10 intelectuales metidos en política

El alcalde Tierno Galván, con uno de sus famosos bandos municipales

No se trata de reivindicar la figura del filósofo-rey de Platón, sino de reconocer el papel público de una serie de intelectuales que se han comprometido en el terreno de la política activa. Por supuesto, lo político es más amplio que la política. También se hace política desde la reflexión y el trabajo intelectual. Pero, en determinados casos, puede ser necesario dar otro paso. Aquí os ofrecemos 10 casos de intelectuales metidos en política.

  1. Michel Ignatieff

El filósofo canadiense es uno de los ejemplos más interesantes, entre otras cosas porque ha escrito un libro reflexionando explícitamente acerca de su aventura política, Fuego y cenizas. Éxito y fracaso en la política (2014). Allí relata su decisión de abandonar la academia, concretamente la Universidad de Harvard, donde enseñaba ciencia política, para presentarse al cargo del líder del Partido Liberal canadiense y, posteriormente, a las elecciones para primer ministro en 2011. El fracaso fue estrepitoso y enseña algunas lecciones. Aunque el intelectual se vea a sí mismo como alguien cercano a la gente, preocupado por sus problemas y que –justo por eso— está dispuesto a sacrificarse por el bien común… la mayoría de la gente le vio como un elitista que vive en el extranjero y que llega de fuera sin conocer la realidad. Además, claro, están los lances concretos de la práctica política, que es un poco más embarrada que el académico mundo de las ideas.

  1. Régis Debray

Régis Debray, arrestado en Bolivia (1967)

Un clásico. Este profesor de filosofía y sociología de la Sorbona de París, seguidor de Louis Althusser, se implicó hace ya tiempo en los movimientos de la izquierda revolucionaria de América Latina, manteniendo relaciones con Salvador Allende, Fidel Castro y el Che Guevara (en este último caso, no exenta de polémicas). En su país natal fue miembro del Partido Socialista, hasta que lo abandonó en 1988 por discrepancias con Francois Mitterrand, de quien había sido asesor en asuntos exteriores. Ha reflexionado también sobre el papel del cristianismo en los movimientos de liberación. En 2001 publicó Dios, un itinerario y, más recientemente, Elogio de las fronteras (2016), un interesante y provocador ensayo acerca de la necesidad de tener raíces en estos tiempos de globalización.

  1. Enrique Tierno Galván

El alcalde Tierno Galván, con uno de sus famosos bandos municipales

“El viejo profesor”. Doctor en Filosofía y en Derecho. Fundó el Partido Socialista del Interior (PSI) en 1968, que luego se transformó en el Partido Socialista Popular (PSP) en 1974 y lo dirigió hasta su integración en el PSOE, cuatro años después. Tras las primeras elecciones municipales democráticas, fue elegido alcalde de Madrid en 1979. Como alcalde, mantuvo una alta popularidad, en parte vinculada a su imagen de anciano venerable, bonachón, abierto y sabio. Como pensador político, defendió posiciones más cercanas al marxismo clásico que la socialdemocracia renovada de Felipe González. Fue el encargado de redactar el preámbulo de la Constitución Española de 1978. En cuanto intelectual, nos quedamos con su escrito Yo no soy ateo (1975), en el que defiende y argumenta su agnosticismo.

  1. Victoria Camps

Es la única mujer de nuestra serie. [Aunque, eso sí, este hecho nos sirve para anunciar un nuevo post, que publicaremos en los próximos días con el título “10 mujeres en la filosofía política”]. Esta Catedrática de Filosofía en la Universidad de Barcelona fue senadora en la V Legislatura (1993-1996), elegida como independiente en las filas del PSC. Durante ese tiempo presidió la Comisión de Estudio de contenidos televisivos del Senado. Desde 2013 es vicepresidenta de la Asociación Federalistes d’Esquerres que surgió a partir del documento Llamamiento a la Cataluña Federalista y de Izquierdas del que Camps fue una de las impulsoras. De entre sus numerosos libros, destacamos dos que obtuvieron importantes premios y que dan idea de los ámbitos de preocupación de esta mujer, siempre entrelazando la coherencia ética, el compromiso cívico y la responsabilidad política. Virtudes públicas (Premio Espasa de Ensayo, 1990) y El gobierno de las emociones, por el que ganó el Premio Nacional de Ensayo 2012.

