10 canciones sobre Europa

¿Cómo se canta a Europa hoy? ¿Es Europa un pueblo sin canto? En la lista de Spotify “Europa entreParéntesis” puedes escuchar estas 10 canciones y otras para sentir, pensar y dialogar sobre el alma y corazón de Europa. El Top 10 de las canciones sobre Europa que vamos a presentar aparece en este orden:

  1. “A Song for Europe”, de Jóhann Jóhannsson (2016)
  2. “Europa”, de Le Punk (2008)
  3. “Europa 51”, de Europa 51 (2003)
  4. “Café Europa” de David Sylvian (1999)
  5. “Europeana” de Conny Conrad (2011)
  6. “Europe is our Playground”, de Suede (1997)
  7. “European Super State”, de Killing Joke (2011)
  8. “European Me”, de Johnny Marr (2013)
  9. “A Song for Europe”, de Roxy Music (1973)
  10. “Song for the Unification of Europe”, de Szigniew Preisner (1993)

¿40.000 años pueden sumar 0?

Crear una comunidad política como Europa no sólo necesita recursos, normas, razones o funciones sino que necesita alma y corazón. Se da por supuesto que es suficiente con tener 40.000 años de historia cultural desde Lascaux hasta Cielo sobre Berlín, pero no.  Esos 40.000 años pueden sumar culturalmente 0 para un gran sector de europeos, muchos más de los que imaginamos. Todo ese legado queda enmudecido si no lo logramos transmitir. Y para los ciudadanos tienen que tener capacidad de contemplar, escuchar, mirar, dejarse decir. Y no puede ser una comunicación de datos eruditos sino que tiene que decir algo significativo para la vida de esa persona hoy aquí. Lo que no dice nada a la vida, es cultura muerta. Podemos saber demasiado los estilos y partes de catedrales, sinfonías o dramas pero ¿dice algo al alma de cada europeo? Si no es vital, es como bronce que resuena.

La razón pública de una comunidad política implica un modo de sentir: hay una democracia sentimental. La democracia no es compatible con cualquier tipo de sentimiento. Por eso Europa debe cultivar los sentimientos. Y sin ellos, no hay Europa. ¿Ha desarrollado Europa un relato cultural de lo que es hoy? Si Europa quiere ser algo para la gente debe ser cantada. No basta con Eurovisión sino que si Europa es importante entonces tendría que generar reflexión y arte en torno a su idea. Si no hay creación artística en torno a la misma cuestión de Europa, somos un pueblo sin canto. Será una Europa de funciones pero no de corazones.

Europa, ¿un pueblo sin canto?

Fijémonos en un ámbito de tanto calado como la música. ¿Qué canciones o piezas breves musicales tienen a Europa como tema? ¿Cómo se canta a Europa? Todo lo importante tiene su canto. Hemos buscado durante varias horas canciones sobre Europa en las principales plataformas de música. Seleccionamos composiciones hechas después de que en 1950 Robert Schuman pronunciara el discurso fundacional de la Unión Europea. Hemos logrado reunir poco más de un centenar de piezas de música popular, de muy distintas calidades y difusión.

Una conclusión es que apenas hay música sobre Europa. En la mayoría es una referencia incidental o un mero paisaje para la trama de la canción. Hay casi un 10% de canciones que son críticas radicales de izquierdas a la Europa de los capitales y el poder. Muy pocas son un canto inspirador que nos haga ahondar en el alma de Europa, en su significado positivo, en los sentimientos o experiencias que supone ser europeo o vivir en este continente. En resumen, a Europa le falta su canto. ¿Tenemos canciones a la altura de lo que está ocurriendo en Europa? ¿Tenemos una música moderna que dé un canto a lo que sentimos y experimentamos en Europa? Sólo un puñado supone composiciones excelentes de alto nivel. Unas cuantas más son canciones que se escuchan con gusto. Pero falta un cuerpo mucho más denso y elevado de canciones que permitan crear el sentir y vivir que implica el gran proyecto europeo. Eurovisión es una Europa de televidentes pero no genera una Europa con significado. Una Europa con encanto necesita su canto.

