10 formas de evitar que el móvil te aísle (#StopPhubbing)

Llamamos phubbing al reciente fenómeno en el cual una persona se aísla socialmente usando la tecnología, preferentemente el móvil. Seguramente todos somos capaces de poner un ejemplo y contar un caso, incluso vernos reflejados en esta conducta. ¿El móvil devora nuestro tiempo, consume nuestras relaciones y ocio, divide reuniones familiares, de amigos, de trabajo?

Si quieres aprender una palabra más: nomofobia, miedo irracional a salir de casa sin el móvil.

Probablemente todos hayan visto anuncios como éste, lo cual da muestra de su generalización social y del número de personas con el que conecta. En él se invita decididamente a olvidarse del móvil por un rato, y lo contrasta con la felicidad de aquellos que no lo utilizan.

Un buen lema anti-phubbing puede ser “deja el móvil, coge tu vida”. Pero datos puedes encontrar en la página web oficial de StopPhubbig. Por mi parte, os propongo 10 medidas para que el phubbing no se haga muy presente en nuestras vidas, algo que un buen anfitrión hoy debería considerar seriamente:

  1. La famosa caja para dejar los teléfonos. Colocar en vuestra reunión una caja al entrar en el que la gente vaya dejando sus móviles. Como la que sirve para dejar las llaves. Mejor si está acompañada de un mensaje corto y bueno que sensibilice. El humor, no la imposición, es la clave.
  2. Tiempos de desconexión, #MóvilOff. Momentos del día en que no se pueda utilizar la tecnología. Por ejemplo, en la comida, o durante los juegos familiares, o durante el estudio. Si es un compromiso de todos, sin imposición, será más fácil asumirlo.
  3. Lugares prohibidos. Ya hay casas en las que está prohibido fumar, por qué no tomarse también en serio esta cuestión. No quiero equipararlo, dicho sea de paso, pero al menos considerar que hay espacios en los que no cabe. Es decir, no tolerar que estemos todos juntos en el salón y dos o tres personas se dediquen a su móvil en los sofás como si el resto del mundo no existiera.
  4. Avisar de que estarás #Off a tus contactos. Un mensaje que genera también cierta simpatía, incluso en redes globales como #Twitter y #Facebook y que genera un buen uso.
  5. Salir de casa sin batería totalmente llena. Una medida práctica que obliga a racionar el uso en el día a día, si se quiere estar disponible en un momento importante o para la interacción. Ya sabemos que estas cuestiones son hábitos que adquirimos, contra los que también podemos enfrentarnos y cambiar.
  6. ¿Por qué no gestionar la batería de los hijos? Creo que es la mejor medida de control para que los jóvenes y más que jóvenes aprendan a gestionarse, sin abusos. Los padres pueden ser “dueños” del móvil si controlan su cargador.
  7. Reclamar la atención de quien usa el móvil. Si no has conseguido que la gente deje su móvil, al menos no tolerar en exceso su uso. Si alguien se evade, llamar su atención, atraer su presencia, hacer que vuelva de algún modo al grupo.
  8. Apagar las notificaciones. Los expertos aseguran que son el reclamo principal por el que una y otra vez miramos el móvil. Sin saber de quién se trata, ni de si es o no importante. Simplemente dejando el teléfono inactivo, abierto sólo a llamadas, queda resuelta parte de la cuestión.
  9. Plantear una actividad atractiva. Si en estas reuniones sociales hay algo que hacer, por ejemplo participar en un juego de mesa, el móvil quedará en un segundo plano. Si esto no funciona, bien estará dar un paseo sin móvil, mejor sin cobertura, por algún lugar.
  10. Reservar el momento foto para el final. Muchas redes sociales hoy, preferentemente para jóvenes, se basan en compartir fotos e imágenes. Llegado el tiempo de las fotos, convertirlo en un momento más de la fiesta, más importante para quienes están que para quienes no están. ¡Ojo!, hacer esto al inicio conlleva estar atento a las notificaciones que van llegando.
  11. Llevar al médico en casos graves. El uso excesivo del móvil y la tecnología daña la salud, como muchas otras adicciones. Ser responsables en estos casos supone derivar a un profesional cualificado con capacidad para intervenir globalmente en la persona. ¡No es una broma!

Para mí, personalmente, la clave está en el buen uso, en el uso correcto, adecuado y prudente. Al que, como toda virtud, o se educa o no nace natural y espontáneamente. De algún modo esto confirma nuestro desequilibrio antropológico original, lo cual es muy interesante. Y respecto al móvil, y a las tecnologías que vienen, cabe decir que todos somos novatos, absolutamente nuevos, como niños recién nacidos.

 

Imagen tomada de: http://fielinks.com/enlace/te-da-panico-estar-sin-tu-celular-seguramente-sufras-de-nomofobia

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