáticas en una especie de olimpiada? ¿Los maestros serán capaces de aprender sus competencias docentes como se avanza por un rally en el desierto? ¿Serán necesarios equipos para un Masterchef histórico?

5. Aprendizaje por Contrato

Personalmente pienso que es un recurso imprescindible ante la diversidad, que facilita la personalización del aprendizaje y el desarrollo de las capacidades y motivaciones propias. Técnicamente se llama “contrato didáctico” y se puede encontrar mucha información sobre él en la red. Se plantea de esta manera la necesidad de estructurar contenidos, secuenciarlos y, para mí lo más importante probablemente, elegir el mejor modo de aprenderlo. El compromiso entre el alumno y el profesor, que parte del propio alumno y de sus objetivos, incluye evidentemente su evaluación. La diversidad en el trabajo está asegurada, tanto en la forma como en el fondo. Conviene dejarse sorprender.

Puede interesarte:  Fracasar siempre se puede

¿Evaluar así una lectura? ¿Desarrollaría la creatividad en plástica, sería un reto en arte, en historia?

6. Aprendizaje Basado en Proyectos

Muy instaurado ya en el ámbito escolar y educativo, con maestros expertos en su elaboración y puesta en práctica. Las bases compartidas de proyectos educativos en la red son enormes y se puede encontrar casi de todo. Un proyecto tiene de elemental un tema que focaliza el trabajo de diversas áreas y permite abordar un asunto de múltiples maneras. Se trata de una forma de aprendizaje globalizado que va cobrando cada vez más importancia en enseñanzas medias e incluso universitarias. Tiene mucha similitud con actividades propias de la vida cotidiana y laboral adultas, y a menudo conjuga dentro de sí lo personal y lo colaborativo.

El foco y tema incluye una batería amplia de formas y contenidos, de manera que va de la mano casi automáticamente con la teoría de las inteligencias múltiples, que más allá de las concreciones resulta muy interesante en cuanto a exposición de una sana diversidad de aprendizajes y caminos en el aula. Lo esencial es la construcción de estrategias de aprendizaje diversas, que incluyan actividades de todo tipo y se trabaje en espiral.

7. Aprendizaje Diálogo

El diálogo no sólo es una herramienta de diálogo, sino que es toda una metodología que se puede estructurar, sistematizar y aprender a gestionar dentro del aula. Diálogos de diverso tipo, desde las preguntas abiertas hasta las más originales, que planteen retos cercanos al alumno en sus preocupaciones. En atención a los objetivos y contenidos propios de la educación, incluso en su sistema actual, considero que hay objetos que no se pueden aprender sino dialogando, reformulando, reconstruyendo con palabras itinerarios y buscando soluciones. Poner palabra, escuchar palabras, confrontar ideas que se materializan de este modo en algo fluido. Buscar un objetivo.

¿Las palabras nos enseñan a mirar? Os propongo una actividad diferente. Combina el diálogo y el arte. Pero se puede llevar a muchos terrenos.

¿Se puede evaluar a través de un debate en el que sea necesario usar y alcanzar una serie de objetivos?

8. Aprendizaje Invertido

Tiene más renombre en inglés: Flipped Classroom. Reduciendo mucho, el profesor graba la explicación de contenidos audiovisualmente, con frecuencia apoyándose con vídeos y otros recursos, que los alumnos tienen que ver en casa, mientras que la sesión presencial en la escuela se dedica al trabajo y las tareas que habitualmente se mandan para casa. Como su propio nombre indica, invierte la estructura común: explicación en clase, deberes en casa. Y transforma el aula en un espacio de pruebas y en la realización de trabajos acompañados por el profesor o en estructuras colaborativas.

Puede interesarte:  Educación y participación para la igualdad de género

¿Y si los vídeos los hicieran los propios alumnos explicándose unos a otros los contenidos? ¿Y si fueran audios, que permiten seguir el libro simultáneamente, en lugar de contenidos visuales? ¿Y si los padres se sumasen al proyecto, cada cual desde sus propios recursos y posibilidades?

9. Aprendizaje Basado en Retos

El reto es lo que está antes, por así decir, que el proyecto o el aprendizaje servicio. Un problema en la base de todo, cuya solución conlleva necesariamente afrontar nuevos aprendizajes en los que el alumnos tiene incluso que buscar su propia información para entender, muchas veces, el mismo problema. Retos que tienen también mucho de desafío y, organizando grupos, también de competición o colaboración. Por otro lado, sería muy interesante valorar casos reales del entorno más próximo del alumno, que puedan aportar una cierta solución al barrio o educar la mirada para capacitarla de herramientas de resolución nuevas y creativas.

Unas metodologías como esta pueden ser, en sí mismas, unas herramientas excelentes de evaluación del alumno en diálogo con el alumno mismo.

10. Aprendizaje Globalizado

Dejo para el final lo que considero que, con las palabras que sean, será esencial en la organización escolar. Cada vez más materias están pensando en fusionar el curriculum, trabajar juntos por proyectos o dimensiones. Es algo más que establecer puentes, se trata de derribar barreras previamente considerando la totalidad del alumno y organizando la jornada escolar sin secuenciarla de manera improductiva en horas que se suceden una detrás de otra. ¿Se pueden globalizar los aprendizajes de los alumnos en todas las etapas? ¿Se pueden establecer este tipo de relaciones en torno a algo más que proyectos y contenidos, en atención a las dimensiones propias del alumno? ¿No sería una forma de establecer seminarios en el aula de secundaria y bachillerato, semanas temáticas, con aprendizajes profundos y construir un curriculum que responda adecuadamente a las necesidades de un ciudadano en el siglo XXI?

Cuando se habla de metodologías para la globalización se afronta ya un espacio nuevo en el que las familias y el entorno, con sus mismas instituciones, se involucran decididamente.

1 Comentario

  1. Excelente artículo.
    Implementó varias de las estrategias sugeridas con mis alumnos universitarios.
    Y ahora, luego de la lectura de la nota, veré de incorporar otras.
    Mil gracias!!
    Saludos desde Argentina
    Leo Perez Ballester

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here