Hemos seleccionado 10 composiciones. En Spotify se pueden todas escuchar estas canciones –y una selección de las 50 mejores- en la lista “Europa entreParéntesis” que hemos creado. Escucharlas puede ser un buen modo de reflexionar y dialogar entre nosotros. ¿Qué sentimientos nos producen? ¿Qué nos hacen pensar? ¿Qué tipo de Europa reflejan? Vamos a presentarlas. Incluye piezas instrumentales y otra con música.

  1. “A Song for Europe” de Jóhann Jóhannsson (2016), 2:34 m.

Entre las canciones sobre Europa, destacamos al compositor islandés Jóhann Jóhannsson –autor de las bandas sonoras de La Teoría del Todo y Sicario– que ha publicado en 2016 “A Song for Europe”, dentro de su disco Orphée, Orfeo. Es una reflexión sobre el cambio, la muerte y el renacimiento: Europa cae y renace en continuos ciclos que le hacen crecer más y más en densidad. La pieza es una secuencia ascensional que va trascendiendo progresivamente en busca del momentum, del instante de iluminación. El músico ha creado esta pieza en un momento en que ha abandonado su natal Islandia y ha trasladado su residencia a Berlín. Es una experiencia de pérdida de apegos pero también de redescubrimiento de unas raíces mucho más profundas en la cultura europea. Europa ha vivido experiencias de pérdidas y cambio, pero Jóhannsson nos hace sentir una Europa que busca la elevación.

  • ¿Suscita Europa en la gente ese sentimiento de elevación?
  1. “Europa” de le Punk (2008), 4:52 m.

Vamos ahora con otras canciones sobre Europa. Ésta es una canción dura sobre y con Europa. Le Punk es un grupo madrileño que fusiona rock, tango y swing y emprendió su camino en los años 1990s. En 2008 publicó el disco Mátame, donde se incluye su canción Europa.

La canción es una denuncia amarga a Europa, a la que se dirige con dulce acidez como “Amor”. La melodía discurre con el ritmo de una animada marcha funeraria. “Oye, Amor”, comienza cantándole a Europa de tú a tú como una antigua amante con la que se vuelve a encontrar. Le revela que hay otros hablan de ella y no bien. “El suelo que pisas levanta polvos de ira”, le dice el cantante a Europa. La idea de Europa y su acción provoca ira entre la gente. Las ideas sobre Europa son “ideas amontonadas como hojas secas esperando la frase incendiaria en la primavera de la quema”. Es un momento justiciero y vengativo con una Europa que ha decepcionado a casi todos y a su amante. Europa trata de evitarlo y para eso “borras tus huellas con prisa. Silencio”. Pero no logra pasar desapercibida y comparece a la vista de todos. El amante le reprocha que esté en guerra, que asuma el papel de Flautista de Hamelín: para librar de las ratas genocidas (el Dáesh, ISIS…) encierra a los niños dentro de las rocas o fronteras del continente. Es la propia Europa la que queda encerrada tras muros de roca y sobre ciudades de cemento: “Europa se retuerce sobre el cemento cultivando banderas y sogas, recordando las lluvias de bombas: es el precio que pagamos al Flautista por librarnos, ay, Amor, de las ratas genocidas”.

En el interior de Europa “el odio fluye profundo por las tripas del viejo mundo”. Ese odio satisface al populista –“odio profundo… calmando la sed del necio”- pero envenena a todos. “Europa  se alimenta de escombros” de las destrucciones que causan la guerra, la pobreza y la dominación de los poderosos.

No basta con dejarlo pasar porque cuando no se es responsable ante la historia el tiempo no cura: “Si la historia le gira la cara, el tiempo no cura la oportunidad”. Tampoco se justifica porque haya gente que aplauda las políticas del odio o gente que no cuestione nada y siga aceptando Europa tal como está (“que las ratas le sigan da igual lo que digan… archivan el drama, la pena, la angustia).

El amante lamenta que su Europa está siendo prostituida y además tiene la falsa conciencia de creerse libre. Europa es “la puta que cree ser libre, entrepierna que llora y se abre con el miedo que carga en los hombros” y “su memoria agoniza”. Europa fuma compulsivamente “un cigarro que consume el alma como una ceniza” y huele a “fragancia de una flor mustia”. Europa castiga la pureza, la inocencia, “fustiga con cuero la castidad”. La crisis logra ser callada, la gente no protesta porque, como el Flautista, ha logrado domar a las ratas, “la bestia se doma, no brama la crisis detrás de la bruma”.