  1. Leopold Sédar Senghor

Sédar Senghor, doctor honoris causa por la Universidad de Salamanca (1978)

Poeta y catedrático de gramática. Es considerado como el “padre de la negritud”, además de haber sido presidente de la República de Senegal entre 1960 y 1980. Mientras que en los Estados Unidos y en el ambiente anglófono se empezaba a hablar de black power, en el África francófona la noción de la négritude toma también carta de naturaleza pública. Se trata de un concepto más cultural que político, que aparece en el primer tercio del siglo XX, en el Caribe. Posteriormente, proporciona una base ideológica para la independencia africana. Para Sédar Senghor, “negritud no es ni racismo –antiblanco– ni populismo. Es, sencillamente, el conjunto de valores de civilización del mundo negro. Y no de los valores del pasado, sino de los de una auténtica cultura”. En 1988 publicó Lo que yo creo: negritud, francofonía y la civilización de lo universal. Como dirigente político, hay que destacar su apoyo a la Federación de Mali y el hecho de ser un presidente católico de un país mayoritariamente musulmán. Aquí se puede encontrar una buena aproximación a su pensamiento y, aquí, un desarrollo más amplio, propio de una tesis doctoral.

  1. Julius Nyerere

Nyerere, líder compasivo

Académico dedicado a la literatura, se consideraba a sí mismo “profesor por elección y político por accidente”. De hecho, para celebrar el primer año de independencia de Tanzania, Nyerere tradujo La tragedia de Julio César de William Shakespeare al swahili como regalo para su nación. También tradujo El mercader de Venecia. Fue presidente de su país, desde la independencia en 1964 hasta 1985. Estudió en Edimburgo, donde conoció el movimiento fabiano. Sin duda, esto influyó en su principal apuesta política, el “socialismo africano”, a través de la noción de ujamaa (“hermandad, familia” en swahili). A pesar de las dificultades económicas de este sistema, Nyerere logró un cierto influjo internacional a través del movimiento de los no alineados y, al terminar su mandato presidencial, dejó un país pacífico y socialmente integrado. Se bautizó en la Iglesia católica las 21 años y está abierta su causa de beatificación.

  1. Manuel Cruz

El “último fichaje” de nuestra serie. Catedrático de Filosofía en la Universidad de Barcelona, se ha centrado sobre todo en la Filosofía de la Historia contemporánea. Ha reflexionado sobre las teorías de la subjetividad y las filosofías de la acción. De manera destacada, recordamos sus reflexiones sobre el papel de la memoria y del olvido en el mundo actual, área en la que destacan tres libros: Las malas pasadas del pasado (2005, Premio Anagrama de Ensayo), Cómo hacer cosas con recuerdos (2007) y Adiós, historia, adiós (2012, Premio Jovellanos de Ensayo). En otro ámbito de cuestiones, no está de más recordar sus obras Acerca de la dificultad de vivir juntos (2007) y Amo, luego existo (2010, Premio Espasa de Ensayo). En las últimas elecciones generales (2016), fue elegido como diputado en las listas del PSC-PSOE. En la actualidad, es portavoz de educación y deportes del Grupo Socialista en el Congreso.

  1. Daniel Innerarity

Daniel Innerarity

Doctor en Filosofía, especializado en filosofía social y política, en los últimos años ha dedicado sus esfuerzos a la reflexión aplicada, sobre todo a través del Instituto de Gobernanza Democrática. Dados los tiempos que nos ha tocado vivir, no podemos olvidar su aportación en textos como Ética de la hospitalidad (2010) y Un mundo de todos y de nadie. Piratas, riesgos y redes en el nuevo desorden global (Cercano al PNV, ha sido dos veces candidato por la coalición Geroa Bai al Congreso de los Diputados por Navarra (como número 2 en diciembre de 2015 y como número 1 en junio de 2016), pero no ha sido elegido en ninguna de ellas.  En ese sentido, si el caso de Michel Ignatieff sirve para reflexionar sobre el fracaso en la política, el de Innerarity permite pensar sobre el fracaso previo a la política. ¿Por qué complicarse la vida si ya la tengo enfocada profesionalmente? Quizá las  nociones de éxito y fracaso van más allá de los resultados visibles.

