“Daremos todo lo que sea necesario de nuestro tiempo, reflexión, corazón, medios, etc. al servicio apostólico y pastoral de las personas y grupos trabajadores y económicamente débiles y subdesarrollados, sin que eso perjudique a otras personas y grupos de la diócesis. Apoyaremos a los laicos, religiosos, diáconos o sacerdotes que el Señor llama a evangelizar a los pobres y los trabajadores compartiendo la vida y el trabajo”. (Número 8 del Pacto de las catacumbas – 16 de noviembre de 1965)

 Las catacumbas de Santa Domitila fueron testigos de este Pacto, uno de esos textos que uno nunca se cansa de leer y releer. Un grupo de obispos de todo el mundo, en un intento valeroso de tratar de reflejar mejor la Iglesia de Jesús, suscribieron este texto que tanta carga profética acumula hoy, después de 50 años. Me he fijado en este número del pacto, porque es el que habla del trabajo y hoy 1º de mayo es la fiesta de San José Obrero, fiesta cristiana del trabajo, y también, fiesta por antonomasia del movimiento obrero mundial. Se recuerda en este día a aquellos “mártires de Chicago”, sindicalistas anarquistas que murieron por defender el derecho a 8 horas de trabajo.

Hoy, desde la HOAC entendemos que el problema al que nos enfrentamos es que estamos sufriendo una crisis de humanidad, que afecta a la persona y a las relaciones sociales e institucionales, y que se materializa en las respuestas mercantilistas que se están dando a los grandes problemas que tenemos. Se ha construido la economía de espaldas al trabajo y a las necesidades de las personas. Por eso es tan necesaria la voz de la Iglesia ante la situación del trabajo y los trabajadores:

“Cualquier ataque a la dignidad del trabajo humano es, intrínsecamente, un ataque a la dignidad de los hombres y mujeres que lo realizan, y por ello una negación de Dios. El desempleo, la precariedad laboral, el subempleo, la economía sumergida, las condiciones de explotación o de inseguridad e insalubridad laboral, el trabajo infantil, la discriminación laboral por razones de sexo o raza, la injusticia de los salarios y otras condiciones laborales, todo ello son heridas a la dignidad humana que se clavan en las personas de los trabajadores, y que repercute gravemente en sus condiciones de vida, y en las de sus familias, deshumanizando su existencia.” (Nota del Departamento de Pastoral Obrera de la CEE para la festividad del 1º de mayo de 2014, San José Obrero)

Ante esta situación que nuestros hermanos obispos describen, para construir una sociedad humana es ineludible luchar por el derecho al trabajo y un trabajo decente, sobre todo porque el trabajo está dejando de ser un elemento esencial para que las personas y las familias podamos vivir con dignidad.

Es evidente el empobrecimiento acelerado del mundo obrero, que día a día encuentra más dificultades en el acceso a sus necesidades y derechos más básicos (alimentación, salud, vivienda, educación…) Algo que contrasta con el creciente enriquecimiento de las élites económicas y financieras. Ante esta situación de injusticia estructural hemos de seguir proponiendo la Buena Noticia de Jesús de Nazaret, que sigue teniendo una extraordinaria fuerza profética y revolucionaria, pues la escala de valores que nos propone subvierte de raíz el orden establecido. El Evangelio anuncia que la vida humana no tiene otro sentido que dar vida, gastarse en la tarea de hacer posible que otros tengan vida.

Hemos de seguir, por tanto, celebrando la lucha obrera y mientras, tenemos el reto de seguir mostrando al mundo obrero y del trabajo la fuerza solidaria que tiene Jesucristo. Celebrar el primero de mayo desde la fe es sentirnos nuevamente comprometidos a trabajar por un trabajo digno para todo hombre y mujer.

Acabo como empecé, recordando esas palabras de aquellos obispos, que ojalá toda la Iglesia seamos capaces de hacerlas nuevas, de recrearlas. Los trabajadores empobrecidos y sus familias necesitan la cercanía de toda la Iglesia, la presencia de Jesucristo en sus vidas, como fuente de esperanza. En definitiva, encontrarse y encontrarnos nuevamente con el Evangelio del trabajo.

Os dejo esta vez con un tema propio, ya que los sindicatos mayoritarios han decidido colocar entre las ideas centrales de este día que “Las personas son lo primero”. Así que esta vez no me costaba poner banda sonora para este… ¡FELIZ DÍA!

La imagen que ilustra el post es de @pepemontalva (¡Gracias!)