  • ¿Es Europa un amor perdido?
  • ¿Se siente a Europa como una antigua amante que ahora es prostituida?
  • ¿Nos engaña Europa como el Flautista de Hamelín? ¿Con la excusa de librarnos de nuestros enemigos nos encierra tras una montaña de fronteras?
  • ¿Europa “levanta polvos de ira”? ¿Cree ser libre cuando en realidad su esencia es violada?

Muchos sentimientos negativos que en realidad hablan amargamente de una Europa que la canción siente como un Amor.

  1. “Europa 51” de Europa 51 (2003), 4:44 m.

El colectivo artístico llamado Europa 51 es un sofisticado grupo de jazzy europeo –jazz suave y aéreo-, con armonías que recogen también la tradición de las bandas sonoras italianas de Western. En 2003 lanzaron su disco Abstractions, donde está incluido este corte que tiene el mismo nombre que el grupo. Con Europa 51 rememoran la película de Roberto Rossellini. Recordemos someramente el argumento. En la Europa de postguerra un niño se suicida porque su fina sensibilidad no encuentra sentido en el continente que olvida los desastres de la guerra y se lanza a una sociedad de consumo y burocracias. Su madre comprende que su hijo ha fallecido también por la pobreza y carencia de medicinas para curarle. Se compromete en la lucha en favor de las barriadas más pobres de Roma y atiende a los hogares más dañados. Rossellini ideó esta película cuando, tras filmar “Francisco, juglar de Dios”, se preguntó: ¿qué le pasaría a alguien que fuera santo hoy en Europa? Su respuesta es que le tomarían por loco y le encerrarían, que fue lo que finalmente le hicieron a la madre.

La canción “Europa 51” representa al europeo que cree que tras la guerra y el peor de los desastres –la trágica pérdida de un hijo- es posible salir a la calle y reconstruir el mundo. El optimismo y liviandad de la composición es extraña al estar referida a Europa 51. Parece indicar que siempre hay motivos para la esperanza si uno se compromete desde la sencillez y los valores con la gente del pueblo. Es una canción que fluye igual que la protagonista por las calles de las barriadas y quiere ponernos a caminar a todos los europeos. El tono Western de la pieza quiere poner a caminar a los europeos hacia las fronteras de sus propias calles, entre ruinas y vacíos, sin olvidar pero confiando en que el bien y la alegría son mucho más profundos que el mal y la tristeza.

  • ¿En Europa caminamos ligeros hacia el futuro o cómo es nuestro paso?
  1. “Café Europa”, de David Sylvian, 7:01 m.

David Sylvian es un músico británico que lideró el grupo neorromántico Japan en los años 1980s y luego a desarrollado una carrera como solista. Su estilo esotérico y espiritual mezcla glam, jazz, música de cámara y electrónica. Café Europa es una pieza incluida en su disco de 1999 titulado “Dead Bees on a Cake”.

Así como las anteriores seleccionadas tenían una referencia directa a la experiencia directa de Europa, esta canción forma parte de una larga lista de creaciones que toman Europa como un componente escénico o circunstancial. En este caso, Europa aparece como una referencia ligera y casi casual. Pero, ¿no puede ser eso lo que sientan millones de personas? Que Europa es un lugar cotidiano, desprovisto de la gravedad histórica que sus milenios hacen pesar sobre la conciencia y espalda. Café Europa es una experiencia de Europa que inspira normalidad y flotabilidad. Parece que Europa pudiera ser vivida con suma libertad aunque haya a quien le parezca que esa vivencia debiera ser severa y abismal. ¿Puede ser Europa vivida como un café, un lugar de encuentro, un lugar donde el mero estar se libera del enorme equipaje que paraliza a tantos cuando piensan en Europa?