  1. Imanol Zubero

Doctor en Sociología, se ha centrado sobre todo en cuestiones de sociología urbana y del trabajo. Él mismo ha dicho de sí mismo  que fue senador “por accidente histórico”. Se presentó a las elecciones, casi por casualidad, en las listas del PSE-PSOE, la única vez que el PNV no obtuvo mayoría en Vizcaya, en 2008. Lo curioso es que tampoco estamos ante un militante clásico del PSE. Más bien, ha tenido varias ubicaciones políticas (¡siendo así que es lo contrario de un chaquetero!). Militó en Euskadiko Ezkerra y luego en Ezker Batua-Berdeak; ha sido concejal de su pueblo, por la candidatura Alonsotegiko Ezkerra, entre 2001 y 2007. En realidad, antes que eso, Zubero proviene de la militancia ciudadana: grupos apostólicos cristianos, Gesto por la Paz, movimiento por la insumisión… Desde ahí ha entendido su compromiso cívico, su tarea investigadora y su responsabilidad política.

  1. José Antonio Pérez Tapias

Profesor de Filosofía Política en la Universidad de Granada, desde 2013 es el decano de la Facultad de Filosofía y Letras. Pérez Tapias proviene de ambientes cristianos (de hecho, es también licenciado en Teología), fue diputado entre 2006 y 2011 y ha sido el líder de la corriente Izquierda Socialista, dentro del PSOE. Como tal, optó a la secretaría general del partido en 2014, obteniendo un más que meritorio resultado, con el 15% de los votos. En los últimos tiempos, ha mantenido una postura muy crítica con la Comisión Gestora, surgida tras el Comité Federal de septiembre de 2016. Conviene seguir su cuenta de Twitter (@japtapias) y su blog. En cuanto a su producción intelectual, ha publicado una docena de libros, de entre los que destacamos dos: Del bienestar a la justicia, Aportaciones para una ciudadanía intercultural (2007) e Invitación al federalismo: España y las razones para un Estado plurinacional (2013).

Nota final. Releyendo esta selección de autores, puede dar la impresión de que hay una mayoría (quizá desproporcionada) de personas ubicadas en el ámbito de la izquierda reformista y el socialismo democrático. Puede que sea un sesgo de este post. ¿Qué nombres añadiríais, de otro ámbito ideológico?

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2 Comentarios

  1. Muchas gracias por el comentario, Joan. Sin duda, todo lo que comentas es razonable y pertinente… sobre todo lo difícil que es hacer listas. Menos mal que no pretendemos hacer listas cerradas, sino abiertas; que permitan iniciar o continuar una conversación.
    Aquí se habla de intelectuales que han dado el paso no solo de participar activamente en política, sino además, de hacerlo a través de la mediación institucional de los partidos políticos.
    El concepto de “intelectual” es poco preciso, casi elástico, como muestran los ejemplos mencionados de Fraga y Labordeta.

  2. Más que sesgo, yo creo que la lista debería ser más amplia, o tal vez no. Me explico: en primer lugar, habría que definir con mayor precisión “política activa”. Sin ser alcaldes o diputados, yo pienso en clásicos como Bertrand Russell o Isaiah Berlin, intelectuales indiscutibles. Con frecuencia se les califica de activistas políticos. ¿Es lo mismo que políticos activos? No lo tengo muy claro.
    Más complicado si cabe es saber lo que es un intelectual. Aquí parece equivaler a trabajo académico o docente. Entonces, ¿fue Rubalcaba (que si mal no recuerdo es catedrático de universidad) un intelectual metido en política? ¿Calificaríamos de intelectual a Manuel Fraga, para citar a alguien de derechas? ¿Lo es Pablo Iglesias? ¿Y dónde ponemos a Labordeta?
    Lo que parece claro es que tanto en los blogs como en la política activa, lo de hacer listas siempre es complicado.

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