Sylvian usa una melodía de cadencia parsimoniosa y sofisticada para llevarnos a la calma del café Europa, donde “hay mucho por encontrar, mucho por descubrir, no te defraudaré”. Es “un lugar donde cabe cada historia” y cada una puede encontrar su comienzo. Sylvian canta a otra persona a la que quiere llevar amorosamente de la mano y comenzar en el Café Europa su historia, donde “ésta comienza con nosotros esta noche”. La Historia mayúscula de toda Europa comienza en cada historia con minúscula, en cada encuentro y cada día. Al correr juntos la carrera de nuestra vida estamos “reescribiendo todos los manuales en el proceso de llegar a ser”. “Hay mucho por lo que vivir si cesamos de pelear” entre nosotros, nos advierte. “Nos perdemos en el interior de las ciudades, en la esperanza de redefinir el espacio que nos rodea, todo el vacío que tenemos dentro, días llenos de vacío a punto de estallar con los nombres de la gente y lugares que tanto echamos de menos”. El poema recuerda que el corazón se ha roto y que hay que encontrar la verdad entre todas las palabras. Para ello, el cantante toma con su compañía el último tren la última noche y alza el vuelo: “Estoy llamando a los ángeles y dejando entrar la luz del Sol”. Buscan el Café Europa donde tanto hay por ser buscado y descubierto. “No te defraudaré”.

Aunque aligerado por una letra que parece una invitación casual, la canción es una búsqueda espiritual que invita a quien la escucha a curar el corazón roto en el Café Europa, donde hay mucho por buscar y descubrir y no te defraudará. Lo plantea como una historia de amor, un viaje lleno de encanto en el que gentes y lugares llenarán el vacío interior. En cada historia que encuentra la verdad en el íntimo encuentro en el Café Europa, se renueva, redefine y reescribe la Historia de todo el continente. Se trata de cesar los conflictos y peleas y retomar la amistad que tanto echamos de menos.

  • ¿Sentimos que Europa recomienza en cada una de nuestras historias y encuentros más sencillos?
  • ¿Hay en Europa –el Café Europa- mucho por descubrir y que no te defraudará?
  1. “Europeana” de Conny Conrad, 3:01 m.

  • Escúchala en la lista “Europa entreParéntesis” de Spotify

Europeana fue creada en 2011 por el compositor alemán Conny Conrad como un himno para Europa.

El viento inicia una exhortación que llama a todos los siglos que cargan como una larga caravana todo el patrimonio de Europa. Aparecen castañuelas que parecen colgar de las manos de un sencillo caminante y luego en otras manos se mueve un acordeón que deja caer de su melodía agua mediterránea. Se amplía el foco y se puede contemplar a todo un pueblo que atraviesa el fluido musical del siglo XX. La caravana sigue su curso y sentimos los tonos grandiosos germanos a paso pesado, parece que se abre un enorme escenario formado por todas las tierras y obras del gran viejo continente. Un sentimiento épico convoca a que todos se levanten y unan a esa peregrinación que es la misma Historia caminando. Esta breve pieza instrumental en clave de marcha nos habla de caminos que unen, de un paso común y diverso, de la rica y abundante carga que transportamos todos.

  • ¿Con quién caminamos en Europa? ¿Quiénes caminamos juntos?
  1. “Europe is our Playground”, de Suede (1997), 5:37 m.

“Europa es nuestro patio de recreo”, canta el grupo británico Suede. Forma parte de su disco “Sci-Fi Lullabies” que editó en 1997. Suede –formalmente llamado The London Suede- cruza en su estilo el glam de David Bowie y el rock indie alternativo que venía del lluvioso Seattle.

Europa aparece en esta canción como lugar de libertad y disfrute, un enorme patio de recreo donde volver a ser como niños y correr de un lado a otro “a través de cada estación y cada ciudad”. Así que, “chica, corre conmigo y suéltate el pelo al aire”, aprovecha la oportunidad. Suede va desde el aeropuerto de Heathrow a Hounslow, localidad del Gran Londres, de Europa del Este a Francia, de España a las playas de Camber Sands, al sureste de Inglaterra. La invita a hacer una parada sin romperse la cabeza en peepshows -locales eróticos- y discotecas, a correr por todas las estaciones y lugares del continente corriendo, felices, sin límites, con la libertad de unos niños en el patio de recreo. Londres es su ciudad y Europa su patio de juegos. Europa es presentada como espacio de libertad y goce, recorrida sin límites de un lado a otra, donde tenemos la seguridad para poder volver a ser niños y relacionarnos sin preocupaciones. El espíritu desganado y desgranado del indie glam -complejo y sofisticado, fluido y suplicante en esta canción-, pide la autenticidad de esa libertad de movilidad e inocencia.

  • ¿La libertad de movilidad por toda Europa es una de las experiencias que más crea espíritu europeo?
  1. “European Super State”, de Killing Joke (2011), 3:49 m.

“European Super State” es una canción de rebelión que llama a las naciones europeas a rebelarse juntas contra las elites poderosas del capital que dominan el continente. En este caso merece la pena ver el video oficial que realizó Digital Beast y en el que se ilustra la intención de la pieza. Killing Joke es una banda británica de rock gótico y música electrónica nacida en el londinense barrio de Notting Hill y que comenzó su andadura en 1980. “European Super State” pertenece al disco de 2011 titulado Absolute Dissent. En su portada aparecía una potente imagen: la cruz de Cristo, en cuyo travesaño han instalado repetidores de telefonía móvil.

El video que ilustra la canción tiene un claro argumento. Sobre un mapa decimonónico de Europa se distinguen los diferentes países que lo forman. En cada uno de ellos hay un personaje típico de cada nación (en España un pamplonica ante un toro, en Suiza un hombre toca un enorme tubo, un mimo actúa en París, en Reino Unido un jugador de rugby muestra sus músculos, etc.). Sobre ellos aparece una elite poderosa y enriquecida representada por un ejército (formado por soldados con máscaras de gas) y numerosos ricachones vestidos con frac y sombrero de copa. Éstos atracan a cada uno de los hombres tradicionales y toma su país. Finalmente todos se ayudan unos a otros para derrocar a la Europa del capital y formar una unidad de pueblos.

La canción no tiene esa linealidad sino que es un collage que evoca el espíritu de la historia que podemos ver en las imágenes. Tiene un ritmo estridente y afirmativo en el que pone de manifiesto su orgullo como europeo: “Tengo una moralidad judeocristiana con un intelecto grecorromano, es la forma en que estamos conectados, es una fuerza civilizadora que demanda respeto. Del Báltico al Estrecho de Gibraltar, una bandera azul de estrellas doradas suelta chispas de la marca de un nuevo imperio: es nuestra construcción, nuestra elección. Vivo en un Superestado europeo, todo ciudadano debe debatir. ¿Por qué los orgullosos descendientes de Platón tienen que pagar más deudas para la OTAN? Somos los custodios de la democracia y no toleramos más esta hipocresía. Vieja Europa, vieja Europa, vieja Europa…”

En esta letra se afirma una Europa judeocristiana y grecorromana, heredera de Platón, que se extiende por todo el continente, custodia la esencia de la democracia y es una fuerza civilizatoria que exige respeto. Sobre ellos se ha erigido un Superestado con ambición imperial que usa la OTAN y es hipócrita. La canción siente propia la identidad común de todo el continente reclama el sustrato y libertad de la vieja Europa. Toda la ciudadanía debe intervenir en el debate y decidir cómo construir Europa, es elección de la gente.

  • ¿Hay una herencia común viva en Europa de la que los ciudadanos se sientan herederos?
  • ¿Tenemos la Europa que queremos los descendientes de Platón y custodios de la democracia?
  • ¿Tomamos parte activa en el debate europeo?
  1. “European Me”, de Johnny Marr (2013), 3:56 m.

El músico y poeta británico Johnny Marr formó parte de la banda The Smiths y luego emprendió su carrera en solitario como un prestigioso guitarrista. En 2013 lanzó la canción “European Me” -que podríamos traducir libremente como “Européame”-, dedicada a la hospitalidad de refugiados en Europa.

“No hay vuelta atrás, niño de la guerra”, advierte al comenzar la canción. “Llega, vive, viaja, llora, ocúltate, alerta”, describe el curso del niño refugiado que sale de zona de guerra. Los refugiados llegan a Europa, donde son “héroes en una estación vacía”, un “no-lugar, pero es una vida mejor” a la que tenía. “Ofréceme asilo, libre y seguro, lo es todo para mí”, pide el niño a Europa. Estaba fuera de todo y ahora ha encontrado un sitio a donde ir. Marr sabe que el refugiado no siempre quiere retornar a la vida hostil allí fuera de Europa.

Quizás hay dentro de Europa gente que no acaba de sentirla dentro de su corazón. No hay más que atender a los deseos de refugiados como ese niño de la canción para recobrar el significado de este continente en este siglo.

  1. “A Song for Europe”, de Roxy Music (1973), 7:06 m.

Compuesta en 1973 por el grupo británico Roxy Music para su disco Stranded, “A Song for Europe” es una canción de pérdida. Roxy Music firmó “Una Canción para Europa” dominada por una melancólica sensación de pérdida. Comienza sentado en un café vacío pensando en Europa –que es un continente, una mujer o la propia alma- y rememorando todos los momentos en que se habían perdido en la maravilla que nunca volverá a encontrar otra vez. Ahora se imagina una ostra, una mera cáscara llena de recuerdos. Por ejemplo, de Notre Dame. Pero ahora la catedral ya sólo arroja una larga sombra triste y solitaria sobre él. No hay mañana, no hay nada que podamos compartir. Ha perdido Europa y no hay un futuro común. Las ciudades cambiarán pero la canción siente que permanecerá en el poeta su obsesión por Europa, la querencia a la góndola veneciana que se deslizaba bajo el Puente de los Suspiros. Ya no hay tiempo para Europa. Es una canción de despedida que fue compuesta en 1973 pero que seguramente refleje el sentir de muchos británicos que ahora se encuentran fuera del proyecto europeo por culpa del Brexit.

  • ¿Comparten muchos europeos un sentimiento de pérdida y desconexión de Europa?
  1. “Song for the Unification of Europe”, de Szigniew Preisner (1993), 5:17 m.

Finalmente, Cierra esta lista de canciones sobre Europa la Canción para la Unificación de Europa que el compositor polaco Zbigniew Preisner creó para la banda sonora de la película Azul, dirigida en 1993 por Krzysztof Kieslowski. Presiner es un prestigioso compositor neorromántico multipremiado por sus contribuciones musicales a películas como Azul, Blanco, Rojo, Europa Europa, El Jardín Secreto, La doble vida de Verónica o El Árbol de la Vida.

“Song for the Unification of Europe” tiene un papel central en la película porque su partitura es el objeto que comunica toda la trama y abre la esperanza. Era la composición de un padre de familia que muere junto con su hija. Su mujer (Julie, interpretada por Juliette Binoche) se salva y trata de suicidarse. Luego lo vende todo, abandona todas sus amistades y destruye la partitura inconclusa que su marido estaba creando para celebrar la instauración de la Unión Europea. Se encierra y aísla en un minúsculo apartamento parisino. Allí resistirá a sus demonios de su autodestrucción para poder liberarse y recobrar su vida y libertad. Se enamora del ayudante de su marido y ese amor la hace recuperarse. Sueña con poder completar esa partitura inconclusa de su marido, ¿o acaso había sido ella su autora? Azul es una película sobre la libertad.

El himno para la Reunificación de Europa es un canto que no sólo une los países del Viejo Continente sino que reúne los trozos dispersos del cuerpo roto de Julie tras la catástrofe que sufrió. Como Julie, también Europa ha sufrido las mayores catástrofes y todos sus demonios se desataron para la autoaniquilación. Todos los sueños de progreso y seguridad se hicieron añicos. Pero es posible redescubrir el amor y sólo ese amor es raíz para recuperar la vida en Europa.

El himno es musicalmente muy impresionante y su melodía sobradamente reconocida por cualquiera. Acompaña a un mensaje sublime, las palabras de San Pablo en su primera carta a los Corintios, en el célebre capítulo 13. El mensaje central al corazón de Europa en su momento de refundación es de un profundísimo calado: Si no tiene amor, nada es. Este es el texto del himno para la Reunificación de Europa:

“Si yo hablase las lenguas de todos los hombres y los ángeles, si no tengo amor soy como metal que resuena o címbalo que retiñe Y si tuviese el don de la profecía y conociera todos los misterios, fe que moviera montañas y no tengo amor, no soy nada, no soy nada, no soy nada. El amor es paciente, benigno, el amor no tiene envidia, no se jacta, no se envanece, todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor no pasará jamás. Las profecías se acabarán, cesarán las lenguas y la ciencia desaparecerá. Ahora permanecen la fe, la esperanza, el amor. Las tres. Pero la mayor de ellas es el amor. Pero la mayor de ellas es el amor. Pero la mayor de ellas es ¡el amor!”

  • ¿Tienen amor la ciencia europea, las lenguas europeas, las leyes y logros económicos, el progreso y las declaraciones, los discursos y la seguridad, la libertad y la cultura? ¿Europa pone amor o nada será?

 

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